Padre Pacho
Columnista
La responsabilidad del sentimiento de culpa generalmente a reca?do en lo religioso, como generadores de estos sentimientos en nuestra vida. Sin embargo, esta realidad, es ya inherente, a la misma condici?n humana, como una sensaci?n de haber fallado en algo.
Algunos fil?sofos relacionaban la culpa con la imperfecci?n humana. Para Burke la culpabilidad reside en la intenci?n y Freud invita en su psicolog?a social a liberarnos de la culpa, eliminando la conciencia de pecado, por medio de un tratamiento: la eliminaci?n por psicoan?lisis, de la intenci?n en el inconsciente.
Bonet, experto en Psicolog?a religiosa, ha publicado un libro llamado ?Teolog?a del gusano? donde de manera sencilla, denuncia esa forma mal sana y pseudorreligiosa de vivir la culpabilidad, que lleva a muchos a sentirse gusanos, despreciables con sigo mismos, con la sociedad y con Dios.
El problema de la experiencia de la culpa no es tanto su realidad en s? misma, sino en el modo de afrontarla. Cuando una persona asume la responsabilidad de sus actos desacertados, lamenta el daño que ha podido causar y se esfuerza por mejorar su conducta, ello lo lleva a ser una persona madura; pero si se encierra de una forma morbosa en su propia indignidad, fomentando sentimientos infantiles de mancha y suciedad, destruye su autoestima y se anula como persona, por medio de la auto humillaci?n; centr?ndose en una lucha consigo mismo, que lo ?nico que alcanza al final es, alimentar un sentimiento de culpabilidad que nunca le ayudar? ni a salir de su situaci?n, ni a ser mejor.
La culpa se basa en la imputabilidad y tiene como consecuencia la responsabilidad en la acci?n realizada y en el sentido moral, supone una actitud conscientemente contraria al deber. La culpa como estado imputado a una persona que ha cometido algo legal o moralmente malo se distingue del sentimiento de culpabilidad. El culpable puede no tener sentimiento de culpa y el inocente estar abrumado por la carga de una supuesta culpabilidad.
La culpa es una cadena que nos ata al pasado, por eso debemos cortarla. Exup?ry en el libro el principito dec?a ?- Pero no hay a quien juzgar, exclamo el principito, – te juzgaras a ti mismo, le respondi? el rey, – es lo más dif?cil. Es mucho más dif?cil juzgarse a s? mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo, eres un verdadero sabio?.

