Un territorio, escenario de una doble fundación

Óscar Osorio Ospina

Pereira se prepara para celebrar a fines de este mes 161 años de fundación, en el marco de las Fiestas de la Cosecha. Sin embargo pocos, o tal vez muchos, recuerdan que aquí se fundó una ciudad hace 484 años.

Es muy posible que el 9 de agosto hay pasado desapercibido para la mayoría de los pereiranos. Sin embargo, éste día tiene un importante valor histórico que es tema de debate entre los historiadores y se refiere a cuál es la verdadera fecha de fundación de Pereira.

Betty Valencia Villegas, directora del Archivo Histórico de Cartago, escribió al respecto en un artículo sobre la historia de esta ciudad, la más importante del norte del Valle del Cauca: “La fundación de Cartago, se enmarca dentro del proceso de expansión de conquista española llevada a cabo en el sur occidente colombiano. Jorge Robledo, posteriormente Mariscal, sale de Cali, con órdenes precisas de afianzar el control territorial, y después de realizar las exploraciones pertinentes, llega a la Provincia Quimbaya, encuentra a los indios del mismo nombre, que según apreciaciones de cronistas eran alrededor de 80.000 y allí en tierras del Cacique Consotá, a orillas del río Otún funda la ciudad de Cartago el 9 de agosto de 1.540”. 

El nombre original de la aldea fundada por el Mariscal Robledo fue el de San Jorge de Cartago. En la mañana de ese 9 de agosto, en el sector de la actual Plaza de Bolívar, se celebró la misa de fundación de la población por mandato de Francisco Pizarro, la cual fue consagrada a San Jorge, quien era invocado para proteger a sus habitantes, sus cosechas y sus ganados. Este acto quedó protocolizado en el acta fundacional que levantó el escribano Pedro Sarmiento.

El primer ayuntamiento de la aldea quedó conformado por Melchor Suero de Nava como alcalde ordinario y teniente de la ciudad, Martín de Arriaga, Álvaro Mendoza como regidor con funciones de alguacil, Pedro Patiño de Haro, Alfonso de Villaveces, Jerónimo de Castro, Giraldo Gil de Estupiñán, Francisco Tacón, Suero Díaz, Baltazar de Ledesma, Francisco Neto, Vitores de Miranda como tesorero y Pedro Mendoza como escribano.

Al municipio le fue dado el privilegio de tener casa de fundición, por lo que tasaba y fundía el oro de las ciudades vecinas de Anserma (Ansermanuevo), ​ Arma y Toro. Era paso obligado de la ruta entre Cartagena y Santa Fe con destino a Popayán y Quito. Sirvió de punto de avanzada para nuevas expediciones militares en la conquista del Chocó y organizó arremetidas defensivas contra los continuos ataques de los indios Pijaos, grupo que durante más de 100 años se opuso a la dominación española.

Pero San Jorge de Cartago sobrevivió apenas 150 años, puesto que por diversas razones sus habitantes optaron por trasladarse al otro lado del río La Vieja, donde actualmente se levanta la ciudad de Cartago, la más grande de la zona del norte del Valle del Cauca, que por estos días está celebrando, con toda razón, 484 años de fundación.

Sobre las causas de aquella migración, señala Valencia Villegas en un artículo titulado Historia de Cartago: “Esta primera ciudad permaneció por espacio de 150 años en el sitio original de su fundación, pero debido al descenso de la población indígena, a la disminución en la captación de oro, al habilitamiento del camino de Guacanas en el Huila, que acortaba la distancia entre Popayán y Santafé, a la búsqueda y adaptación económica de nuevas tierras para la ganadería, fueron razones suficientes para que la ciudad solicitara la autorización de traslado a las Sabanas, entre los ríos Cauca y La Vieja, sitio que desde entonces ocupa. La protocolización del traslado se llevó a cabo el 21 de abril de 1691, en procesión presidida por el presbítero Manuel de Castro y Mendoza”.

Agrega que: “En este nuevo sitio y a lo largo del siglo XVIII, Cartago vuelve a renacer, se intensifican las estancias ganaderas, se convierte en centro de abastecimientos de minas y esclavos hacia el Chocó, es el lugar intermedio entre Cartagena y Quito, privilegio que ayuda a activar el comercio”.

172 años después desde Cartago vendría la comitiva encabezada por el padre Remigio Cañarte, Jesús María Ormaza, Elías Recio, Félix de la Abadía, entre otros, para protagonizar la fundación de una nueva ciudad sobre las ruinas de San Jorge de Cartago que levantara aquí el Mariscal Robledo. Esa delegación estaba integrada por 114 personas que traían como protección espiritual la imagen de Nuestra Señora de la Pobreza, un lienzo que María Ramos descubrió en 1608 en las aguas del río Otún cuando estaba dedicada al oficio del lavado de ropas.

El lienzo original había hecho parte del trasteo que los habitantes originales de Pereira protagonizaron en 1691 al otro lado del río La Vieja.

Al igual que ocurrió en aquella oportunidad, en la actual carrera 8ª con calle 19 de la Plaza de Bolívar, el padre Cañarte ofició la misa fundacional de la aldea el 30 de agosto de 1863. La nueva ciudad fue bautizada con el nombre de Villa de Pereira, tal como quedó oficializado en 1869 por parte de la municipalidad de Cartago. La nueva ciudad fue encomendada a la Virgen de la Pobreza con el fin de conservar intactas las leyendas y las tradiciones que ya se tenían de la imagen y con muchos testigos de sus favores le hicieron la adjudicación espiritual de Pereira a la patrona para que protegiera a estas tierras y a sus habitantes y las cuidara en su progreso material.

El padre Cañarte y sus acompañantes encontraron aquí un grupo de colonos que habían levantado una población conformada por seis manzanas y unas 100 casas, construidas en bahareque, guadua y techos de paja, dispersas entre el río Otún y la quebradas Egoyá. Posteriormente, el 25 de abril de 1870, se oficializó por medio de una ley de la República el establecimiento de la Villa de Pereira.

Estas dos ciudades, que tienen en común una historia paralela y una gran identidad socioeconómica, se fueron consolidando por caminos diferentes. 

Cartago es el enclave de un grupo de quince poblaciones que conforman el llamado Norte del Valle, desde Alcalá y Ulloa hasta Roldanillo, en donde están registradas ante la Cámara de Comercio más de 10.500 empresas, el 50.69% de ellas dedicadas al sector comercio, el 14.1% a alojamiento y servicios de comidas y el 8.5% a la industria manufacturera, como sus tres principales actividades.

La Cámara de Comercio de Pereira, por su parte, reporta 33.000 empresas matriculadas en Pereira y en 11 de los 14 municipios de Risaralda que conforman la base de la economía regional, de ellas 27.000 están asentadas en esta capital. Los principales sectores empresariales son comercio y reparación de vehículos, administración pública y defensa, industria manufacturera, actividades científicas y técnicas, artísticas, de construcción, alojamiento y servicios de comida, transporte y almacenamiento, actividades inmobiliarias, e información y comunicaciones.

A las dos ciudades, además de los lazos de la historia y la cercanía geográfica, las une también la variable aeroportuaria. Muchos han asegurado que el Aeropuerto de Cartago es el futuro para la aviación de la región dadas sus posibilidades de ampliación de la pista, principal limitación que presenta hoy el Aeropuerto Internacional Matecaña en sus 80 años de vida. Pero este es un tema de otro debate.

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