Educación híbrida: el nuevo modelo de formación que demanda el mundo de hoy

En sus 29 años de existencia, el Sistema Universitario Minuto de Dios, está enfocado en la educación superior para los estratos 1, 2 y 3, cuenta en la actualidad con 103.000 estudiantes, el 60% de ellos mujeres, y tiene presencia en 67 municipios de 27 de los 32 departamentos colombianos con 178 programas con registro calificado en las cinco áreas del conocimiento con modalidad presencial y a distancia y ahora con apoyo de la virtualidad. Sobre la presencia de Uniminuto en el Eje Cafetero y los nuevos desafíos de la educación superior, hablamos con el Presbítero Harold de Jesus Castilla Devoz, sacerdote Eudista y rector general del Sistema Universitario Minuto de Dios

¿Al cumplir 10 años de presencia en Pereira, cuál es el panorama de Uniminuto?

Nuestra presencia en el Eje Cafetero se ha desarrollado en esta década en Pereira y Chinchiná, con una proyección de desarrollo en Cartago, Armenia y Manizales. En esta Vicerrectoría Regional tenemos cerca de 5.000 estudiantes de pregrado y postgrado. Y contamos con 12 programas académicos en distintas áreas de conocimiento, sobre todo en las ciencias administrativas y contables, licenciaturas en educación y un programa de agroecología en Cartago.

La pandemia tomó por sorpresa al sector educativo en materia de virtualidad. ¿Cómo afrontó esta situación Uniminuto?

Como a todas las instituciones de educación superior fue un momento muy complejo, pero había que hacerle frente y seguir prestando el servicio. Coloquialmente he dicho que Uniminuto ha tenido la posibilidad de seguir viva en medio de todas estas circunstancias y creo que la vida nos fue también preparando, por así decirlo, uno lo lee en términos de fe y desde mi posición como Rector General y como sacerdote, así lo hago: Dios va permitiendo muchas cosas para prepararnos para lo que viene y, en ese sentido, la incorporación de las tecnologías y todo lo que significaba el componente de educación a distancia con mucho apoyo de la virtualidad, nos había dado una capacidad tecnológica muy significativa.

Uniminuto ya venía trabajando en un modelo de educación a distancia…

Ello sirvió, inmediatamente, para hacer el tránsito a esta dimensión más en línea del proyecto educativo donde profesores y estudiantes no tuvieron tanto traumatismo para hacer ese tránsito y, por el contrario, engancharse inmediatamente con todos los procesos, dinámicas y mecanismos que ya veníamos trabajando con la incoporación de la tecnología al sistema universitario. Fue un tránsito más sereno, más fácil, evidentemente con todas las implicaciones logísticas, administrativas y de gestión, pero al mismo tiempo eso nos ha dado la capacidad de innovar. Decía en otra instancia que esa capacidad de innovación ha sido parte del ADN de Uniminuto a lo largo de estos 29 años, pero ahora con esta pandemia y con lo que ha significado la implicación a la educación superior desde nuestros centros académicos hemos podido innovar en didácticas, en propuestas pedagógicas, en procesos y en normativa. Inclusive hemos tenido que adecuar la institución a este nuevo momento de la historia y hoy hablamos de educación híbrida en donde el estudiante tiene la autonomía para saber que puede estar presencial, a distancia o virtual. Pienso que allí la universidad ha hecho un proceso de re-imaginación, creatividad e innovación y también de reforma, y en ese sentido me siento muy contento porque, de verdad, le hemos hecho frente al servicio, el indicador de ausentismo lo hemos manejado porque nuestros estudiantes han continuado y hemos atraido alumnos nuevos. Así que desde el punto de vista de los números, me siento sereno y me siento tranquilo.

 

 

Campus Rafael García Herreros del Sistema Universitario Uniminuto en Pereira.

 

 

¿Y a futuro que viene?

Uniminuto tiene un compromiso muy grande con el país desde el punto de vista de su servicio educativo, como parte de la obra El Minuto de Dios, de una presencia importante y ofrecer el servicio de educación superior a muchas regiones donde no estamos ahora. En esos sectores esperamos expandirnos con un modelo de presencia regional. Estamos avanzando también en la consolidación de la calidad académica de la institución, con procesos de acreditación de programas y de acreditación institucional en el marco de la normativa nacional. Tenemos además la intención de proyectarnos como una institución con una apuesta grande de transformación digital, a todos nos ha correspondido entrar en esta revolución tecnológica de alguna manera. Y Uniminuto, que desde hace algunos años viene trabajando intensamente en todas estas capacidades tecnológicas para el servicio educativo, busca dar un salto cualititativo en esa ruta de la transformación digital, como cultura que toque todas las dinámicas, procesos, procedimientos, gestión, modelos operativos…

¿En este escenario qué papel le asignan a los alumnos?

Ante todo estamos pensando en los estudiantes, desde el punto de vista de sus aprendizajes, de que la experiencia de aprendizaje sea la más positiva y que realmente las competencias, habilidades y valores que puedan recibir en Uniminuto a través de nuestro proyecto educativo sea -de verdad- acorde a los tiempos contemporáneos y en contexto del mundo del trabajo y del emprendimiento para que estos graduados se puedan enganchar con un proyecto de vida positivo para ellos, para sus familias y para la región. En esa línea queremos impactar socialmente más, el proyecto de Uniminuto -en el marco de la obra de El Minuto de Dios- es un impacto social para transformar vidas y buscar como a través del conocimiento y de los procesos de docencia e investigación generamos unas transformaciones regionales, de contexto, en una perspectiva y con un enfoque de pertinencia de nuestro sistema educativo.

¿Y en cuanto a los modelos educativos de acuerdo con la llamada nueva realidad?

Proyectamos meternos de lleno en este modelo de educación híbrida virtual que es el gran reto que tiene hoy la educación superior, por supuesto más allá de soluciones tecnológicas que todos los días cambian y van evolucionando, sino también desde la apropiación en un proyecto educativo como el que nosotros manejamos.  Creo que en ese sentido la expansión, cobertura, calidad, pertinencia, impacto social, desarrollo tecnológico y transformación digital hacen parte de la ruta estratégica, de presente y de futuro, en el marco de nuestro plan de desarrollo que tiene Uniminuto.

¿A dónde apunta Uniminuto en propuestas académicas?

El 2 de septiembre tendré un conversatorio con el presidente de la plataforma Coursera y varios rectores de universidades de América Latina para hablar de las apuestas, los desafíos y la tendencias de la educación superior. He insistido en que el futuro de la educación universitaria, en el mundo y en Colombia, pasa hoy por esta revolución digital y por lo significa el mercado del trabajo con competencias y habilidades integrales. No solo desde la respectiva área del conocimiento por la cual están optando nuestros estudiantes, sino que sabemos que el planeta está en un momento de cambio de época, esta no es una época de cambio sino un cambio de época, y a eso tenemos que adecuarnos todos los sectores y de manera especial el sector educativo que prepara el talento humano para el mundo real, de los servicios, de las dinámicas productivas, de los sistemas sociales y productivos, y en ese sentido todavía ni siquiera sabemos la magnitud y el alcance de cuales carreras debemos desarrollar. Pero la dimensión digital, de tecnología, debe tener una perspectiva humanista. Coloquialmente he dicho que todos estos “fieros”, hablando de la transformación digital, ¿están al servicio de qué? Le debemos dar esa dimensión humanista a esta visión tecnológica del mundo contemporáneo.

¿En qué consiste esa visión?

Esas son competencias, habilidades y valores que los estudiantes y graduados deben tener para el futuro. Le estamos apostando a esas transformaciones en perspectivas de ciencia y tecnología, pero también en arte, humanismo, las áreas de la ciencia, de la salud… que hoy por hoy son tan importantes, sin dejar las que tenemos. Pero a las que tenemos hay que calibrarlas con todo lo que hoy estamos viviendo en términos de transformación digital y del mundo del trabajo. Una institución educativa se tiene que encaminar en esta ruta, preparar a los estudiantes con la conciencia  de que son ellos los que deben vivir la experiencia de su aprendizaje y que son dueños de su proceso educativo, con valores que permitan que se pueden evaluar los aprendizajes y que sean permanentemente dinamizados, porque lo que impera hoy por hoy es un aprendizaje a lo largo de la vida y por eso tenemos que estar abiertos, con flexibilidad, creatividad e innovación, para poder incorporar conocimientos que la misma realidad nos va exigiendo.

 

“En educación superior en este nuevo momento de la historia hablamos de educación híbrida en donde el estudiante tiene la autonomía para saber que puede estar presencial, a distancia o virtual”.

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