La COP16: política y biodiversidad

Las disputas políticas internas de nuestro país desdibujan y deprecian la magna importancia que tiene la COP16, la décimo sexta Conferencia de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad. Es uno de los eventos más trascendentales de la humanidad en el que se refleja el ánimo global de resolver los enormes conflictos que aquejan el medio ambiente de nuestro planeta y todos sus componentes.

En el marco del cambio climático los países se han puesto de acuerdo para adelantar un nuevo foro mundial que permita la discusión y negociación de los temas biológicos. El anterior fue en Canadá donde se definió el Marco Global para la Biodiversidad Kunming-Montreal. En aquel encuentro el mundo se trazó 4 objetivos y 23 metas precisas a alcanzar antes de 2030 y ahora, dos años después, le tocó a Colombia (ante la renuncia de Turquía) asumir la responsabilidad de acoger la nueva conferencia que, bajo el slogan «Paz con la naturaleza», evaluará los planes y estrategias de las partes y los avances obtenidos hasta ahora. Los delegados de las Naciones Unidas y funcionarios de nuestro país seleccionaron muy acertadamente a la ciudad de Cali como anfitriona de este evento que cuenta con la participación de 190 países del mundo.

El escenario es árido, complejo y contradictorio: una pausa en medio de la guerra y de los grandes conflictos que vive la humanidad para hablar de la vida. Así somos los seres humanos. Pero hay que mirar las cosas con optimismo. Peor fuera que la crisis ambiental y el cambio climático no le importaran a nadie y que hiciéramos caso omiso de sus consecuencias. En una mirada igualmente contradictoria y paradójica podría afirmarse que, al fin y al cabo, las confrontaciones bélicas afectan y atañen solo a algunas naciones mientras que los otros temas nos afectan e incumben a todos.

El secretario general de la ONU inició la COP16 con una cruda frase que refleja la exacta realidad: «vamos mal». Hay una razón contundente para esta afirmación: solo 33 países (el 17% de las partes) cumplieron con las metas trazadas hace dos años. El reto entonces es enorme: lograr que el mundo se interese de verdad y que todos los territorios asuman sus responsabilidades y obtengan rápidos resultados. 

Por lo pronto, a Colombia le va bien. Tiene un plan de acción que, según el ministerio del Medio Ambiente, está contemplado en el Plan Nacional de Desarrollo, abarca seis metas que recogen los alcances de la COP15 y fue construido con la participación de 23.000 colombianos, 15 ministerios, el Departamento Nacional de Planeación, la Andi y diferentes gremios de la economía nacional. Adicionalmente, fuera de albergar la conferencia, tendrá la responsabilidad de presidirla, a través de la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible —María Susana Muhamad—.

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