Murió en Pereira Noé Jitrik, un posible Nobel de Literatura

Había sufrido un accidente cerebrovascular por el que estuvo internado. Un grupo de intelectuales lo había postulado este año como candidato al Nobel de Literatura.

Noé Jitrik falleció en Pereira luego de haber permanecido hospitalizado en la Clínica Comfamiliar durante un mes debido a un accidente cerebrovascular.

El escritor, ensayista y crítico había viajado con su familia a Colombia para dar unas conferencias y luego regresaría a Argentina. Durante su vida muchos quisieron verlo ganar el premio Nobel de Literatura y, a principios de este año, un grupo de artistas envió una carta a la Academia Sueca argumentando que Jitrik debería ser considerado para el galardón por su “escritura original y sorprendente”.

Jitrik había sido postulado al Premio Nobel de Literatura por parte de un grupo de artistas, escritores e intelectuales, que en una carta enviada a la Academia Sueca destacaron su “escritura original y sorprendente”, su obra literaria que “ha combinado, de modo seminal y alumbrador, una ética social con un compromiso político”, y su voz “inconfundible por la abrasiva suavidad de su escritura”.

Jitrik, de 94 años, integró la revista Contorno junto a otros escritores como los hermanos David e Ismael Viñas, León Rozitchner, Oscar Masotta y Carlos Correas.

Durante su trayectoria académica, ejerció la docencia en universidades de Argentina, Francia, Colombia, Estados Unidos, Puerto Rico, Uruguay, Chile y México, país en el que debió exiliarse entre 1974 y 1986.

Jitrik había viajado a Colombia para dar unas conferencias en la ciudad de Pereira. Sufrió el ACV un día antes de participar de un encuentro organizado por la Fundación La Balandra en el que iba a referirse a su novela “La vuelta incompleta”.

Su vida

Nacido en la localidad pampeana de Rivera el 23 de enero de 1928, Jitrik dirigió la célebre colección Historia crítica de la literatura argentina, en la que abrevaron por años los estudiantes de la carrera de letras.

Dentro de una larga obra ensayística, Jitrik dedicó trabajos a analizar a escritores como Esteban Echeverría, Leopoldo Lugones, José Hernández, Macedonio Fernández y Domingo Faustino Sarmiento.

Su literatura

Publicó títulos como “La fisura mayor” (relatos, 1967), “Citas de un día” (novela, 1992), “Mares del sur” (novela, 1997), “Long Beach” (novela, 2006), “Destrucción del edificio de la lógica” (novela, 2009), “Cálculo equivocado” (2009, que reúne su poesía escrita entre 1983 y 2008); “Atardeceres” (2012), “Casa Rosada” (2014), “Terminal (2016), Tercera fuente” (2019), “La vuelta incompleta” (2021) y “Un círculo” (2022).

Antes de viajar a Colombia salió la que fue su última novela en vida, Un círculo. De manera póstuma se publicarán un libro de ensayos sobre literatura argentina por El Cuenco de Plata y una novela, que será editada por Interzona.

Pocas páginas

No escribía novelas de muchas páginas, quizá por su tendencia manifiesta a las frases complejas, sembradas de subordinadas y coordinadas. No era un narrador “a la norteamericana” de frases concisas y cortantes. Podía admirar a quienes escribían “eléctricamente”, pero el minimalismo, lo despojado, no estaba en su naturaleza expansiva dentro de esa perspectiva de contención. Fraseo expansivo, en el borde de lo barroco, y novelas que oscilaban entre las 100 y 200 páginas era su marca de fábrica en la literatura.

El escritor ya había recibido varias distinciones a lo largo de su carrera. En 1993 fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras por el Gobierno francés, y fue reconocido Doctor Honoris Causa en por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México), en 2009 por la Universidad Nacional de Cuyo, en 2010 por la Universidad de la República (Uruguay), y en 2017 por la Universidad Nacional de Formosa.

Sin la obra de Jitrik no se habría renovado la lectura de los clásicos inevitables de la literatura argentina con Borges a la cabeza, en un texto donde desplegó sus sentimientos contradictorios, un artículo que se volvió un clásico. Para Jitrik la literatura “es una biblioteca casi totalmente ocupada”, a la que se intenta entrar y quedarse en ella el mayor tiempo posible. “Nadie que escriba es inocente, todos perseguimos entrar a la biblioteca, aunque sepamos que no hay lugar y que hay que empujar a otros para lograrlo; si eso significa escribir siempre mejor o bien”,

Jitrik afirmaba que la muerte no podía estar ausente de ningún esquema epistemológico. “El tiempo es el tobogán por el que nos deslizamos y la cinta por la que corremos. Estamos hechos de tiempo. Pero esa temporalidad es también muerte, que es el ineluctable final de la cadena temporal. Y eso está presente también en la escritura. La escritura está hecha en un sentido de muerte, con un aditamento: que la escritura recae en el signo y aleja así la cosa significada. Yo evoco el nombre, y lo inscribo, la cosa muere y desaparece”, subrayaba el autor.

En la Universidad de Córdoba, dando clases, conoció a su futura esposa, la escritora Tununa Mercado, con quien se casó en 1961.

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