Un despliegue militar sin precedentes en la selva del sur del Caquetá puso contra las cuerdas a Iván Mordisco, máximo cabecilla de las disidencias de las Farc. La operación, meticulosamente preparada durante meses y con apoyo de tecnología estadounidense, representa uno de los golpes más significativos en la lucha contra los grupos armados ilegales en Colombia en los últimos años.
Según reveló la revista Semana, la ofensiva fue el resultado de un complejo entramado de inteligencia, logística y análisis estratégico que involucró a más de 100 comandos de operaciones especiales, cinco comisiones de inteligencia y apoyo aéreo con tres helicópteros. El objetivo: dar con el paradero de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, escondido entre la espesa vegetación de la Amazonía colombiana, en la frontera entre los departamentos de Caquetá y Amazonas.
Un trabajo de inteligencia con sello extranjero
Durante más de un año, las agencias de inteligencia nacionales, con respaldo tecnológico y estratégico de Estados Unidos, recopilaron y analizaron 5.860 horas de información operativa. Mediante herramientas de vigilancia aérea, rastreo satelital y análisis de patrones de movimiento, se logró identificar 12 campamentos utilizados por las disidencias y las rutas fluviales por donde se movilizaban los hombres de Mordisco: los ríos Caguán, Caquetá, Mesay y Amú.
La operación no solo fue militar, sino también una maniobra de precisión tecnológica. Equipos de punta permitieron mapear la zona selvática en tiempo real, mientras los comandos, respaldados por más de una tonelada de víveres en 600 raciones, se desplazaban durante días por terreno hostil.
El rostro del enemigo: Mordisco y sus hombres
Iván Mordisco, exlíder del Frente I Armando Ríos de las extintas Farc, se convirtió en el primer comandante en declararse en disidencia tras los Acuerdos de Paz de 2016. Desde entonces, ha liderado el autodenominado Estado Mayor Central (EMC), consolidándose como figura clave del conflicto armado contemporáneo en Colombia.
El operativo reciente, aunque no confirmó su captura ni muerte, dejó señales contundentes de su presencia en el lugar: sus gafas, su fusil Tavor X95 —el mismo que usaba en los videos donde anunciaba acciones criminales— y documentos personales fueron hallados entre los 250 kilogramos de material incautado. También fue recuperado el fusil de alias Alonso 45, su segundo al mando, lo que indica la cercanía del círculo de liderazgo guerrillero al lugar del ataque.
Enfrentamientos y bajas
La operación derivó en intensos combates con las disidencias, que dejaron un saldo de 13 guerrilleros muertos. El Ministerio de Defensa, encabezado por el general (r) Pedro Sánchez, calificó la operación como un “golpe quirúrgico” al corazón del EMC, y aseguró que las fracturas internas entre Mordisco y otros mandos como Alonso 40 y Alonso 45 podrían acelerar el debilitamiento del grupo armado.
Un objetivo prioritario del Estado
El Gobierno colombiano ha ofrecido una recompensa de más de 4.000 millones de pesos por información que lleve a la captura de Mordisco. Las autoridades lo consideran el hombre más buscado del país, con un historial criminal que se remonta a 2011. Su influencia se ha extendido desde Guaviare hasta el Cauca, pasando por Vaupés y Vichada, consolidando una estructura que desafía al Estado con cada acción armada.
En marzo de este año, habría liderado el Pleno Guerrillero del EMC, una reunión clave para definir el rumbo político y militar de las disidencias, lo que habría facilitado su localización.
¿El principio del fin?
Aunque la operación no logró su neutralización definitiva, el golpe simbólico y táctico a Mordisco y su círculo más cercano podría marcar un antes y un después en la lucha contra las disidencias. El mensaje es claro: el Estado lo tiene cercado, y cada movimiento suyo está siendo rastreado.
La selva, que por años ha sido su escondite y su escudo, parece volverse ahora un terreno menos seguro.



