Alexánder Ríos Arboleda
Columnista
Memento mori es una expresión latina que significa en español “Recuerda que morirás”, frase expresada por Jesús Santrich en amenaza que le hace al presidente de la República de Colombia Iván Duque. Recordemos que este delincuente de Santrich hace parte de la llamada nueva Narcotalia o disidencias de las Farc. Quien desencadena con su verborrea la más clara convicción del desprecio por la vida y los colombianos. No solo la falsa postura de enfermo que mostró al país en momentos que las autoridades examinaban su extradición a Estados Unidos lo definen, sino la arrogancia que exhibió en el proceso de paz con las FARC y ahora con el camuflado en los dominios territoriales de Maduro, cuya única meta a las claras es el dinero y el poder.
Es tal la abundancia de la riqueza de las disidencias de las FARC, que como en la época de Pablo Escobar, se sienten con el poder de desafiar al Estado. Atrincherados en Venezuela, desde donde con la anuencia de la administración del socialismo del siglo XXI permiten que se refugien. No solo amenazan a los colombianos, sino también a los venezolanos, reuniéndolos y adoctrinándolos sobre lo maravilloso de la revolución que tiene en la miseria a ese país.
Los líderes narcos de fusil, tanto del ELN como los de las disidencias de las FARC, saben muy bien que solo tienen salvación si se ubican en Venezuela o Cuba. Ellos si conocen que morirán si colocan un pie en territorio Nacional, como ocurrió en el pasado con sus compañeros delincuentes Raúl Reyes, Mono Jojoy y Alfonso Cano. Debido a que la reactivación y fortalecimiento de la inteligencia institucional colombiana ya está dando resultados contra el clan del golfo y otras organizaciones delictivas en diferentes regiones de Colombia.
Esta gasolina llamada cocaína, marihuana y heroína, tiene incendiado al país. Mientras se cultive, se procese y se distribuya en cada rincón de Colombia y además se exporte como producto de primera calidad. El número de vidas de campesinos, soldados y drogadictos seguirá creciendo, y haciendo del país un lugar de zozobra. Por lo tanto debemos desaprobar a esa comunidad internacional que no vive el día a día en éste país, que creen que es un chiste lo que hace el gobierno ante la oleada de violencia. De igual manera se debe descalificar a la oposición que irónicamente señala al presidente Iván Duque de todas las adversidades, sin confrontar a fondo la realidad y en especial las amenazas de los violentos, todo por un cálculo electoral.
Esta historia de muerte por las balas, la inhalación o la inyección de las drogas no terminará hasta que una cruzada internacional no entienda a fondo la realidad económica del problema y todos los demás factores que la rodean. Entretanto se llegue a esa solución definitiva, Colombia seguirá poniendo los muertos en veredas y barrios.
P.D. Otro que aúlla en su madriguera es Nicolás Maduro de donde no puede salir. Echando de nuevo a la embajadora de la Unión Europea en Caracas Isabel Brilhante Pedrosa, todo porque los países que representa ampliaron la lista de funcionarios venezolanos vetados internacionalmente.

Y entonces Dr. Alexander “quién podrá salvarnos” cuando tenemos los criminales de legisladores y con corte propia la JEP. Que Dios y la Virgen nos protejan y nos encaminen por la senda del bien en el 2022. Super-super extraordinaria columna. 0rlando, Fl., feb. 27/2021.