Obtuvo en España el Premio Internacional de Literatura Gustavo Adolfo Bécquer, otorgado por la editorial Sial Pigmalión.
José Miguel Alzate
Leer la última novela publicada por Carlos Orlando Pardo es hacer un sorpresivo viaje hacia el mundo de lo desconocido (el espiritismo, las regresiones, la brujería), guiado por la pluma de un hombre que ha hecho de la palabra un ejercicio encauzado a develar la historia del Tolima y, al mismo tiempo, a cautivar al lector con una narrativa cadenciosa, donde está el sello personal de un escritor que en su prosa sabe condensar la realidad colombiana con los hechos familiares que nutren sus argumentos. La novela lleva como título Las otras vidas de mi hermana Gloria, y obtuvo en España el Premio Internacional de Literatura Gustavo Adolfo Bécquer, otorgado por la editorial Sial Pigmalión. En 252 páginas, el novelista tolimense le da voz a un ser querido, su hermana Gloria, para que cuente la historia de su vida.
¿Por qué razón escribo que la nueva novela de Carlos Orlando Pardo fluctúa entre el espiritismo, las regresiones, la quiromancia y la brujería? Es sencillo explicarlo. Gloria, la hermana del narrador, que no es otro que el mismo autor, tuvo una vida llena de hechos sorprendentes, que tienen relación directa con el ejercicio de actividades que podrían llamarse paranormales. Ella le revela a su hermano que tiene preocupaciones existenciales, y que se alimenta con lecturas sobre esos temas para encontrar una razón a las cosas que le pasan. En esas conversaciones profundas, Carlos descubre que ella se pregunta con frecuencia si hay vida después de la muerte, o si los fantasmas tienen existencia propia, o si es posible regresar del más allá y o si es importante creer en cuestiones esotéricas.
En Las otras vidas de mi hermana Gloria Carlos Orlando Pardo despliega fortalezas narrativas que no había explorado en sus libros anteriores. Todo porque en un estilo literario totalmente diferente, con una técnica narrativa distinta, se mete en la intimidad de su familia para explicar la existencia de ese ser querido que le despertó el interés de profundizar en sus preocupaciones, para así entender porque ella vive su vida ahondando en elucubraciones complejas. Y en esas investigaciones que hace, descubre que el abuelo fue rosacruz y, debido a esto, se inquietaba por saber los misterios de la muerte, la naturaleza ilusoria del tiempo, el despertar de la conciencia psíquica, la influencia de los pensamientos sobre la salud y la existencia de vida en otros planetas.
Estructura clásica
La nueva novela de Carlos Orlando Pardo sigue la estructura clásica del concepto joyceano: nudo, desarrollo y desenlace. Se advierte en el inicio del relato, donde se habla sobre la muerte de Gloria. El hermano de ella, que es el narrador, no cree que obedezca a un infarto fulminante que le dio mientras conducía su vehículo, según el médico legista, o a un accidente, como lo registró el periódico. Para él, obedeció a “la venganza secreta de un enigmático hechicero”. Se refiere a un mago negro que la asedio porque le reclamaba una tierra que le robó a su empleada. Su propósito, que se manifiesta a lo largo de la novela, es cobrarle lo que hizo. La familia se entera de su muerte porque ese domingo Gloria no cumplió la cita para el almuerzo familiar en un restaurante en las afueras de Ibagué.
En Las otras vidas de mi hermana Gloria ocurren cosas insólitas, que van sembrando en el lector la inquietud por conocer en detalle las extrañas capacidades que ella tiene para predecir el futuro, para adelantarse a un hecho que va a ocurrir y para comunicarse con los aparecidos después de muertos. Cuando el primer esposo murió, ella lo presintió. El salió una mañana a participar en la celebración del Dia del Maestro. Murió al caer al agua después de lanzarse desde el trampolín de una piscina olímpica. Ocurrió el mismo día en que iban a celebrar las bodas de plata del matrimonio de sus padres. Al esposo lo velaron en la casa al mismo tiempo que celebraban los 25 años de matrimonio. La gente elegante que llegó a la fiesta se confundía con la del luto riguroso de quienes asistían al velorio.
Tres cosas llaman la atención en Las otras vidas de mi hermana Gloria: la profunda investigación hecha por Carlos Orlando Pardo para escribirla con conocimiento del tema, el sentido polifónico que adquiere cuando aparecen las voces de los personajes y el lenguaje coloquial que en determinados momentos se utiliza para explicarle al lector los secretos de ese universo misterioso que se encierra en estas prácticas. En sus páginas se habla de la transmigración de las almas, de sucesos que parecen sacados de un sueño alucinante, de comunicaciones con seres de otras dimensiones. El narrador dice que a Gloria “no era sino darle cuerda para que se viniera en cascada con sus cosas”. Ella decía que los espíritus se le acercaban para alertarla sobre hechos que podrían ocurrirle a su familia.
Experta en ángeles
En un ensayo escrito por Eva Lara Alberola, profesora de la Universidad Católica de Valencia, España, se dice que quienes practican el espiritismo, la nigromancia y la brujería “aspiran a conocer los secretos que gobiernan la naturaleza, con el objeto de dominar sus fuerzas y minimizar los efectos nefastos o mortales que ocasionan en el hombre”. Gloria lo confirma cuando dice que “lograba comunicarse con los muertos, los demonios y los espíritus de la naturaleza sin ser instrumento de ninguno”. En la novela, ella aparece como experta en ángeles, en el tarot y en “riegos con esencias para apartar la mala suerte”. Tiene un hijo, llamado Oscar, que se une a su tío Carlos para ayudarle a hacer claridad sobre las creencias de su hermana. Le cuenta que ella invocaba a los ángeles de la valentía.
Con Las otras vidas de mi hermana Gloria el escritor Carlos Orlando Pardo se acerca al mundo de las prácticas paranormales para enseñarnos qué cosas ven y sienten quienes recurren a ellas. En el caso de su hermana, revela que hubo un tiempo en que ella veía entrar a su casa, en las noches, un fantasma que le arreglaba la cocina y le brillaba el piso. Y dice que en una oportunidad viajó al Putumayo para vivir la experiencia de tomar yagé, la bebida de los mamos, convencida de que le permitiría limpiar el cuerpo y el alma. Digamos, finalmente, que el deseo de Carlos por vengar la muerte de su hermana no se cumple. Cuenta el porqué en el último capítulo de esta novela que enseña con un lenguaje conciso ese mundo oscuro, una realidad que le tocó vivir a su familia. Un tema nunca tocado en profundidad en la narrativa colombiana.



