Andrés Felipe Carmona Barrero es el autor del libro “Palacio de Justicia Desclasificado” que está llamado a despejar algunas de esas dudas históricas y el cual ya está en las principales librerías del país.
Óscar Osorio Ospina
A pesar de los ríos de tinta que han corrido acerca de los dolorosos hechos que ocurrieron durante la toma y la retoma del Palacio de Justicia, son muchas las verdades que aún no se han contado sobre uno de los más graves hechos de violencia que registra la historia del país.
El 6 de noviembre de 1985 un comando del movimiento guerrillero M 19 se tomó el Palacio de Justicia, mantuvo como rehenes a más de 350 personas y 28 horas después este capítulo tuvo un luctuoso desenlace cuando el ejército ingresó al recinto, dejando un saldo de 101 muertos, entre ellos 11 magistrados de las altas cortes.
Motivado por el afán de descorrer ese velo, Andrés Felipe Carmona Barrero, un periodista de 34 años de edad formado en la sala de redacción de El País de Cali, se embarcó en una profunda investigación sobre este episodio que dividió en dos la historia del país. Gracias a un trabajo que duró alrededor de dos años y medio, a punta de derechos de petición Andrés Felipe tuvo acceso a un expediente digitalizado de los jueces de instrucción criminal compuesto por 182 carpetas, cada uno con unos 20 archivos PDF, que sirvió de punto de partida para la escritura del libro “El Palacio de Justicia Desclasificado” que ya está disponible en la mayoría de las librerías del país.
“Luego accedí a otros dos expedientes por el lado de los militares investigados y condenados por esos hechos. Son más de 3.500 folios judiciales donde hay de todo: peritajes, entrevistas, declaraciones judiciales, fotografías, reconstrucciones a mano alzada y oficios rutinarios de los juzgados”, señaló Andrés Felipe en diálogo con Diario del Otún en una de sus tantas visitas a su familia en Pereira.
En este encuentro alrededor de un café, nos contó las principales razones que lo llevaron a emprender esta aventura periodística:
“Siempre me llamó la atención el caso del Palacio de Justicia y quise como meterme de cabeza para tratar de entender lo que sucedió y conocer los hechos lo más cercano posible. Es decir, cuál fue el rol que tuvo el M19 antes, durante y después, lo mismo el Ejército Nacional y el gobierno, la crisis que tuvo el Presidente Belisario Betancur para tratar de manejar la situación. Y siempre quise entender porqué Betancur no actuó como el país le pedía que actuara y sí fue cierto o no que le soltó el mando a los militares para que ellos hicieran lo que hicieron”.
Y una de esas dudas se relaciona, precisamente con la supuesta alianza entre el M 19 y el Cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar para llevar a cabo esa incursión:
“El M19 como movimiento guerrillero, siempre trató de mantenerse muy marginado de posibles conexiones o contactos con Pablo Escobar en la época. Yo encontré en los expedientes que si bien no está probada la financiación de la toma del M 19 por parte de Pablo Escobar -porque la justicia ordinaria no lo ha podido comprobar-, la Comisión de la Verdad se atreve a concluirlo en un informe del 2005 cuando se puso en marcha esta comisión para investigar esos hechos, donde encontré un nombre que lleva a Pablo Escobar. Es Iván Marino Ospina, quien es mencionado por dos ex guerrilleros del M19 ante la Comisión de la Verdad, Otty Patiño y Antonio Navarro Wolf, como la persona que tenía contacto con Escobar. Justamente a Iván Marino lo asesinaron en agosto de 1985 en una casa en el sector de Los Cristales en Cali, un sector muy pudiente en la ciudad, por parte de un escuadrón de las fuerzas de seguridad y, de hecho, en una especie de homenaje el M19 llamó Iván marino Ospina al comando de la toma del Palacio”.
La narrativa posterior a la toma refiere como principal motivación de la toma evitar la aplicación del Tratado de Extradición de colombianos a Estados Unidos:
“Al avanzar a fondo en la investigación encontré una carta de un juez de instrucción criminal en 1988 dirigida a otro juez donde le remite una hoja de libreta que encontraron en un allanamiento en el barrio El Poblado (Medellín) en la finca El Bizcocho que era de Pablo Escobar. En esa hoja de libreta de 1985 están los nombres de los magistrados por salas. Principalmente lo que pudiese haber beneficiado a Escobar era la destrucción o torpedear el proceso de deliberación sobre el tratado de extradición que se estaba dando en la Corte Suprema de Justicia. Si bien es cierto, y eso ha sido históricamente conocido, a ellos -como cartel- les aterraba y nos les gustaba ni cinco la posibilidad de ser extraditados. Luego encontré una entrevista que envían desde Estados Unidos a Colombia para que se incorpore dentro del proceso, la cual le hicieron en enero de 1985 a Carlos Ledher en los Llanos Orientales, donde menciona expresamente que ha regresado de la clandestinidad en Las Bahamas, para hablar con “mi comandante Iván Marino Ospina”. En ese momento mostraba abiertamente su afinidad en sus ideas con el M19”.
El libro de Andrés Felipe Carmona permite también despejar cuál fue, en realidad, el papel que en ese episodio jugó el hoy Presidente Gustavo Petro:
“Encontré menciones al presidente Gustavo Petro, contando efectivamente que él no participó en la toma como se ha sostenido en este tiempo. Petro le envió una carta a uno de los jueces en 1987, donde relata que para noviembre de 1985 estaba preso en uno de los patios de la Cárcel La Modelo, después de ser capturado en octubre en Zipaquirá en un barrio donde ejercía un liderazgo y tenía una presencia fuerte como delegado el M19”.
Otro hecho inédito se relaciona con la existencia de un manual de operaciones con el que las fuerzas militares debían enfrentar cualquier amenaza para el país, el cual fue estrenado en la retoma del Palacio de Justicia:
“En mi trabajo identifiqué varias cosas que no se habían contado y se reconstruye el porqué de la puesta en escena de los tanques, los helicópteros y los militares en la Plaza de Bolívar, lo cual respondía a un manual de operaciones que estaba vigente hacía un año por parte del General Víctor Delgado Mallarino. Era un manual de operaciones que integraba todas las fuerzas para combatir el enemigo en un caso donde se viera amenazada la seguridad nacional. Este fue como el piloto real. El manual explica detalladamente qué se tiene que hacer”.
En este libro se trata también de despejar la incógnita sobre la forma como murieron los magistrados, entre ellos Manuel Gaona y Carlos Horacio Urán:
“En cuanto a Manuel Gaona en la revisión que hice de los expedientes encontré testimonios de personas que habían estado en los baños del tercer y cuarto piso, quienes cuentan que a este magistrado lo asesinan integrantes del M19, como lo ha dicho su hijo. El otro caso particular, es el de magistrado Carlos Horacio Urán. Su hija siempre ha dicho que él salió con vida del Palacio y que luego lo encuentran muerto dentro de él. Los testimonios judiciales y de testigos, no dan luces de que él haya salido. La justicia ordinaria en ese momento, y eso lo ratifica ahora la Fiscalía, señala que él nunca salió del Palacio, lo cual ha sido motivo de roce con la familia. Las declaraciones de los testigos lo ubican en uno de los baños y señalan que muere en situaciones confusas en el cruce de disparos entre la guerrilla y el ejército”.
El autor reconoce que el tema del Palacio de Justicia ha sido manoseado políticamente, pero aclara que su libro está sustentado en expedientes judiciales y en el informe de la Comisión de la Verdad: “El libro es una investigación histórica, que es transversal a todos los actores dentro del Palacio. Este libro no toma ninguna posición, simplemente está contando todo lo que más se puede y con la mayor precisión posible de lo que sucedió”.




