El pasado miércoles, después de los bochornosos disturbios que protagonizaron en la gramilla del estadio El Campin de Bogotá los integrantes de las barras de Independiente Santa Fe y Atlético Nacional, varios desadaptados pertenecientes a un grupo de aficionados del cuadro cardenal atacaron, sin ninguna justificación, a una delegación de deportistas de Risaralda cuando llegaban al hotel donde se iban a alojar. A los sorprendidos atletas los agredieron física y verbalmente, les robaron sus pertenencias y a uno de ellos le propinaron dos heridas de machete. Su único pecado: portar los uniformes de Risaralda, de color verde y blanco, por lo que los criminales hinchas santafereños los confundieron con simpatizantes de Atlético Nacional. ¿Qué lleva a los integrantes de las barras a este tipo de conductas tan reprochables como irracionales? Es el interrogante que tratamos de despejar en diálogo con el docente del programa de Comunicación Audiovisual y Digital de la Fundación Universitaria del Área Andina, Diego Alexander García Gaviria, licenciado en Comunicación e Informática Educativa de la Universidad Tecnológica de Pereira y candidato a magister en Comunicación Audiovisual de la Universidad Católica de Argentina-
¿En el caso de Areandina, qué mirada han hecho al fenómeno de las barras del fútbol?
Desde la Academia se ha hecho un ejercicio reflexivo tratando de mirar no directamente las barras bravas como tal, se ha hecho un trabajo en el que se ha hablado de la pasión del futbol. Hace aproximadamente dos años en el 2019 en el marco de un ejercicio que tenemos semestralmente trabajamos con el Deportivo Pereira elaborando una serie de productos. El ejercicio consiste en que durante una semana todos los estudiantes de la facultad se reúnen en torno a un ejercicio y tienen que producir piezas audiovisuales sobre una temática, generalmente un cliente o una fundación o una problemática de tipo social. En ese entonces trabajamos con el Deportivo Pereira y no solamente se miró el equipo desde la perspectiva institucional y deportiva sino desde la pasión que genera y tratamos precisamente de los hinchas. Ahí fue donde tuvimos una gran cercanía sobre todo este tema del barrismo.
¿Y qué descubrieron?
Lo primero es que el futbol es una pasión desenfrenada, como cualquier pasión, y hay algunas personas que indudablemente esa pasión se convierte en su vida, incluso los lleva a volverlo su estilo de vida y muchos de los muchachos que hacen parte del barrismo están llevados por esa pasión y su vida gira alrededor de ello, ni siquiera en torno al balón sino a lo que representa la institución, a lo que representan esos valores en su vida. Muchas de las cosas que ellos hacen giran entorno colores, encontramos muchachos que definitivamente no tienen ningún tipo de escolaridad y definitivamente están todo el tiempo entorno al equipo, a sus colores. En el barrismo también encontramos muchos que ejercen esa afición pero son personas estudiadas, hay diseñadores gráficos, abogados, incluso médicos, metidos dentro de las barras, llevan un poco más allá del tema de la pasión y logran estar como inmersos en dos mundos: el mundo que ellos llaman que son los colores que representan la institución y en su su labor o su profesión.
¿Y porqué terminan mirando los hinchas de otros equipos como a los enemigos a los que hay que atacar o acabar?
Volvemos a lo mismo son temas pasionales y cuando la pasión se desenfrena y es demasiado grande lleva al fanatismo y el fanatismo lleva a un ocultamiento de la razón y prácticamente se actúa de una manera irracional. Muchas veces estos muchachos piensan que su territorio, su ciudad, su localidad o donde ellos están les pertenece y si llega un hincha o llega una persona que dentro de su filosofía está el defender los colores de otro equipo se sienten amenazados y al sentirse amenazados resultan este tipo de enfrentamientos, que para nosotros son irracionales porque lo vemos desde afuera pero para ellos son de lo más común, incluso pueden llegar a ser heroicos porque están defendiendo su territorio, sus colores y su institución.

¿Robarse una bandera o una camiseta de otro equipo es un trofeo para ellos?
Para muchos de ellos sí, es como un trofeo de guerra, pero ojo: no para todos, estamos hablando de que no para todos.
¿Para muchos de estos jóvenes una barra es como su familia o algo más que la familia?
Sí, realmente lo que pasa es que en ese mismo entorno de esa pasión desenfrenada muchos de estos muchachos encuentran allí eso que quizás no hallan en su casa, esa familiaridad, ese amor, ese respeto, esa admiración hacia otros lo encuentran en la barra. Así mi compañero de barra no es mi compañero, es mi hermano y puede que no sea de sangre pero como es mi hermano yo lo cuido, lo defiendo, lo admiro, lo valoro y juntos estamos construyendo algo. Para la persona que está por fuera del barrismo pues no están construyendo nada, pero ellos están construyendo definitivamente un ideal y esa pasión es lo que los mueve.
Lo irónico es que entre barras de un mismo equipo también hay agresiones…
Lo que pasa es que cuando hay ese tipo de situaciones son problemas mucho más fuertes, hay que entender que las barras son organizaciones y como tal generalmente tienen líderes, hay veces que a esas pasiones se le revuelven otras, como la política, y en ocasiones el líder termina construyendo en una barra, un proyecto político. Eso ya pasó en Manizales donde hay dos barras fuertes: Tribuna 11 y Holocausto, si usted revisa el por qué ellos se separaron, la causa fue política: el líder de Holocausto empezó a hacer toda una campaña política de hecho y con ellos se ha hecho todo un trabajo muchos políticos de esa ciudad. Ahí es donde muchos dicen: venga es que esto es una barra, no es un movimiento político y terminan retirándose. Otro tema es el de la administración, ahí como es una organización tiene que haber un presidente, un organigrama que se encarga no solo de mover la barra sino también de conseguir recursos, boletas, pinturas, banderas, movilidad y todo lo que gire alrededor del dinero y si el dinero no está bien administrado eso trae consigo enemistades. Entonces muchas veces las barras terminan siendo fraccionadas, acaban dando lugar a sub barras y entre ellas a veces pelean precisamente por esa pasión desenfrenada que ya le he mencionado.
Y cómo se justifica ese ataque irracional a otras personas, como ocurrió con la delegación de boxeo de Risaralda en Bogotá?
No se justifican, no hay justificación. Desafortunadamente el barrismo, volvemos a lo mismo, es una pasión desenfrenada y el solo hecho de ver un color similar al que yo estoy atacando, yo ya con eso ataco. Eso no tiene razón, eso no tiene una explicación más allá de una anegación de los sentidos o una pasión desbordada y desenfrenada.
¿Cómo lograr que haya paz en los estadios trabajando con estos muchachos?
Ya se viene trabajando hace muchos años el barrismo, incluso a nivel mundial.Y las barras que tenemos acá no es más que la interpretación de los Hoolligans en Inglaterra, los Ultras en Italia, las barras bravas en Argentina, eso mismo es traído a Colombia y así es como se generan esos combos, así que hay que entender que esto es una problemática mundial, no de ahora o local. Esto se viene trabajando hace mucho rato, de hecho en Pereira hay un pacto entre barras que se logró hace algunos años donde las barras se iban a respetar y los presidentes de las diferentes barras firmaron un acuerdo de paz precisamente para no manchar la pelota, como lo dicen ellos mismos. Así que lo primero es tratar de que ese pacto se cumpla. Además los mismos procesos sociales que vienen llevándose a cabo desde las barras, hay un programa que se llama barrismo social. Lobo Sur que es de aquí de Pereira tiene barrismo social y el barrismo social no es más que ir a los barrios a concientizar a las diferentes comunidades a decir: nosotros somos una barra sí, pero no somos delincuentes, queremos apoyar al equipo y como apoyamos al equipo les exigimos a los jugadores y a las directivas pero no queremos hacer daños. Ese proceso viene realizándose en los diferentes barrios, pero lo que el barrismo social busca es llegarles, apoyarles y tratar de que ese programa sea mucho más grande y más extenso. Por ello también hay que brindarles a estos muchachos escolaridad, muchos de ellos no la tienen, aunque hay bastantes muchachos en las barras que pertenecen a instituciones o que son profesionales, pero muchos otros no tienen ni siquiera un bachiller, entonces es poder también generar escolarización y otro tipo de emprendimientos y cosas de estas que permitan que a través de esa pasión se enfoquen las cosas de una mejor manera.
“Cuando la pasión se desenfrena y es demasiado grande lleva al fanatismo y el fanatismo lleva a un ocultamiento de la razón y prácticamente se actúa de una manera irracional”.



