Alvaro Rodr?guez H.
Columnista
Un esc?ndalo a punto de estallar en Colombia y que todav?a no tiene la dimensi?n real, se relaciona con la adjudicaci?n a dos poderosas firmas de la construcción de 238 colegios.
Como en el caso de Risaralda, hubo plata – aportes por $30 mil millones para financiar los mismos y el grueso correspond?a al Gobierno nacional-.
El gobernador Botero, me acuerdo, se tom? la foto con la Ministra bien de educaci?n de entonces, para resaltar la proeza. Hubo fotos y sonrisas. Papel y titulares.
Pueda ser que esto no resulte un embuste que afecte a muchos estudiantes y padres de familia, a los docentes. Pero, as? como han terminado pocas edificaciones en el sector de lo contratado, hay otras que dejan preocupaci?n y largas dudas.
El ruido llega desde diversas poblaciones. Primero, fue el plan de alimentaci?n escolar que salpic? a ciudades y departamentos.
De allí que el gobernador del Risaralda, Sigifredo Salazar, haya prendido las alarmas y de muchas maneras est? alertando sobre el desastre que puede venirse.
La refinada burocracia del Fondo de Construcciones Educativas responde entre dientes mientras las obras no se concluyen y los plazos finales, son más angustiantes.
El gobernador Salazar ya enter? al propio Gobierno nacional -sordo y mudo ante los reclamos hechos y sin respuestas cre?bles-.
?Qu? hubiese pasado en Colombia si esa contrataci?n indigna tuviera como responsables a alcaldes y gobernadores? Ya estuvieran en el ojo del hurac?n. Pero aqu?, los responsables son otros. Los mermelados finos. Los de negocios eternos y altos que suman miles y miles de millones de pesos y dejan sin educaci?n a estudiantes de Colombia. ?Perfumados de alcurnia!
La cloaca indica que debe existir una ruta de seguimiento que fije t?rminos m?nimos en la fecha y hora que estos colegios deben entregarse.
Ya deben estar los congresistas, los gremios, los concejos sum?ndose al coro que pide cuentas. La Asamblea del Risaralda, busca un debate serio y a fondo, para esclarecer verdades y no tirar mantos o cortinas, o fuegos artificiales que derrochen la credibilidad de hacia d?nde corre el agua al molino.
Estamos bajo otro esc?ndalo de no poca monta. Sobre el mismo debemos estar atentos. La lupa no es contra alcaldes y gobernadores. Ojal? las ?as aparezcan y den cuenta de lo que ocurre arriba. Colombia no aguanta más corrupci?n.

