El perdido encanto de los directorios telefónicos

Varios factores llevaron a la desaparición lAs GUÍAs telefónicAs: de un lado, las normas sobre protección de datos (Habeas Data) que terminARON con las llamadas “Páginas Blancas” y limitARON la publicación a las “Páginas Amarillas” o comerciales. Lo segundo, el desuso en que cayeron los teléfonos fijos ante el embate de la telefonía celular o móvil.

Jaime Ochoa Ochoa **

Los directorios telefónicos conservan parte de la historia de la ciudad y acompañaron nuestra niñez, nuestra juventud y estos nuevos últimos años, para nosotros y para ellos. Nos cuentan una inmensa cantidad de historias, y nos dan cuenta del transcurrir de la ciudad, de sus gentes, de las direcciones donde vivían, por un orden alfabético impecable para encontrar más fácilmente lo que buscamos.

Además de sus abonados o usuarios del servicio telefónico, nos brinda información sobre los teléfonos de interés público, emergencias, como policía, bomberos, hospitales, protección civil y de empresas, fábricas, almacenes, entidades comerciales e industriales, servicios públicos, servicios profesionales de médicos, de abogados y de toda índole, de ventas, de bares y discotecas, de instituciones educativas, y así nos dan cuenta del desarrollo social, económico, religioso, cultural, de toda clase de ofertas y del crecimiento poblacional, todo sobre lo que las personas necesitamos y buscamos, encontramos que además nos sirve para estudiar cómo crece una ciudad, y también cómo decrece.

Por los directorios telefónicos vemos cómo cambian las modas, los vestidos, los peinados, el estilo de los automóviles y los productos y empresas que los distribuyen. Sabemos cuándo nació una empresa, cuánto tiempo duró, cuánto creció y saber, si acaso, ya no existe o cambió de razón social o de propietarios.
Aunque ya existían en nuestro país, y en Pereira, las plantas telefónicas con operadora, aquí se instaló la primera planta automática de Colombia, y la segunda de Latinoamérica, después de la de Montevideo, Uruguay. La nuestra llegó procedente de Alemania, comprada a la empresa Siemens, contrato firmado por el presidente del Concejo Municipal, don Julio Castro Rendón, en 1927, el servicio de inauguró en 1928 con capacidad para quinientas líneas, con un valor de $120.000.oo, planta que la Empresa de Teléfonos de Pereira conservaba en perfecto estado, cuando empezó la modernización de la empresa. ¿Será que todavía la conservan? Es un patrimonio pereirano.

Como escribía el hombre cívico y cronista aguadeño, radicado en la ciudad, Benjamín Ángel Maya, en el bello texto sobre la ciudad escribe: “Pereira es un milagro y “Matecaña” el mejor aeródromo del mundo: Los teléfonos de aquí no tienen par, ni son como, los de Bogotá que sirven muy bien para apostar un aguinaldo de hablar y no contestar. La primera planta automática de Colombia que se instaló fue la nuestra. Aquí mete uno el dedo en el aparato para llamar y chuza el cliente; por eso es que le contestan en el acto”.

Los directorios telefónicos ofrecen muchas posibilidades, como ver su desarrollo económico y poblacional, así la primera guía telefónica, de la cual se conoce fue una hoja de cartón, y se publicó el 21 de febrero de 1878, enumeró a 50 personas, empresas y otras oficinas en New Haven, Connecticut, que tenían teléfonos.
El primer directorio telefónico de Pereira fue publicado en 1930, fue el primero del país, cuando Bogotá, la ciudad capital de la República editó su primer directorio en 1955. Actualmente, se distribuyen también en formato electrónico e internet, y también lo llevamos de forma permanente en nuestros celulares o equipos de comunicación personal, los que más nos interesan, o está el servicio de las empresas de telefonía celular para, por mensaje de voz, darnos las direcciones que le solicitamos.

Por eso, cada vez más los directorios telefónicos, que formaban parte de nuestra unidad familiar están condenados a desaparecer del mercado, además protegen una parte del medio ambiente gastando menos papel y protegiendo las áreas de reserva natural.

Comparados los nuevos directorios telefónicos, de nuestra ciudad, de buena calidad editorial, con momentos no tan lejanos en el tiempo, eran carátulas más llamativas y cívicas con portada encargadas a artistas o como homenaje a nuestros más representativos personajes, con un dibujo del maestro Luis Carlos González Mejía, el Viaducto, o carátulas diseñadas por Jesús María Calle o Carlos Enrique, “El Flaco Hoyos”.

Según cuentan quienes conocen parte de esta historia, y tienen por qué saberlo, en las oficinas de la Empresa Telefónica de Pereira, un acucioso investigador y bibliófago, conservaba todos los directorios telefónicos de Pereira, desde 1930, hasta que a un ‘luminoso gerente’ se le ocurrió la gran idea de conservar únicamente las carátulas de ellos, botando la información del directorio.
Seguramente hoy tampoco esas carátulas existen. Así por las genialidades, caprichos o estupideces de un ‘gerente’ se pierde otra visión de la memoria histórica, económica y sociológica de la ciudad, que de alguna manera hay que tratar de recuperar.

Es una lástima ver cómo se pierden tantos elementos bellos, y hoy los recordamos con nostalgia. La nostalgia de los tiempos idos y del porvenir que se acerca arrasando el pasado y creando nuevas expectativas que nos depara un futuro incierto.
Brindamos por los tiempos idos, esperando mejores tiempos.

** Educador, investigador y miembro de la Academia Pereirana de Historia.

 

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