El tercer día del paro minero y campesino en Boyacá y Cundinamarca transcurre en medio de crecientes tensiones, bloqueos viales estratégicos y advertencias de crisis en el abastecimiento de productos esenciales, como la leche, en la capital del país. Las protestas, encabezadas por mineros, campesinos, parameros y guaqueros del nororiente colombiano, mantienen cerradas al menos siete vías principales en ambos departamentos, lo que ha paralizado el tránsito y generado millonarias pérdidas para el sector agropecuario.
Los voceros del movimiento han sido enfáticos: no retomarán las conversaciones con el Gobierno hasta que no hagan presencia en el territorio las ministras de Ambiente y Agricultura, el director de la Agencia Nacional de Tierras y el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya. Esta exigencia surge luego de la suspensión de la mesa de diálogo que se desarrollaba en el Puente de Boyacá, interrumpida por la ausencia de altos representantes del Ejecutivo.
Mientras tanto, se reportan bloqueos en zonas neurálgicas como Ubaté, Sogamoso, Paipa, Ventaquemada, Monguí, Mongua, Corrales, Tópaga y Tuta, lo que mantiene en jaque la movilidad intermunicipal y ha dificultado el acceso de vehículos de carga y transporte de alimentos.
Riesgo de desabastecimiento de leche en Bogotá
Uno de los sectores más afectados por la protesta es el lácteo. Según la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), se están dejando de transformar alrededor de 500.000 litros de leche diarios, lo que equivale a pérdidas económicas por más de $1.000 millones cada día. Esta situación amenaza con un incremento en el precio de la leche al consumidor final en Bogotá y otras ciudades del centro del país.
José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de Fedegán, advirtió que aunque el gremio comprende los reclamos del sector rural, “los cierres viales afectan gravemente a los ganaderos, quienes dejan de percibir ingresos y enfrentan dificultades para transportar la producción”.
Los municipios de Chiquinquirá, San Miguel de Sema, Saboyá, Paipa y Ventaquemada en Boyacá, junto con Ubaté en Cundinamarca la mayor cuenca lechera de la región, concentran las afectaciones. Óscar Cubillos Pedraza, economista y director de Planeación de Fedegán, señaló que el volumen no acopiado representa el 2,5% del total nacional, cifra suficiente para generar escasez y una eventual subida de precios.
Más presión para el Gobierno
Desde el sector de la glorieta La Vaca, en Ubaté, los manifestantes continúan impidiendo el paso hacia municipios vecinos como Simijaca, intensificando el llamado al Gobierno para que envíe funcionarios de alto nivel a escuchar sus exigencias. Los organizadores han anunciado la llegada de más delegaciones campesinas este miércoles, lo que podría agravar la situación en los puntos de concentración.
Pese al panorama complejo, el Ministerio del Interior confirmó que una nueva mesa de diálogo con representantes del campesinado paramero se instaló este miércoles a las 10:17 a.m., aunque aún sin presencia de los funcionarios exigidos por los manifestantes.
Por ahora, el pulso entre el movimiento social y el Gobierno se mantiene sin soluciones concretas, mientras las pérdidas económicas se acumulan y el riesgo de una crisis de abastecimiento en Bogotá se vuelve cada vez más palpable.



