Harold Salazar A.
Columnista
Lo insustancial de las propuestas de la mayor parte de los candidatos a una alcaldía conduce a la nostalgia de tener algún día un burgomaestre que le dé vida a una ciudad que necesita cambios profundos y urgentes. Los temas centrales como la educación, —no da votos— la salud, — poco importa a la hora de votar—la seguridad, la creación de empresas — cero votos— o la generación de empleo digno o estrategias sobre una prospectiva que permita a la ciudad ser referente positivo en múltiples campos a nivel nacional e internacional, no interesan a la gran masa. Las reuniones políticas acompañadas de empanadas o buñuelos, donde asisten los interesados en algún contrato, a los que les hacen llevar invitados inermes que difícilmente reconocen quien está dando el discurso, son una muestra que vamos por un mal camino no solo en tema de candidatos, sino en la planeación del desarrollo de la ciudad, la cual día a día se hunde en el fango de una mediocridad pasmosa, a la cual no se le vislumbra un futuro viable para las nuevas generaciones, que con seguridad les tocará tomar las de villadiego, como a los jóvenes y la actual generación económicamente activa que han tenido que emigrar para encontrar mejores oportunidades de vida, lo cual se ve reflejado en el monto de las remesas —485 millones de dólares para 2022— lo que le permite continuar siendo el cuarto departamento del país que más remesas recibió.
Algún columnista hacía referencia a una buena gestión del alcalde actual — y del anterior — por los proyectos de las vías de como la Avenida de los Colibríes, o la conexión vial Álamos – Pinares, entre otras, lo que muestra congruencia con la imagen que dejo el anterior alcalde Gallo y que tan buen resultado le dio en su elección para el congreso: las obras de cemento si dan votos. Pero eso de hacer referencia a la educación y trabajar para salir de eso deshonroso último lugar pruebas Saber 3°, 5° y 9°, en 2022, donde el departamento ocupó el último lugar en todas las áreas, en el eje cafetero: Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío, son temas que poco ayudan a obtener una buena cantidad de votantes. El desempleo se mantiene en una tasa que no muestra un cambio importante de tendencia hacia la baja; la tasa de suicidios de la región incluyendo la ciudad, refleja que somos una de las regiones más azotadas por este flagelo en el país. Lo poco atractiva que es la ciudad para estimular la llegada de grandes inversionistas en el campo de la industria, como lo fue otrora la ciudad, es otro delicado indicador que muestra que las cosas no están bien.
En el campo del turismo, la situación esta delicada, a pesar de la afluencia importante de turistas a la región. No existe ningún plan alrededor de la cultura empresarial y ciudadana sobre el tema. Los resultados se pudieron observar en el mes de diciembre.
Sería importante escuchar alternativas alrededor de la ciudad de los quince minutos, o propuestas osadas como las aplicadas en varias ciudades de Europa con la movilidad centrada en el uso de la bicicleta, con lo que resolvieron temas alrededor de la movilidad, contaminación y calidad de vida, o estrategias para atraer de nuevo a la gran industria; planes de transformación educativa; estrategias para generar una verdadera cultura para la atención del turismo responsable, entre otro variopinto portafolio de ideas que no se concentren en temas de cemento, necesarios, pero no vitales para tener una ciudad amigable con importante perspectiva de desarrollo social que no estimule la migración de nuestra juventud y de las grandes empresas.
