A pesar de su corta edad, apenas 19 años, Juan Jacobo Arias Arango ya tiene una visión muy crítica y acertada sobre la actualidad social, política y económica del país gracias a los estudios de Ciencias Políticas y Economía que adelanta en la Universidad Sciences Po de Paría. Arias Arango, es un joven pereirano hijo de César Arias y Lina María Arango, egresado del Liceo Francés en el 2017 y quien se radicó en París en donde acaba de culminar sus estudios de cuarto semestre. En este período, tal como lo relata el propio Juan Jacobo, el programa academico que ha abordado ha tenido un enfoque pluridisciplinar y una educación transversal basada en el estudio distintas ciencias sociales para entender problemas complejos económicos, sociales y políticos tanto del país como del mundo.
¿Desde la academia en Francia que visión tienen de lo que vive Colombia en este momento?
Hay varios temas que están en la agenda política que estamos analizando en la universidad en París, en especial la implementación de los acuerdos de paz. Como esos acuerdos se firmaron en 2016, la comunidad internacional, en especial la Unión Europea, ha estado muy vigilante de que ese proceso se cumpla con rigor. Por ejemplo, ellos en el momento están preocupados porque han identificado una serie de obstáculos administrativos, políticos y hasta legislativos para que la implementación de los acuerdos de paz pueda realizarse como estaba prevista. Y uno de los puntos que preocupan mucho al mundo académico es la defensa de los derechos humanos en Colombia, dado que han sido asesinados muchos líderes sociales. Este es un punto muy sensible que ha llamado la atención de la comunidad internacional.
¿En estas condiciones, la mirada que se tiene desde allá es optimista o pesimista?
El año pasado, en el segundo semestre, organizamos en la universidad una conferencia con la Comisión Colombiana de Juristas la cual expuso una serie de temáticas relacionadas con los acuerdos de paz y sus preocupaciones alrededor de su implementación, dado que ven cómo no se ha garantizado la reparación de las víctimas y el poco avance de la restitución de tierras, entre otros aspectos. Pero creo que Francia y la Unión Europea tienen una visión optimista, porque lo que se logró hacer hace tres años fue un proceso único en la historia colombiana. Y a pesar de las dificultades y las preocupaciones que tienen en la Unión Europea siguen viendo con optimismo y esperan que a mediano y a largo plazo se puedan implementar los acuerdos de paz.
¿Pero viendo lo que hoy está ocurriendo en Colombia, les preocupa que ésto pueda fracasar?
El mundo académico, el gobierno francés y la Unión Europea no han sacado un veredicto final, no han afirmado públicamente que el proceso de paz vaya a fracasar. Lo sí han hecho es una serie de reclamos y han identificado una serie de problemas para motivar o incentivar al gobierno colombiano, y a otros miembros de la comunidad internacional, para que hagan presión y que esos acuerdos de cumplan. Un profesor de mi programa me decía hace poco que le parecía increíble que pasados tres años de la firma de los acuerdos, apenas la semana pasada el Presidente Ivan Duque haya sancionado la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, la cual es una de las columnas vertebrales del proceso de paz y que enfrente tantas dificultades en el Congreso, eso lo ve que preocupación. Si esa ley no pasaba, la JEP no podía funcionar y si no lo hacía no se podía reparar a las víctimas ni garantizar la verdad.
Pasado a otro tema, ¿cómo estudiante colombiano como vivió en Francia la protesta social de Los Chalecos Amarillos?
Este fue un movimiento político sin precedentes en la historia de Francia, el cual se originó en noviembre del año pasado con un grupo de ciudadanos que reivindicaban ciertos derechos y que estaban en contra del alza del precio del carburante. Luego se añadieron otras luchas, como el alza del poder adquisitivo dado que se está desarrollando allí una precariedad laboral. El movimiento tomó mucha fuerza, gracias a las redes sociales, y cada sábado salían a manifestarse en las calles de las principales ciudades. El gobierno intentó responder a finales de diciembre, implementando medidas para calmar el movimiento, como el salario mínimo para una parte de la población, pero las reinvindicaciones y la lucha de ellos siguió.
¿Y éste año qué ha pasado con los Chalecos Amarillos?
Este año fueron perdiendo fuerza pero tenían un fuerte apoyo del pueblo francés. El gobierno del presidente Emmanuel Macron decidió convocar un gran debate nacional durante tres meses en las diferentes comunas de Francia, para que los ciudadanos presentaran sus quejas y sus propuestas para resolver esta crisis política. Pero, a pesar de esa iniciativa oficial, los Chalecos Amarillos organizaron su propio debate y en este momento siguen las manifestaciones, pero con una intensidad menor. Y creo que este movimiento está perdiendo fuerza porque no tuvo desde el principio un gran liderazgo, un color político definido y un vocero en especial. Allí confluyen desde la derecha con el Partido Encuentro Nacional de Marie LePen hasta partidarios de Jean Luc Melendron del movimiento de izquierda La Francia Insumisa. Y hace tres semanas se desarrollaron las elecciones del parlamento donde los Chalecos Amarillos postularon dos listas pero ninguna obtuvo más del 1 % de los votantes, lo que es una derrota política.
Pero en cierta forma fue una especie de llamado de atención al gobierno de Macron…
El movimiento tuvo un impacto muy fuerte en la política francesa y muy negativo en la imagen del presidente Macron, que tiene un margen de desfavorabilidad grande y muchos lo tildan de ser el presidente de los ricos, de estar desvinculado de las clases populares. Y si llevamos este razonamiento a una dimensión política vemos que Los Chalecos Amarillos fueron la materialización de la crisis de la democracia representativa. En Francia y en otros países de la Unión Europea el lazo entre representantes y representados se ha venido deteriorando y ésto es una muestra de que hay una crisis de la democracia.
La contaminación y el calentamiento global son problemas que nos afectan a todos. ¿Cómo los ven desde la academia en Francia?
Este es uno de los tema que más tratamos en la Universidad en Europa, porque es un asunto que mueve mucho a los jóvenes, a las nuevas generaciones. Estamos realmente preocupados con la situación del planeta y del medio ambiente. Y cuando hay líderes internacionales que afirman que el cambio climático no existe, es un mensaje muy negativo. Despues de la implementación de los acuerdos de París teníamos optimismo que ya iba a comenzar una transición ecológica para reducir los gases efecto invernadero, el uso de plásticos y para conservar el planeta. Pero Estados Unidos se retiró del Acuerdo de París y no va ha demostrado que ha disminuido la emisión de gases.
¿Cómo califica esta problemática desde su óptica personal?
Personalmente veo con optimismo esa nueva lucha para preservar el medio ambiente. Por ejemplo, esta semana el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, anunció que de aquí al 2021 se va a prohibir utilización de plásticos de un solo uso. Hemos visto que los océanos están inundados de plásticos, así que esa serie de medidas, como la de Canadá, nos dan un aire de optimismo. Sin embargo en Colombia todavía falta mucho por hacer. Así como el gobierno cuando identifica un problema económico o político adopta de inmediato una serie de medidas, yo creo que debería hacer lo mismo con la situación ambiental. Esta es una crisis muy grande que puede afectar al país entero, a las nuevas generaciones.
Y ahora que está de visita en su tierra natal ¿cómo observa la situación local del medio ambiente?
Hace unos días, al llegar a Pereira, me sorprendí mucho porque muchos buses de servicio urbano tienen una emisión alta de gases, son una especie de buses-chimenea, estas son situaciones que hay que remediar rápido para poder garantizar una transición ecológica. La protección del medio ambiente es un tema de solidaridad con la humanidad, nosotros debemos ser solidarios con las generaciones futuras. Porque si seguimos este ritmo de desarrollo, explotando los recursos de la misma forma y sino desarrollamos energías renovables, este problema no va a tener solución y se va a complicar cada vez más.
¿En la universidad en Francia ha realizado algún estudio o investigación sobre el tema?
El año pasado, en el marco de una clase llamada Economía del Medio Ambiente, presenté un trabajo basado en informes del IDEAM el cual concluía que entre 1990 y 2016 se han destruido más de seis millones de hectáreas de bosques por causa de la deforestaciónes. Para tener una idea, es un área equivalente a todo un país como Costa Rica en 30 años, lo que es demasiado. Así que la minería ilegal y la continua deforestación siguen afectando al país y necesitamos movilizarnos, tener más conciencia y que los ciudadanos a nivel local utilicen elementos biodegradables, disminuyan el uso del plástico, intenten hacer un transición ecológica y fomenten el reciclaje.



