EL DIA DEL TRABAJO Y EL TUFILLO DE LA REELECCIÓN

Fabio Castaño

Con un ambiente enrarecido por los ánimos que quiere sacarle el gobierno a su proceso de reelección, se conmemora este jueves en Colombia El Día Internacional del Trabajo. A la orden del día se estarán dando las tradicionales marchas sindicales que seguramente abarrotarán las calles de las principales ciudades del país y que se verán fortalecidas además por el cuestionable pago que el gobierno Petro hace para que no menos de 20  mil indígenas hallan llegado esta semana a la ciudad de Bogotá en busca de apoyo no solo a su reforma laboral,  sino a sus intereses reeleccionistas, muy a pesar que él manifieste que no es amigo del poder y mucho menos de la reelección, cuando sus acciones y ante todo sus amenazas permanentes de una “Revolución del Pueblo” si no aprueban su cacareada consulta, dicen lo contrario. Los ánimos están peligrosamente caldeados por un jefe de Estado que no respeta le ley ni la Constitución porque considera que lo único que pretenden los máximos entes Constitucionales del país, como el Congreso y las Cortes es provocarle el denominado “Golpe blando” que solo él ve en medio de su paranoia y elucubraciones marcianas.  Es valido que las clases obreras y sindicales clamen por mejores condiciones laborales, máxime cuando Colombia registra uno de los mayores niveles de desigualdad social en el mundo.  Valido que este gobierno como muchos otros anteriores, busquen a través de decretos y proyectos de ley, proteger y reivindicar los derechos laborales de cerca de 22 millones de habitantes. Lo que nos es válido son las formas como este gobierno autoritario del señor Petro quiere imponer a toda costa su voluntad con una iniciativa que, a través de la concertación y el diálogo sensato con los miembros del Senado y la Cámara, se podría haber sacado adelante. Esta reforma que fue hundida por los congresistas, no tanto por su contenido, como sí por la belicosidad y las malas maneras del ejecutivo, busca rescatar derechos como recargos dominicales y festivos del 75 % al 100 %, jornada diurna de 6:00 a.m. a 6:00 p.m. y recuperar la nocturna de 6:00 p.m. a 6:00 a.m. Así mismo, priorizar el contrato a término indefinido y disminuir la tercerización laboral, para favorecer la estabilidad laboral.  Los gremios han hecho observaciones a esta iniciativa porque consideran lesivos algunos de sus puntos porque podrían generar más desempleo que empleo. Puntos en los que se puede, incluso aun cuando se está cocinando el proceso de la Consulta Popular de Petro, encontrar puntos de acuerdo entre las partes y evitar esos onerosos costos que demandará este proceso que al parecer requerirá no menos de 700 mil millones de pesos para llevarse a cabo.   Congresistas y lideres gremiales coinciden que la vía legislativa, pero concertada, es la mejor manera para que la reforma laboral salga adelante. No obstante, es claro para muchos que esta Consulta injustificada del gobierno, es solo una cortina de humo, para tapar sus verdaderos intereses de reelegirse

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