La minería ilegal destruye el bajo cauca antioqueño

Jairo Arango Gaviria

Columnista

El Bajo Cauca antioqueño es un territorio del que se extrae oro, se usan tierras para la ganadería y en donde se cultiva coca, pero donde subsiste la mayoría de la población en condiciones de pobreza, altos niveles de necesidades básicas insatisfechas y con cerca de 22% de su población registrada como víctima del conflicto armado”

Gina Santisteban

A pesar de que el Bajo Cauca antioqueño, tiene una gran potencia agrícola y ganadera, son la minería ilegal de oro, y el cultivo de coca las principales actividades en este territorio compuesto por los municipios de Caucasia, Cáceres, Tarazá. El Bagre, Zaragoza y Nechí. Sus afluentes principales son los ríos Cauca y Nechí. Cuenta con cinco resguardos indígenas.

La violencia fue inclemente en esta región del noreste antioqueño entre 1990 y 1996, pero se agudizó entre 1997 y 2002, especialmente en Tarazá, Cáceres y El Bagre, por el fortalecimiento de los grupos paramilitares, como el bloque central Bolívar y el bloque mineros de las autodefensas unidas de Colombia (AUC).

Durante el 2017, la agencia del gobierno colombiano Unidad para la Atención y Reparación Integral a las víctimas (UARIV) registró 68.726 víctimas en los seis municipios del Bajo Cauca, correspondiente al 22% del total de la población. Con la entrada de los caparros y el clan del golfo a la zona, la violencia se acrecentó y aparecieron regularmente los paros armados y los panfletos temerarios: “No queremos ver negocios abiertos ni vehículos circulando por las vías”.

Todo esto ocurría con la tolerancia institucional, hasta que el actual gobierno de Petro, visibilizó el conflicto y caracterizó sus actores, que no son otros que estos grupos de minería ilegal y destructora no solo con la vida de la población civil sino del medio ambiente, que cambió sustancialmente su paisaje de verde campiña arbórea, con aguas limpias, a un desierto color café, cubierto de cráteres contaminados con cianuro. Hoy da tristeza ver desde el aire el territorio del Bajo Cauca donde se extrae el oro ilegalmente, a cambio de la destrucción del territorio y de sus dos ríos tuteares: El Cauca y el Nechí.

Causa dolor ver como la gran prensa trata el problema en el Bajo Cauca durante los últimos días, tratando de mostrar que el Gobierno Petro es el causante de los bloqueos, cuando ha sido precisamente el único presidente que ha atacado el problema desde su raíz , tratando de recuperar una zona que hasta ahora había sido controlada y arrasada ambientalmente por estos grupos delincuenciales. De ahí que resulten muy plausibles las declaraciones del Gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria, cuando compara la destrucción de esta región del Bajo Cauca antioqueño, con la deforestación del Amazonas, asegurando que aquella es igual, o más grave que lo que ocurre hoy con la destrucción del Amazonas. Bien por el gobierno nacional y bien por el gobierno departamental de Antioquia.

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