Antonio Broto
AGENCIA EFE
Miles de personas siguen desarraigadas de su hogar en una Colombia donde el Acuerdo de Paz de 2016 no fue suficiente para normalizar la vida de colectivos tales como indígenas o afrodescendientes, denuncia en una entrevista con EFE la activista Elizabeth Moreno Barco, premiada por Acnur.
“En el acuerdo quedaron incluidos puntos específicos sobre la población étnica que creímos salvaguardarían la vida de muchos pueblos en el territorio, pero hoy en día ha quedado demostrado que la firma de ese acuerdo no fue la solución, por el contrario se han agravado muchas situaciones entre 2017 y 2023”, asegura Moreno Barco.
“Se siguen viviendo desplazamientos, asesinatos, desapariciones y confinamientos, por lo que solicitamos a la comunidad internacional, Naciones Unidas y a la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) que nos ayuden”, subrayó la activista colombiana.
Según la activista, “realizar un proceso de paz con un sólo actor armado en un territorio donde hay muchos no es suficiente”, por lo que anima a que se sigan impulsando los diálogos con guerrillas como el ELN en países como Cuba o México.

Galardonada
por ACNUR
Moreno Barco recibió de manos del alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, el premio Nansen, la más alta distinción por la lucha a las personas desplazadas, que la afrocolombiana recibe por su apoyo a personas que tuvieron que dejar su hogar por el conflicto en el departamento del Chocó.
“Este premio reconoce una labor incansable que a diario ejecutamos en los territorios muchos líderes y lideresas, incluidos algunos que ya no están con nosotros y cuyo legado hemos asumido”, subrayó Moreno Barco.
La propia activista ha trabajado durante dos décadas en la zona del río San Juan para dar apoyo a las comunidades indígenas y afrodescendientes que, como ella misma hace diez años, fueron expulsadas por las guerrillas armadas.
“En 2013 desafortunadamente me tocó abandonar la comunidad que me vio nacer y crecer. Tuve que salir del territorio sin mirar atrás, sólo hacia adelante, hacia el futuro, para conservar la vida”, recordó Moreno Barco.
Ahora su trabajo consiste, según explica, en “visitas permanentes a las comunidades, dialogando con ellas y con las víctimas, conociendo en los enfrentamientos quiénes han sido las personas damnificadas y hacer un registro de las que han tenido que desplazarse o han quedado confinadas”.



