Por: Juan Carlos Romero Cardona, Director Administrativo Suplente de Comfamiliar Risaralda
“El estado actual de la Caja lo considero positivo”, afirma Juan Carlos Romero Cardona, director administrativo suplente de Comfamiliar Risaralda.
En medio de un entorno económico y social desafiante, esta entidad ha logrado destacarse por su crecimiento sostenido, su impacto social
y su capacidad de adaptación a las nuevas realidades del país y la región.
A corte de mayo de 2025, la Caja cuenta con más de 31.000 empresas afiliadas, lo que representa un aumento del 8%,
y con aportes que crecieron un 11%, pasando de 97.000 millones a casi 108.000 millones de pesos.
“Esto demuestra la constancia que tenemos en los procesos de afiliación y el comportamiento positivo de las empresas”, resalta Romero.
Crecimiento en beneficiarios y nuevos retos demográficos
En cuanto al número de trabajadores afiliados, la cifra se mantiene estable con 221.000,
pero el número de beneficiarios presentó un crecimiento importante: pasó de 168.000 a 172.000 personas.
De estos, el 64% son niños, niñas y jóvenes menores de 18 años, mientras que el resto corresponde a cónyuges y adultos mayores.
“Este cambio en la composición demográfica nos orienta frente a lo que deben ser los nuevos servicios de Comfamiliar”, explica.
Uno de los grandes retos actuales es el descenso en la natalidad, reflejado en la disminución del KIT Escolar:
“Esto va de la mano de lo que indican las cifras: un 13% menos de nacimientos en el último año y un 24% menos en la última década”.
Descentralización y presencia territorial
Comfamiliar Risaralda ha avanzado en un proceso de descentralización, llevando sus servicios más allá del área metropolitana.
Con presencia en municipios como Quinchía e Irra, y en corregimientos como Santa Cecilia,
incluso mediante una sede móvil itinerante, ha logrado una mayor cercanía con la población.
“Los beneficiarios sienten su caja más cercana y eso nos permite generar impactos más efectivos en sus territorios”.
Transformación de los servicios
“La recreación, la educación y la cultura han cambiado. Hoy los usuarios exigen una atención más personalizada y cercana”,
comenta Juan Carlos. Por eso, programas como las vacaciones recreativas ahora están segmentados por intereses: artes, cocina, entretenimiento o deporte.
Lo mismo sucede con los adultos mayores, que buscan actividades activas y productivas.
Educación y responsabilidad social
La institución ha fortalecido su modelo educativo a través del Liceo Educa, que promueve una formación integral desde la primera infancia.
Este enfoque se complementa con programas como Jornadas Escolares Complementarias y Atención Integral a la Primera Infancia.
“Queremos que este modelo no se quede solo en el aula, sino que impacte a toda la comunidad educativa”.
Empleo y productividad
A través del área de Empleo y Gestión del Talento, Comfamiliar ha logrado vincular a más de 25.000 personas al mercado laboral.
Además, con la Unidad de Aceleración Empresarial, apoya a micro y pequeñas empresas —que representan el 98% de las afiliadas—
en procesos de formación, selección de personal y sostenibilidad productiva.
Programas sociales con impacto
En materia de responsabilidad social, la Caja impulsa programas como Tejiendo Presente, enfocado en población vulnerable;
Comsentido, para la atención integral de niños con discapacidad; y Nace una Sonrisa,
que interviene en casos de labio y/o paladar hendido. “Estos programas permiten transformar vidas e integrar a las familias en procesos de desarrollo”, concluye.
Con una visión clara de futuro, Comfamiliar Risaralda se consolida como una institución que crece con su comunidad
y responde a sus nuevas realidades con compromiso, innovación y cercanía.
Una amplia trayectoria la consolida como el principal patrimonio social de los risaraldenses.



