El precio que estamos pagando está siendo muy alto, quizá esto sea necesario. Por nosotros, por los animales, por los árboles, por lo ríos y mares, por la salud. Pese que el centro de esta ciudad “Trasnochadora y Morena” esté invadida por los individuos haciendo lo suyo.
Beatriz Echavarría Serna. (1984) Pereira. Docente, Licenciada en español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Especialista en Psicología Social Comunitaria de la Universidad Católica de Pereira. Apasionada del teatro y las artes literarias. Ganadora del concurso de cuento en homenaje al Día del Idioma organizado por la Universidad Uniminuto de la ciudad de Pereira en el año 2017.
“Las guerras y las epidemias producen una enorme frustración por su aparente injusticia. Es que el temor se ha extendido por todo el mundo, lo vemos y escuchamos cada día en los telediarios (enfermedades, guerras, asesinatos, codicia y mucho más). Debido a esto no confiamos en la vida. Es lógico que no podemos controlarlo todo. No confiamos en que estamos protegidos en un plano superior”.
Louise L. Ámate para que puedas cuidar de ti y de los tuyos. Haz lo que puedas para fortalecer tu corazón, tu cuerpo y tu mente. Esfuérzate por mantenerte siempre activo. Prepárate siempre aun cuando estés por la senda del triunfo, prepárate toda tu vida para lo venidero.
Día no sé qué del calendario…Aún no cuento las líneas hechas en mi habitación…Cuando de repente te das cuenta que sólo necesitas una nevera surtida de provisiones para este “verano traidor” y una buena almohada donde acomodar tus pensamientos. ¡Bueno! ¿Ropa? La necesaria como para cambiarte cada mañana cuando tomas la ducha matutina…Y, bueno, compañía, digo ¿Cual compañía? Si los que están solos, deben aprender a jugar con su soledad en este destino tan vil y maravilloso a la vez. Las manecillas del reloj, siguen marcando las horas, pero no sé qué día será hoy, si se es feriado o día de trabajo.
Y es que me llega el recuerdo que en la consola guardo el libro que alimenta esta alma todas las noches antes de cerrar los ojos y sucumbir en el sueño profundo. En algún momento, leí en este que “el sentido más importante es el tacto, ya que este pertenece al sistema sensorial que incluye todos los órganos del cuerpo, y te avisa sobre los peligros a los cuales estamos expuestos”.
Pues bien, en este momento tan coyuntural nos hemos tenido que olvidar de dar abrazos, besos, solo debe bastar mirarnos a metros de distancia, por canales tan influyentes hoy como lo son una computadora, escucharnos por medio de un teléfono celular, incluso, sentirnos a través de un medidor de distancias físicas.
Hemos tenido que cambiar nuestras maneras de comunicarnos para cuidar de nosotros. Besarnos por medio de miradas y alimentarnos de aquellas palabras que, sin duda, deben estar cargadas de sentimientos como un ¡Cuídate, que no quiero que te pase nada! ¡Ven, quizá todo esto sea pasajero! ¡Solo queda ser fuertes ¡Espero que todo esto pase para que podamos compartir!
¿Recuerdas cuando fuimos juntos a aquel lugar? Estamos viviendo de recuerdos, aquellos donde la comunicación se daba por toques en las manos, besos en las mejillas, abrazos fraternos, roces de piel. Emociones que nos dejaban ver al descubierto. Ahora, desde una pantalla fría y muchas veces sin luz, debemos expresar todo lo que sentimos y lo que queremos.
Hasta un atardecer contemplamos por allí, gracias a las numerosas tomas fotográficas de algún curioso arriesgado. Sin duda, nos podemos dar cuenta que admirar lo esencial y básico es otra manera disfrutar la vida. Ver desde nuestras rejas la luz del día, el sol resplandecer, la noche asomarse, así tan fría y tranquila a la vez, nos pone en un sitio de nostalgias y anhelos de cuantos días perdidos en la oscuridad de nuestras emociones que nos impedían salir hacia el mundo y respirar una vez más.
Cuando teníamos mil oportunidades para hacer ejercicio al aire libre sin restricción y miedo, ahora nos dan horarios estrictos y bajo miles de recomendaciones que no se si quiero tomarlas porque el afuera esta cargado de miedo, nostalgia y extinción.
Día 15, tocó salir después de un buen tiempo confinada, fue casi una “experiencia religiosa”. Muchos instantes sentí una frescura incomparable, el aire tan abundante que hizo recordar aquellos agostos de mi infancia, una limpieza profunda, un silencio encantador, que nunca había sentido en esta ciudad, bueno hay zonas tranquilas y las zonas caóticas. La doble cara de una sociedad construida bajo la sombra de la desigualdad social producto de la corrupción que corroe esta sociedad mal formada.
Frescura que sentía solo cuando me escapaba algunos domingos a disfrutar del aire puro que da el campo y algunos Parques Naturales ¡Ah! Y la generosidad de las personas que es poco común. Sin duda, La Tierra está respirando, se está limpiando del desastre que hemos generado, todo por satisfacer nuestras necesidades y caprichos de esto que se llama vida.
El precio que estamos pagando está siendo muy alto, quizá esto sea necesario. Por nosotros, por los animales, por los árboles, por lo ríos y mares, por la salud. Pese que el centro de esta ciudad “Trasnochadora y Morena” esté invadida por los individuos haciendo lo suyo.
Lo complejo de la vida y el destino que nos obliga a replantear nuestras circunstancias y buscar en algún lugar fuentes de trabajo, noticias y teorías que nos den luces de esperanza y nos enseñen a vivir de la mejor manera. Y es que Darwin nos dice “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que, más se adapta al cambio”.



