En lo profundo del paisaje montañoso de Antioquia, un proyecto turístico de proporciones monumentales está tomando forma. En el corazón de El Peñol, una familia tradicional ha emprendido la construcción de lo que podría convertirse en el destino más emblemático de la región. Este ambicioso proyecto, valorado en aproximadamente 60 millones de dólares, promete transformar el panorama turístico y económico de la zona.
La iniciativa comprende cinco proyectos distintos, pero todos igualmente impresionantes. El elemento central es una escultura de un Cristo de 86 metros de altura, que se alzaría como el más alto del mundo, superando con creces la altura del icónico Cristo Redentor en Brasil. A los pies de esta majestuosa obra se erigirá un moderno mall comercial. Pero la extravagancia no termina aquí: un teleférico de 1,2 kilómetros transportará a los visitantes desde el pueblo hasta la zona donde se desarrollarán estos proyectos.
Además de la monumental escultura y el centro comercial, se planea la construcción de un lujoso resort con 129 casas tipo lodge, cada una con jacuzzi, ofreciendo una experiencia de hospedaje exclusiva. También se contempla la edificación de un hotel y un centro comercial que dará prioridad a los comerciantes locales del Oriente antioqueño. Se espera que el resort esté operativo el próximo año, mientras que el mall y el teleférico se inauguren en 2027, y la escultura esté finalizada para 2029.
El Grupo Montecielo, una empresa familiar arraigada en El Peñol, está al frente de este colosal emprendimiento. Con vastas extensiones de terreno en su propiedad, la familia Giraldo ha sido capaz de financiar y llevar a cabo estas audaces iniciativas. Juan Esteban Morales, CEO de la empresa, describe el proyecto como una oportunidad para impulsar el desarrollo local y atraer turismo internacional.
Sin embargo, la magnitud del proyecto ha generado controversia y ha despertado críticas entre algunos sectores. A pesar de ello, la comunidad local se muestra optimista y entusiasta ante la perspectiva de un impulso económico y turístico sin precedentes en la región.
Con la promesa de convertirse en un destino de peregrinación religiosa y un punto de atracción turística de renombre mundial, el proyecto aspira a no solo atraer visitantes de todo el mundo, sino también a transformar la realidad socioeconómica de El Peñol.



