(Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez)
Al amparo y protección del medio ambiente están 98 árboles Samanes sembrados hace muchos años en la vía que de Pereira va a Cerritos y viceversa. Dicho amparo surgió cuando se evidenció que 5 de ellos de aproximadamente 20 metros y con una edad de 30 años habían sido talados y cuya ubicación está en la entrada 4 –las cascadas, vía Pereira -Cerritos–, sitio en donde se construirá la famosa intersección de Galicia, y que hace parte de la intervención de Invías llamada “Vías del Samán” con recursos de los entes implicados y que son siempre aportes de nuestros impuestos.
La obra debió haber empezado hace 3 meses, pero por la tala indiscriminada de los 5 samanes mencionados, comenzó un litigio que ha tenido en vilo a todos: constructores, usuarios y por supuesto los demandantes, que estando en todo su derecho, han detenido la obra, y con ello, el progreso vial de Pereira. La discusión se centra desde la ingeniería, la sociología y el medio ambiente, en un punto neutral que haga el balance entre el desarrollo y la conservación. Y este precisamente es el problema, sin dar más vueltas, o es lo uno o es lo otro. O conservación o desarrollo. No hay para los dos, puesto que de las herramientas técnicas y de medición de los impactos producidos en los dos escenarios, aún carecemos de ellas y somos una sociedad aún “atrasada” en términos de medición de impactos ambientales y socio-antropológicos.
En pocas palabras, qué vale más ¿los 5 samanes hoy talados o las más de 5 víctimas que en los últimos 5 meses han fallecido?. Es todo un dilema. Ni la Carder, ni el Concejo Municipal de Pereira han estado a la altura del debate, parecen un poco “distantes” de dar una pronta solución, o porque no entienden, o porque les da miedo enfrentar el colectivo demandante, o porque no les toca pasar diariamente arriesgando sus vidas de norte a occidente o de occidente a sur, lo que sí tienen que hacer los más necesitados que por allí habitan y que en sus rutinas diarias corren peligro en esta intersección.
En efecto, hacia Cerritos y desde Cerritos no solo viven personas ricas y acomodadas, los grandes cinturones de pobreza, invasiones y personas humildes son sin contadero. Solo la población llamada de la Carrilera, Estación Villegas y Esperanza Galicia, alberga unas 27 mil personas, en una extensa línea recta que parte de la Iglesia de Galicia y se divide una hacia el parque Consotá y la otra que atraviesa, hoy por hoy, los proyectos más ambiciosos que tenemos los Pereiranos como lo son el ya “Parque Ukumari”, el hospital de 4ta generación y la gran zona logística y de restaurantes de “fino gourmet” que se dejan ver a orilla y orilla de la carretera. Un montón de pobreza en medio de pocos ricos. Los pobres fueron más visionarios y se establecieron allí antes que las élites. Mas la solución vial no solo es para Galicia, comprende desde la construcción de un Puente Peatonal en Belmonte Bajo -más pobres-, atraviesa la Intersección Galicia, va hasta tocar la doble calzada Cerritos–La Virginia, más que urgente por el alto tráfico y la pérdida infinita de vidas humanas en accidentes. Si desde el desayuno ya sabemos como será el almuerzo, el necesario equilibrio entre el desarrollo y la conservación, nos llevará años, y esto en el peor de los casos, será fatal.

