Morir de la risa… pero con Matador

John Jairo Posada Castaño

Tenemos que confesar que nuestro primer ritual en la madrugada en este terruño cafetero, tras despertar, es tomar la edición del periódico El Tiempo y ver la caricatura cotidiana de “Matador” para soltar espontáneamente  el primer hilo de risa del día. El nombre de Julio Cesar González ya traspasa las fronteras del mejor humor, un caricaturista que genera polémica, causa estragos precisos de amor y odio, pero eso sí jamás pasa inadvertido. Me decía un maestro que para ser periodista hay que ser ante todo buena persona, y eso es este hombre de pulso firme,  dotado de calidad humana y profesional con trazos precisos e imágenes de toda nuestra farándula política criolla, que provoca la ira de muchos, la risa de millones, y la hilaridad hecha dibujo, con traje de caricatura. Creció allí en las céntricas arterias de la calle 10 entre carreras 8a y 9a, un portón de color  verde esmeralda de madera fina, era el que se tocaba para concurrir a la zapatería de su señor padre Ovidio González.

Toneladas de tinta se han escrito sobre él, lo hemos  entrevistado para radio, TV y ahora para EL DIARIO, a sus largos 52 años ya está tal vez más allá del bien y del mal, fue taxista, amigo de su señor padre quien era zapatero, ha laborado para varios medios impresos, publicado sus libros, pero no deja de ser lo que es un hincha a morir de su  Deportivo Pereira del alma.

¿Matador usted algún día ha pensado morirse de risa?

Hermano, yo creo que sería la forma más bonita de morir.

Un influencer uribista llegó a asegurar que usted mató a su padre ¿cómo toma este tipo de extraños señalamientos públicos?

Aquí  hay que tener una posición como la que tenían los estoicos, en el sentido de que la opinión de las demás personas se sale del control de uno, uno no puede controlar que alguien no lo quiera o disienta o que incluso trate de ofenderlo, pero en uno está precisamente el hecho de responder con humor y de tomar tiempo, no responder ahí mismo, cuando usted a la gente y las ofensas las responde con humor, pues los desubica.

¿Y usted tiene la costumbre de madrugar a trabajar?

Sí, se lo aprendí a mi señor padre. Cuando era niño me acuerdo que entre las 4:00 y 4:30 de la mañana yo escuchaba a mi papá martillar en el taller de zapatería, él además se servía un café, entonces yo me acostumbré y mi cuerpo es más propenso a que la energía mayor esté lista trempano, la mañana para mí es fundamental y además también viene de esa escuela de los abuelos, de los campesinos que madrugan, a mí me parece eso muy bonito.

¿Algún día pensó vivir del humor?

Le confieso hermano que ese era el sueño cuando yo estaba pequeño: qué bueno sería vivir de hacer dibujos, pero claro nunca me imaginé que la fortuna me iba a sonreír en ese sentido, poder vivir de hacer lo que me gusta y la verdad me considero muy afortunado por ello.

A usted lo han catalogado como uno de los caricaturistas más importantes de Colombia y de América Latina ¿qué piensa de ello?

Ante ese tipo de aseveraciones lo que uno tiene que hace es tomársela con humor, porque si uno no tiene control de la gente que lo agrede verbalmente o hacerle daño con críticas, tampoco tiene el control sobre los elogios, es decir digamos que uno lo debe agradecer, pero no tomárselo tan en serio, pero es obvio que sube un poquito el ánimo, uno tiene que agradecer pero seguir trabajando, así exactamente como ocurre con los ciclistas…

¿Ha recibido serias amenazas por su trabajo?

Sí, tengo que admitirlo, hay gente sobre todo en redes sociales que manda mensajes diciendo ese tipo de cosas pero, yo creo que eso hace parte del oficio, creería yo, y Colombia es un país muy violento, pero sí ha pasado.

Le cambio de tercio como los toreros… ¿porque es tan hincha del Deportivo Pereira?

Es que ser hincha del Pereira es muy bueno porque eso a uno le pone el cuero muy duro, si me entiende. Eso es como una prueba, la hinchada del Deportivo Pereira es una hinchada tan fiel y como no ha ganado nada, lo poquito que gana se celebra con mucho vigor, eso es lo bonito y no pretender como muchas personas que se van con el equipo ganador.

 

 

 

 

 

 

Entrevistando a Gabo para Caracol y en La Habana me confesó que muchas veces se tenía que tomar una botella de whisky para poder viajar en un avión, ¿a usted le toca hacer lo mismo?

En una vida pasada tal vez (risas)… Pero no nunca en un avión, pero si me he metidos las “perras”, pero es que hace como dos años dejé el whisky que era lo que me gustaba tomar, ahora me tomo solo una cervecita muy de vez en cuando, porque en realidad ya los años nos van pasando factura y si uno quiere tener buena salud, hay que ir dejando sin ninguna pena algunas cositas.

¿El país es tan chistoso por sí mismo para crear genios de la caricatura como usted?

Claro que sí, porque uno es intérprete de la realidad, los periodistas la interpretan desde su visión y uno la interpreta desde la visión del humor. Este país, Colombia, es una tragicomedia.

¿Hace muchos bocetos antes de enviar su producto final a El Tiempo?

Hermano casi siempre voy derecho con mis trazos, pero últimamente si he tenido que hacer un bocetico previo, pero ya la idea plasmada, lo hago más como para tener los respectivos trazos como ya fijos, pero yo siempre me voy derecho.

¿Qué piensa de sus compañeros caricaturistas en Colombia?

Como este es un gremio tan pequeño, lo que uno debe sentir por un colega es admiración,  porque hacer humor en Colombia de manera gráfica es un camino difícil, pero muy bonito me parece a mí.

¿Quién es o ha sido la persona más importante o influyente en su vida?

Vea John Jairo, uno viene descubriendo a los padres después de que se mueren, porque cuando están vivos realmente uno no les presta mucha atención, pero cuando se mueren usted va recogiendo recuerdos, esas cosas tan importantes que le estaban enseñando desde niños y si se viene a dar cuenta uno que eran verdad. Mi papá como mi familia, mi mamá, mis hijos, mis hermanos, todos han sido muy importantes porque le aportan a uno mucho en la vida.

¿Y cómo ve hoy a su región, a Pereira?

Pues comparándola con otras ciudades a mí me parece que Pereira es un paraíso para vivir, una ciudad pequeña, otras ciudades tienen problemas más graves de inseguridad y de pobreza, de todas maneras el hecho de tener un tamaño más pequeño, la hace más vivible.

¿Para usted qué es la risa?

Yo creo que es la única facultad que nos diferencia de los animales, poder abstraernos de muchas cosas para el goce del espíritu me imagino yo,..

¿Ha viajado mucho?

Yo he viajado más bien poquito, pero es que yo tengo el concepto del viaje no como lo tienen hoy en día, porque a mí me gusta ir, detenerme y eso se lo aprendí a Antonio Caballero: quedarse en un lugar un mes, disfrutar del paisaje, no tiene que ser a los sitios de moda, porque puede ser conocer muchas cosas dentro del propio país, pero aunque he viajado a varios países, yo disfruto más el mío.

¿Y qué le falta por hacer?

En ese sentido le digo que yo no tengo como grandes aspiraciones, yo creo que seguir dibujando y ya lo que el destino me tenga preparado…

Ahí queda Matador en silencio, creando la risa con ese modo muy suyo de hacer humor con amor… Matándonos de risa con el dibujo diario macondiano pero el de  la maestra vida… pero a la colombiana.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -