Juli?n C?rdenas Correa
Columnista
Acercarnos a nuestros seres queridos sin costo (aunque ya sabemos: Si es gratuito, es porque el producto somos nosotros), permitirnos ubicar viejos amigos para contactarlos, recibir informaci?n en tiempo real y por ende incrementar nuestras realidades, permitirnos expresar nuestras opiniones libremente; son todos aspectos positivos que las redes sociales se supone nos aportan.
Ahora, más allí de la banalizaci?n de las relaciones y hacer evidente una iron?a que es casi rid?cula, personas con 3000 amigos en una red social, pero sin amigos en la vida real… vemos que, al mejor estilo de una historia contada en Black Mirror, las redes sociales sirven también, entre otras, para que veamos hasta masacres en vivo.
La transmisi?n en vivo durante 17 minutos del ataque a una mezquita en Nueva Zelanda, es evidencia de lo idiotizados que andamos los seres humanos con las redes sociales. Miles de usuarios, contrario a reportar lo an?malo, se dedicaron a seguir la transmisi?n de asesinatos, algo nunca visto, salvo en la famosa serie de Netflix.
Ahora, no es s?lo en otras latitudes. Hace algunos meses en ?Pereira en vivo? se mostr? a una se?ora de edad adulta, que al accidentarse con su bicicleta contra el Megab?s en Pereira, recib?a fuertes cuestionamientos porque se ?estaba haciendo? la afectada para ?cobrarle plata al municipio? y as? ?sacarnos plata a todos?. Un linchamiento de varios minutos, en el que los atacantes simplemente hablaban por hablar, sin razonar, sin cuestionarse nada más allí de la simple expresi?n reactiva y casi violenta sin filtros de ning?n tipo. Obvio, ning?n ?reportero? de los que transmiti? las im?genes hizo seguimiento al caso.
Lo que s? s? y me consta, es que la mujer del video, aquella que se ?hac?a?, aquella que s?lo ?pretend?a sacarnos dinero a todos?, aquella ?vieja descarada? termin? en cuidados intensivos varios d?as y debi? ser sometida a delicada cirugía en su cerebro. ?O sea, doblemente victimizada y los demás, como si nada!
Ver una masacre en vivo y casi ?disfrutar? su transmisi?n, o linchar sin informaci?n a una mujer accidentada en nuestra Pereira, nos pone en el mismo partidor y es un partidor que desdice mucho del uso que se le da a las redes sociales y los contenidos que se viralizan.
Dado que soy liberal no puedo desear una censura para las redes sociales, pero tampoco eso me impide reconocer que su uso abyecto est? haci?ndonos más intolerantes, más vac?os, más banales, más impulsivos, un poco más idiotas y con total falta de sensibilidad y solidaridad para con el próximo.
Cultura ciudadana y en los colegios y hogares, a la vieja usanza, parece que es el ?nico tratamiento posible en el mediano y largo plazo, pues contener este efecto negativo desde su origen, las redes sociales mismas; dados los ingentes cantidades de informaci?n que se suben a la red y se transmiten, parece casi un imposible.
Se da?an personas inocentes pero más que nada, lesionamos nuestros propios esp?ritus, nuestra integridad moral.
