El Conservatismo

Alberto Zuluaga Trujillo

Columnista

Muchas fueron las voces? sumadas respaldando nuestro sentir consignado en el escrito de la columna anterior, en el que en forma categ?rica y sin ambig?edades se?al?bamos la decadencia del Partido Conservador de Risaralda, venido a menos por la direcci?n err?tica de quien ostenta la credencial de Senador de la Rep?blica, credenciales? en su inmensa mayor?a alcanzadas con los votos adquiridos en el mercado de la compraventa venal, que en un pa?s corrupto como el nuestro, permite la elecci?n de alguien con votos que por fuera superan a los depositados dentro de los l?mites departamentales, por ser la elecci?n de los senadores, de circunscripci?n nacional. Valga decir que, por este sistema, una persona en cualquier sitio del pa?s puede ser votada, siendo por consiguiente representante del pa?s en general y no de la regi?n, como s? sucede con los Representantes a la C?mara.

 

La Constituci?n del 91, buscando cumplir con una apertura democr?tica, posibilit? la sumatoria de peque?as fuerzas a lo largo y ancho de la geograf?a colombiana, para llevar a dicha c?lula legislativa verdaderos l?deres de talla nacional. Hoy, 28 años despu?s, ?sta ha fracasado en ese sentido, pues los barones electorales lo impidieron a trav?s de estrategias? de concentraci?n, al aglutinar sus esfuerzos en un solo departamento o a lo sumo, en uno o dos más. Se hace indispensable entonces abrir un amplio debate sobre el particular, debate que en los momentos actuales carecer?a de inter?s, pues quienes deber?an liderarlo seráan los partidos pol?ticos, los que precisamente menos inter?s tendráan en su discusi?n, por ser hoy agrupaciones dedicadas al fortalecimiento de prebendas personales por encima del inter?s general.

 

A modo de ejemplo, analicemos lo que sucede en el conservatismo regional. No hay, no existe, un l?der que aglutine en torno suyo los reales valores morales que en el pasado hicieron grande la ciudad. Cuando un Emiliano Isaza hablaba, la tribu entend?a enardecida y entusiasmada que era la voz de su jefe se?alando el norte debido. Algo parecido suscitaba en sus huestes Jaime Salazar. Hoy, ese inmenso rebaño ?a qui?n escucha? El ?rabe ha sido una lengua muy lejana al pensamiento conservador. Ni la entiende y mucho menos le interesa. El conservatismo hoy, bajo la direcci?n de Samy Merheg, es una de las tantas baratijas que en el mercado se consiguen.

 

Y el Nuevo Conservatismo, ?qu? es eso? ?Un ap?ndice del anterior? ?Su jefe no es V?ctor Manuel Tamayo, adoctrinado en Cable Uni?n? Indudablemente, más de lo mismo que es lo que precisamente debe sacudirse el conservatismo de Risaralda. Urgen dirigentes que piensen con la cabeza y no con el bolsillo. Que restablezcan las buenas prácticas? y hagan del oficio pol?tico un verdadero apostolado al servicio de los risaraldenses. ?Ser? dif?cil encontrar en sus 14 municipios gente buena que quiera hacer algo por su tierra? Creemos que no porque esta tierra sigue siendo de gente honrada que en n?mero muy superior, cansada de la politiquer?a, se dej? someter por inescrupulosos comerciantes que hicieron del noble oficio, el barril de los puercos.

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