El papa León XIV envió un mensaje al presidente Volodímir Zelenski en ocasión del Día de la Independencia de Ucrania, en el que expresó su cercanía espiritual con el pueblo ucraniano y exhortó a la comunidad internacional a trabajar por la paz.
“Con un corazón herido por la violencia que asola su tierra, me dirijo a usted en este día de su fiesta nacional. Imploro al Señor que toque el corazón de las personas de buena voluntad para que el clamor de las armas enmudezca y dé paso al diálogo”, escribió el pontífice en la misiva difundida por el Vaticano y compartida también por Zelenski en sus redes sociales.
León XIV aseguró sus oraciones por las víctimas de la guerra: “Que Dios mismo los consuele; que fortalezca a los heridos y conceda el descanso eterno a los fallecidos”. Asimismo, pidió no olvidar a quienes han perdido sus hogares o familiares durante la invasión rusa.
El Papa, que en distintas ocasiones ha expresado su esperanza en una eventual negociación que ponga fin al conflicto, instó nuevamente a abrir caminos de diálogo “para el bien de todos”.
Zelenski aclara uso de armas en ataques de largo alcance
En paralelo a este mensaje, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski aclaró que los recientes ataques de largo alcance contra territorio ruso se han realizado exclusivamente con armamento de producción nacional, en respuesta a informes de prensa que señalaban restricciones de Washington en el uso de misiles estadounidenses ATACMS.
Durante una rueda de prensa con el primer ministro canadiense Mark Carney en Kiev, Zelenski reconoció que en el pasado hubo “señales diferentes” desde Estados Unidos sobre la autorización de ataques de represalia, pero subrayó que actualmente Ucrania solo emplea armas propias para estas operaciones.
La pasada noche, las fuerzas ucranianas atacaron con drones una terminal gasística en el puerto ruso de Ust-Lugá y una refinería de crudo en la región de Samara, entre otros objetivos.
Además, Ucrania y Canadá anunciaron un acuerdo para la producción conjunta de drones, que se llevará a cabo en ambos países y que, según Carney, “puede empezar ya mismo”.



