Banda Sinfónica de Pereira: 105 años de música y cultura

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e ha convertido en icono cultural de la ciudad y en inspirador para que la ciudad crezca en términos musicales y del arte: es la Banda Sinfónica de Pereira. Hace parte del instrumental que exhibe la Secretaría de Cultura para hacer grande la sensibilidad por las artes por la música, por la escena.  Esta banda tuvo sus inicios con músicos empíricos y era un trabajo de voluntades, no era remunerado con dinero, pero si con el aplauso cuando se hacían las presentaciones en Semana Santa, en las Fiestas de la ciudad y en diciembre que era la temporada de sus conciertos. Su evolución ha sido permanente y su crecimiento se ha notado en los últimos 40 años. Cada director ha puesto su alma y ha dejado huella, desde el maestro Rubo Marín, pasando por José Santos Camacho y la ultima temporada con el maestro Ignacio Antonio Ríos, su actual director, con quien hacemos esta semblanza de la Banda, la misma que hoy tiene a más de 3.700 jóvenes haciendo música.

¿Cómo fueron los inicios de la banda?

Cuenta la historia que en  1917 a través de la Junta de Ornato y Embellecimiento se creó la banda, atendiendo los intereses del civismo de la ciudad. Era una banda de amigos que hacían música, eran empíricos, tocaban en carnavales, en festividades, en los eventos más emblemáticos. No pasaba de 13 o 14 músicos. Luego aparece una banda militar, asentada en Manizales pero que compartía músicos pereiranos, era el resultado de la migración de la época, cuando llegaron militares extranjeros que habían estudiado música, ellos hicieron su vida acá y lograron tener una posición musical. Reunían músicos del Tolima, Norte del Valle y Pereira. Después viene la Banda con el maestro Rubo Marín, fue un momento de quiebre, un director con formación y con una calidad artística grandiosa, con un don de gente inmenso, un verdadero formador que le dio talla a la banda. Ese fenómeno Rubo Marín, más el trabajo ya histórico desarrollado, permitió a que se despertaran las voluntades políticas para que en 1971 se creara por acuerdo municipal la Banda de Pereira, con músicos que recibían salario, con un director, con una estructura. Fue la continuidad y el reconocimiento de un proceso voluntario de décadas. Era ya una banda con 22 músicos, una estructura más clara y con continuidad que le ha permitido crecer en número, en instrumentación y en repertorio.

¿El formalizar la banda por acuerdo municipal que cambió para ella?

Cambió mucho. Pasó de depender de los tiempos y ocupaciones de sus integrantes, a una dedicación permanente, era ver al músico de la banda como un profesional y eso es por un lado dignificar su rol, sus saberes, sino que también era simbolizar que en Pereira la cultura tenía su lugar en la sociedad. Ya en el que hacer de la banda, el cambio fue grandioso, si se tienen músicos y, un director pagos, pues se le tenía que responder a la ciudad, con trabajo musical, por lo tanto, amentaron los conciertos y el repertorio, la banda venía con montajes básicamente folklóricos, el cual se fortalece, pero se le empieza a incorporar lo clásico. La banda empezó a ofrecerle un momento diferente a las pereiranos que iban a los conciertos.

¿Cómo se han manifestado esos momentos cumbre de la banda?

Indudablemente el esfuerzo de la primera época debe considerarse un momento cumbre, lograr comprometer voluntades para constituirla y mantenerla eso es loable. También considero que cada director ha sido protagonista. El maestro Rubo Marín, el más importante músico de la región en ese momento y uno de más destacados de Colombia, logró evolucionar con su conocimiento y formación recibida de esa escuela musical de Alberto Castilla del Tolima y un grupo de músicos del extranjero. El aporte de Agustín Payán, Gustavo Sierra Ochoa, Gerardo Patiño, Luciano García Gómez y José Santos Camacho Valderrama. Cada uno hizo su aporte, sin embargo, tenemos que destacar que en el tiempo del maestro Santos Camacho, se crean varios momentos musicales para la ciudad: El concierto del Mes y los conciertos de Temporada, el de Semana Santa, el concierto de las Fiestas de la cosecha y el concierto de navidad. Para atender esos momentos especiales era necesario traer músicos de Manizales, Ibagué y del Norte del Valle.  Sin restarle importancia al trabajo de quienes han hecho la historia de la Banda Sinfónica de Pereira, creo que el punto de apertura, de evolución tanto musical como en tamaño, fue la época de Santos Camacho.

¿Porque era necesario acudir a esos apoyos artísticos?

Si, era necesario reforzar, porque la banda era muy limitada, solo 21 músicos y el director, por su tamaño, se acercaba más a una banda de cámara. Aún faltaban músicos e instrumentos que complementaran para subir a Banda Sinfónica, que permitiera la interpretación de obras que demandaban mayor aporte instrumental. En ese momento no se contaba con los 4 cornos, ni los 4 trombones, solo con una flauta y se requerían 4; tampoco había oboe ni saxofón Barítono, es decir, a pesar del esfuerzo que se había hecho para tener de manera oficial una banda, era cierto también que era limitada.  Otros apoyos importantes que la Banda ha tenido es la de los directores invitados, es una buena forma de compartir conocimientos y trabajo, en su momento su aprovecharon para el Concierto del Mes.

¿Los músicos también han evolucionado?

Muchísimo, es que a principios y mediados de siglo eran muy limitadas las posibilidades de formación, las escuelas de formación eran reducidas, lo que llevó que nuestros músicos fueran empíricos, que los conocimientos musicales pasaban entre generaciones en unos casos, en otros su transferencia era por amistad. Por la necesidad de tener con quién hacer música entonces se enseñaba para conformar unas agrupaciones incipientes. Los más avanzados hacían parte de la banda. La incidencia de músicos con formación en el exterior se empezó a evidenciar en la segunda mitad del siglo pasado especialmente en escuelas que ya existían en otras regiones y de las que Pereira se nutría, especialmente de Manizales, Ibagué y algunos del Valle del Cauca. Pero la apertura de la escuela de música de la UTP fue fundamental, le ha aportado en la última etapa. Hoy nuestros músicos se han academizados y tenemos licenciados, especialistas y magister.

¿Cómo ha intervenido la banda en la formación de públicos?

Eso ha sido algo que nos ha inquietado siempre, hemos querido tener un público cautivo y creo que en una ciudad como Pereira, ese es uno de nuestros retos. Por eso, aunque muchas personas quisieran que solo tocáramos música clásica o colombiana. En el año 2017, por primera vez hicimos concierto de música popular y recibimos críticas por lo menos de sectores muy tradicionales, pero aplaudidos por otros. Poco a poco nuestros públicos vienen entendiendo que la música tiene un contexto, tiene una lírica que debe ser comprendida en esos momentos de la sociedad. En nuestro repertorio hemos sido incluyentes, pensando en los nuevos públicos. En la Retreta, por ejemplo, hemos hecho el esfuerzo de ser muy variados, tener una obra internacional, un bolero, una obra clásica y siempre hay música colombiana. Han existido los conciertos temáticos que nos permite tener invitados, ser atrevidos en las propuestas y hacer rock sinfónico, rock en español, vallenato, baladas, salsa, boleros, mariachi, merengues, en fin hemos tenido toda la gama de música; hemos hecho ensambles con agrupaciones y hasta de música popular.

¿La Banda Sinfónica es más que una banda?

Es cierto detrás de la Banda Sinfónica hay otros procesos que son importantes para la ciudad y para el mundo cultural, creo que somos de las pocas instituciones musicales en Colombia que se extiende. Actualmente tenemos cuatro procesos que surgen al lado de la Banda Sinfónica: Proceso coral, Cuerdas Pulsadas, Cuerdas Sinfónicas y Bandas Sinfónicas y desde hace como tres años Bandas musico marciales. En ese proceso se dan grupos de formación básicos y de éstos los grupos de proyección: Las Bandas y orquestas Infantiles y juveniles, la orquesta piloto. También los procesos de coros. En cuerdas pulsadas igual: La estudiantina, los grupos orquesta etc. Son alrededor de 3.700 niños y jóvenes en procesos de formación de música.

¿Los retos del 2022 para la banda cuáles son?

Lamentablemente la incertidumbre en la que nos pone las condiciones sanitarias en el mundo es complejo, la pandemia nos pone barreras, pero anhelamos regresar el concierto del mes, traer maestros invitados para proceso especiales, mantener la retreta en el hall del Lucy Tejada, tener en sala obras que llenen a los pereiranos y, queremos llegar a más rincones de Pereira en estos procesos de descentralización. Siento mucha alegría ver el Lucy Tejada lleno de niños y jóvenes interesados por la música, ellos con los instrumentos construyen un futuro diferente y prometedor. La segunda o tercera semana de enero daremos a conocer la programación gruesa de este 2022.

“Siento mucha alegría ver el auditorio del Lucy Tejada lleno de niños y jóvenes interesados por la música, ellos con los instrumentos construyen un futuro diferente y prometedor”.

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