“Cada generación viene con su música de fondo, llámese rock, salsa, reguetón”, afirmó Jorge Luis Veloza Ruíz y también concluyó que “todas las músicas existentes vienen de las músicas populares”.
James Llanos Gomez
Este epígrafe lo interpreto y lo complemento con la conclusión, que todo lo existente en la música es digno de ser escuchado. Los jóvenes tienen el juicio y decisión para seleccionar su emisora, escuchar o comprar la música de su predilección. Muchísimos adultos, tenemos la tendencia de señalar y estigmatizar a los jóvenes en la mayoría de los casos por lo que escuchan o hacen en la vida, y le vaticinamos “Ese joven esta en la perdición” o “Por lo que escuchan los conoceréis”, cosa que es equivocada. Si escucha a Beethoven o Johann Sebastián Bach, es intelectual; salsa es identitario; boleros es romántico; empero, si escucha, reggaetón o rock es consumidor o nocivo, estamos equivocados. Cuando nuestros padres, tíos y abuelos escuchaban o escuchan su música “vieja”: rancheras, popular o raspa, ¿Qué decían o dicen los jóvenes? nada, ellos resultan más respetuosos y condescendientes. Pues bien, hay más tolerancia de los jóvenes hacia los adultos y adultos mayores que viceversa, cosa que dice mucho, la juventud hoy está en la honda de la diversidad, la interculturalidad y la democracia, está en la perspectiva “que todos sean como quieran, así sean distintos”.
La juventud (y todos nosotros lo fuimos), constantemente nos genera una neurosis que crea resistencia hacia ellos, una juventud desconfiada pero decidida, en sus hombros reposa el llamado a enfilarse en cualquier labor o tarea con responsabilidad cuando llega el momento, no han sido inferiores al compromiso, al contrario, han considerado con suficiente solvencia el momento histórico al que han sido convocados. La revolución del París, a mediados de los años 60´s y en Colombia, a medidos de los años 70´, para citar un par de ejemplos, cumplieron sus sueños, una juventud desbrozadora de tenazas cortantes, como hierva profunda. Los moceríos han irrumpido en los cambios y las transformaciones, son la vitalidad que necesita el mundo para dar la pelea contra todo lo que se interponga en sus vidas. En la resurrección de las ideas, Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi, afirmó “El sinónimo de juventud, es permanecer con un proyecto en la cabeza para desdoblar, es ahí que nos sentimos vitales”. Para ser joven, según Raffaelo, no podría haber dicho algo distinto; porque son siempre ellos, los que se levantan de las cenizas como el ave fénix, para cimentar con solidez y esperanza, los fortines de una sociedad en crisis.
La más reciente y apoteósica intervención o participación de la juventud, que se dio, en el muy renombrado “estallido social”, estigmatizado por la extrema derecha; señalada y asesinada por gobiernos anteriores, como lo hablan las imágenes con cifras, en periódicos y dispositivos electrónicos, de La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) de años anteriores hasta nuestros días y que hoy, se mantiene impune.
Pero ante los abusos y vejámenes contra la generación Z, que, en medio del fango, desenfundó la espada de Ala y con su furia de león herido gritó y arengó frases revolucionarias, se sacudió y se expresó con sus grafos en paredes, espacios públicos y privados sobre: el amor, por vida, contra el innombrable, el asesino mayor, por la salud, la educación, el planeta y el trabajo. Su máxima “nos están matando” entre otras. Su rugido de ese 28 de abril del año 2021, se escuchó en todos los rincones del planeta, una marejada como ríos, infantes soñando en las calles, soldaditos de plomo, sin miedo, ese que ha estado presente e infundado por las máquinas de la muerte, un hecho, sin precedente alguno, en la historia más reciente de Colombia.
Juventud, divino tesoro
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar,
no lloro y a veces lloro sin querer
Plural ha sido la celeste historia
de mi corazón. Era una dulce niña,
en este mundo de duelo y de aflicción.
Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura hecha
de noche y de dolor. Yo era tímido
como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé…
Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro
… y a veces lloro sin querer…
Este fragmento del poema de Rubén Darío, lo dice, “Juventud divino tesoro, …a veces lloramos sin querer…”, una muchachada que recorrió y corrió las calles a todo lo ancho y largo del país, atrincherados en puntos de mando, con sus cabelleras al viento, con el hálito de libertad buscando la libertad, aquella que se escapa cada que bosteza un cristiano. De la nada, aparecían los monstruos del fascismo, con carruajes oscuros, uniformados de robot, antifaces destructores del futuro, con escudos en 3D, fue un choque de trenes, una confrontación de titanes, choque entre dos culturas, hubo castigos de cada lado, ya sabemos quiénes fueron los más perjudicados, los desarmados, habitantes de pieles brillantes producto del agite, de camisetas rasgadas y capuchas antimotines.
Les sucedió como la medusa, que no simplemente fue violada por Poseidón en su propio templo, sino, que fue castigada convirtiendo sus cabelleras en serpientes y todo lo que miraba lo convertía en piedra; esta medusa juvenil se movió, se desplazó y avanzó con sus manos cargadas de ideas e ilusión infinita, llenas de cantos, en vez de convertir en roca todo lo que veían, ellos eran tan sólidos, como la misma piedra, así, con su accionar convencieron la audiencia. Esta pubescencia, cambió esa maldición y llevó a su consanguíneo enemigo a rendirse, logrando gestas que no habían logrado movimientos de ciudadanos, sectores sociales, sindicales o partidos políticos, menos un presidente vestido con delantal de facho con sus odres putrefactas. Colombia como remolino multicolor unida en una sola colmena, fue zumbando en nuestros oídos, en los oidos del mundo, con cantos celestes, hechos de noche y de dolor. Esta turba en las calles 24 horas, por más de cuatro meses, paralizó el país demostrando que las agresiones contra ellos, no eran invenciones o ficción de un grupo o partido de oposición al gobierno indolente, no, era una realidad.
Todo provocó organización, logro llegar a un laudo, pensarse en una opción de gobierno, de frente amplio, al punto que, fueron estos los que lograron colocar la cuota de la esperanza, eligiendo bien para llegar en hombros al palacio de Nariño. Un gobierno demócrata, de consensos, de acuerdos, de paz, y que han tildado de inepto y desfachatado, lo han entrampado con mentiras y calumnias, por pensar así, por sus reformas sociales y otras acciones, millones de colombianos y la comunidad internacional lo apoyamos de principios, porque creemos que va por buen camino, solo el tiempo dará la razón. Las jornadas en su contra, son las marchas en contra de las propuestas, proyectos y reformas, que beneficia e incumben a los más desposeídos, que es la gran mayoría, esta ha vivido por más de 220 años, bajo el dominio de los opulentos.
Apoyar esta nueva ola política latinoamericana de anilina democrática, amplia e incluyente sin desfallecer, apresura y ayuda a destroza la reciente historia colombiana lóbrega y violenta, de la horrible noche.
Se acercan las elecciones territoriales, las uninominales que son tan importantes como las presidenciales, y que, de no corregir errores ya cometidos por parte de los precandidatos y candidatos de parte y parte, llámese (democráticos, de derecha, de centro, independientes y de izquierda) fracasaran como piedras miradas por la Medusa. Debemos tener los ojos bien puestos en candidatos que tienen las condiciones sociales, éticas, transparentes, con valores del respeto por lo público, que se comprometa a cumplir lo prometido, a amar los deberes por su parte y respetar los derechos fundamentales de los electores, consagrados en la constitución política colombiana de 1991, asimismo en sus planes de gobierno.
No es raro que esta juventud dormida vuelva a despertar como ese “28 de abril”, (da para el título de una película, canción o poema) con sus serpientes en la cabeza, elija propuestas frescas y en contra de esas voces falsarias que prometen ríos de leche y miel; y por el contrario, se decidan por elegir las voces que derrumben castillos de naipes, que por años nos han construido políticos inescrupulosos, falsos que incumplen su palabra, que tanto daño le han hecho a la credibilidad política de los ciudadanos, convirtiendo una sociedad política sana, en una sociedad clínica de oportunismos electoreros.
Señores, señoras y candidatos (as), ya está trazada la línea de partida hacia la meta, colóquense entonces, sus ropajes transparentes y brillantes con estrategias que emanen expresiones de libertad, para que los pereiranos, en lo fundamental los jóvenes (las medusas), los miren sabiamente como seres en hipódromos, para apostarle al candidato (a) que más centellee, por su laya que derive una salud mental, sabiduría, experticia política y administrativa, que sea capaz de dirigir, por fin y bien, los destinos de la Perla del Otún con amor, limpidez y sesudez.
Yo le apuesto a una transformación en cabeza de una mujer o un hombre, no simplemente de buenas intenciones sino de voluntad real, para cambiar de verdad el rumbo de nuestra región. Una persona versada y convencida de que, en Pereira, anidan políticos que buscan su propio beneficio y otros del bien común, seres humanos reales, que se presenten ante las familias humildes, campesinos, jóvenes, ciudadanías libres y obreros, como la única opción para muevan los hilos de la historia. ¡ya es justo y necesario!
¡8 y 9 de junio, Día del Estudiante Caído!



