John Jairo Posada Castaño
Prolífico compositor, padre de un gran cantante, publicita exitoso, arquitecto y soñador…
Es imposible no ver en él con esa enorme estatura, su rostro casi de libanés, su voz ronca, sus interminables historias para ser escuchadas, una especie de “profeta” extraviado a su gusto en el Eje cafetero, y quien se llama Eduardo Rafael Cabas de la Espriella.
Es además el padre del reconocido cantante Andrés Cabas” autor de ese enorme éxito musical “ya no eres mi bombón”, que agotó ventas en discos.
Este hombre ganador de cinco premios OTI, compositor de más de 300 canciones, nacido Barranquilla, residente más de cuatro décadas en Bogotá, promotor de artistas como Lucho Bermúdez, Silva y Villalba, Cristopher, Oscar Golden y la Negra Grande de Colombia, entre otros, y es que es, de esos valiosos personajes quien tiene suficiente material archivado en su original “casete” de la estupenda memoria, como para unas 80 conferencias si se quiere…
Nos cuenta de sus noches en la cintura geográfica de América que es Panamá, compartiendo whisky y pluma productiva al lado del maestro y amigo Rafael Escalona: “Eran amaneceres interminables en las que ambos componíamos canciones, él generosamente me prestaba su hamaca y madrugaba a prepararme el mejor jugo de naranja del mundo, mientras terminábamos de ajustar determinado tema musical”. Dice con aire a nostalgia.
Compartió en Valledupar Noches interminables de Festivales vallenatos al lado de un trío maravilloso “el Pollo” Alfonso López, Gabriel García Márquez y el mismísimo Rafael Escalona, cuando el Old Par resbalaba por sus tres gargantas mientras un acordeón como el de Egidio Cuadrado ejecutaba su danza de dedos en ese mágico caribe colombiano.
Fue arquitecto de profesión, Director Musical de Discos Phillips, empresario, organizador de grandes eventos, viajero sin brújula, soñador caribeño y cachaco a la fuerza.
Un día en tiempo reciente llegó al azar a la Liberia Roma en Pereira, allí encontró lo que quería, “Tenia a mi disposición más de 200 mil libros, llegué con lista propia buscar varios ejemplares, y desde esa mañana frecuento este lugar que es de verdad, mágico en Pereira”, nos dice.
Allí se organiza la tertulia de los viernes, en la que el médico Juan Carlos Londoño Buenaventura, el abogado Uriel Hincapié, el gestor cultural Allan González, la libraria María Elena Gil, El psiquiatra Uriel Escobar, el visitador médico Luis Gonzaga Rodríguez, el actor Alonso Marulanda entre otros intelectuales, y quien esto escribe, escuchamos sin parpadear durante unas tres horas las mil y una
anécdotas de Eduardo Rafael Cabas de la Espriella.
¿Cómo es su mundo en la literatura?
Mi padre era un lector empedernido, se murió literalmente leyendo con un libro debajo de sus brazos, lo vi toda la vida en ese plan, leyendo, él nunca me dijo tienes que leer esto o aquello, pero si tenía “la Maldad”, de que, si yo sacaba buenas notas, siempre me regalaba un libro, desde eso nunca paré de leer.
¿Qué es la vida?
Es un goce.
¿Cómo le gustaría que lo recordaran?
Que no me recuerden.
¿De tantas canciones que ha compuesto cual es la que más quiere?
Mi canción favorita es “estoy solo”.
¿Qué libro se llevaría a una Isla?
No, no puedo llevar uno solo me llevaría más bien una biblioteca.
¿Ha pensado en algún epitafio?
No, para nada. Trato de ser lo más anónimo posible conmigo mismo.
¿Con qué cantante hubiera querido encontrarse?
Le cuento me encontré con Placido Domingo, hablé con él y me cantó “Campesino de ciudad”.
¿Qué es para usted el Eje Cafetero?
Es la magia de una raza…
¿Y entonces el Caribe su Caribe qué significa?
Yo diría que es: La vida…



