El saxofón, ¿un difunto?

Historia contada por Lucas Fabián Molano Torres, su intérprete, maestro en música con un posgrado en pedagogía del folclor. Es profesor titular de la Universidad Tecnológica de Pereira.

Ángel Gómez Giraldo

Quién lo creyera, de cuerpo sobresaliente, con la piel del bronce, con buena caña aunque menos grande que la del clarinete, de excelente encorvadura, con llaves a la vista aunque de lengüeta simple, permanece en el encierro de su estuche de hule color negro cual negro es el confinamiento que está viviendo ahora como cualquier humano evitando ser víctima del Covid-19.

Tan melodioso que ha sido y no da señas de vida desde que entramos en cuarentena.
¿Está muerto o es que se hace el muerto? Se podría preguntar el más desprevenido observador.
Mas no cavilemos más y digamos de una vez que en cuanto al difunto se trata del saxofón, instrumento musical de viento apreciado en la música comercial del jazz.

El mismo “sujeto” es propiedad de Lucas Fabián Molano Torres, hombre que nació en la ciudad de Ibagué en el año de 1952 por lo que aprendió del Combeima que cuando el río suena fue que se ahogó una mujer.
Y fue como la primera lección de música que recibió ya que siempre metido en este arte llegó a ser lo que es hoy: Maestro en música con postgrado en pedagogía del folclor para llegar a decir con cierta dosis de humor que “uno nace para lo que es”.

Lo es
Y de verdad que lo es gracias a que quizás sus abuelos abrieron los caminos del Tolima de la mano de un tiple e interpretando pasillos y bambucos montañeros.
¡Ay el bambuco! Género musical que logró convertirse en la música y danza nacional pasando del anonimato de la música rural a ser considerado símbolo nacional.

El maestro Molano Torres realizó los primeros estudios en el Conservatorio del Tolima ya que ha tenido la convicción de que el arte de la música da al hombre para vivir y para tener mujer que viva con él.
Además sostiene a pie juntillas que nunca ha podido saber si la mujer ama el músico por lo que este hace con el instrumento y la voz o porque pocas veces puede estar a su lado.

En todo caso cuando era apenas un estudiante supo lo que era tener siempre a su lado una muchacha de la misma edad siguiéndole los pasos. “Aunque como usted lo puede colegir, mi primer amor no fue una mujer sino la música”.

¿Hasta donde llegó con la muchacha que lo seguía en la adolescencia?
-Hasta ninguna parte porque yo me trasladé de Ibagué a Armenia y luego a Pereira. Conmigo solo el saxofón…

El maestro tuvo primero al clarinete pero cambió de instrumento para ser virtuoso del saxofón.
“Es usted un hombre pérfido, lo fue con el clarinete que cambio por este”, le observo yo en broma.
Entonces temeroso de que otros escucharan y pensaran que ha sido infiel con la amistad, me hace señas de que no siga con este tema.

En Pereira
Tan joven llegó a Pereira que tuvo fuerzas para alzarle la pollera y hacer arrumes con el bambuco que tiene festival y concurso anual aquí.

Esto en el desaparecido “Páramo”, bar del centro de la ciudad, de aguardiente y mar de lágrimas de hombres y mujeres despechados con las endechas cantadas por músicos y mariachis, donde supo que en realidad Pereira es rumbera y trasnochadora.

De toga
Una vez hecho músico de toga se le vio en la Universidad Tecnológica de Pereira como profesor titular, director de banda y en la experimentación de instrumentación de análisis musical.

Maestro, ¿qué es el folclor?
-Sepamos que la cultura es auto expresión, así el folclor es parte de nuestra cultura.

Sin embargo el talento musical innato de este profesor y virtuoso del saxofón no le alcanzó para los hijos, tiene tres y a ninguno le dio por la música.
Santiago, el menor se le ubicó a la otra orilla del río Combeima para una carrera distante y distinta a la música: ingeniería eléctrica.

En la actualidad el profesor de música de la Universidad Tecnológica “Teletrabaja” desde la casa con impavidez en cuanto a la pandemia pero se preocupa por el estado del saxofón.
Sin embargo saca recuerdos que al darlos a conocer le producen satisfacción.

Compositor
Compositor también, es el autor de la pieza musical “El viaducto”, tema inspirado en el puente elevado que une a Pereira con Dosquebradas.
Como todos sabemos, la obra del viaducto fue iniciada el 18 de octubre del año 1994, terminada en 1997 e inaugurada el 19 de noviembre de este mismo año.
Del cachaco acto de inauguración con la presencia del doctor César Gaviria el presidente de la época, impulsor y artífice del puente tirante, surgió una anécdota que cuenta con toda la gracia que ella misma tiene, la escritora y escudriñadora genealógica, María Elena Murillo.

Como en la ceremonia oficial se encontraba asimismo el expresidente Samper, llegó un momento en que lanzó el siguiente gracejo: “Si le hubieran puesto Viaducto Ernesto Samper tendría la garantía que no se cae”.

Añade la señora Murillo que con el chiste sintió perder los tacones altos de los zapatos que en esa oportunidad lucía.

¿Hasta cuándo la música será distante como el abrazo? Se interroga el maestro de música y director de la banda de la Universidad Tecnológica de Pereira, denominada Big Band Kofia Jazz, y ambos quedamos en silencio por unos segundos.

¿Maestro, y cómo cree que se encuentra su saxofón en el encierro del estuche negro?
– Muerto.

Un ibaguereño, maestro en música y virtuoso del saxofón.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -