Órbita de cosas olvidadas (poesía reunida 1978-2024)

Víctor Gaviria, el cineasta y poeta, nos brinda la oportunidad de comprobar que su universo creativo y sus búsquedas estéticas siempre han estado unidos por las mismas ideas, sin importar el formato, el lenguaje o el soporte: la Navidad, la familia, la noche, la amistad, la ternura que se esconde en el asfalto, la irrupción de la magia en el lugar o el momento menos pensados.

Se incluyen en el libro, publicado por Seix Barral, los libros Con los que viajo sueño (1978), La luna y la ducha fría. Poema (1979), Lo que digo se refleja en el agua (1986), El rey de los espantos (1993), Los días del olvidadizo (1998) y la mañana del tiempo (2003), así como poemas inéditos escritos en el presente siglo.

MITAD DE LA VIDA

Como un hombre que ha hecho tantas cosas olvidadas,
y en el futuro otras tantas que no recordará,
inculto, sin lecturas,
que sólo tuvo en casa viejos libros en desorden
nunca leídos,
y su cabeza da vueltas en un oscuro remolino
bajo la tierra,
y nunca tuvo voces, cielo abierto,
ramas sobre ramas.
Como un hombre de rosados oídos de caracol.
Lejos del mar
que a mitad de su vida oye la orden,
la obsesión.

Soñamos escribir algunos libros
pero nunca lo hicimos.
En nada se rebajan.
Hemos cantado, silbado por lo bajo
canciones ordinarias
que significaban otra cosa desconocida.
La verdad, hemos callado hace tiempo,
no sé las razones.
Busco entre mis cosas un libro que no he tenido,
busco fotos que no he guardado,
colecciono hermosos papeles que se deshacen.

 

A USTEDES, PENSAMIENTOS

A ustedes, pensamientos, agradezco
Que no me hayan traicionado,
Y que se hayan escondido tan hondo
Detrás de mi cara,
Que yo haya estado con tanta gente
En fiestas y reuniones de trabajo,
Y ustedes hayan permanecido silenciosos,
Sin hacer huir a nadie de mí,
Y no hayan hecho ruido involuntario como
Lo hacen algunos vasos o sillas que se caen
De extraña inquietud…
A ustedes, pensamientos, agradezco
Haber esperado tanto tiempo en la última pieza honda
De mi vida,
Sobre todo porque han hecho que algunos me amen
Por escucharlos sin decirles nada, por estar ahí como una compañía
Que tanto necesitan las cosas,
Por estar ahí en las largas noches
En que no éramos nadie, por favor, no éramos nadie,
Y el viento nos barría…

HE OÍDO LA NOTICIA

de que la carretera 
hacia el pueblo de mi padre, Liborina, será 
asfaltada el próximo año:
fue para mí como si se me borraran de golpe
todas las letras y todas las palabras 
que mi padre me dicta
a través del polvo blanco que levantan los autos
al pasar,
como si nunca más mi padre me volviera a escribir
sus cartas del pasado, 
en las páginas que sólo yo entiendo, 
en las que dan altas voces de alegría y secreto 
las clavellinas y los pastos del verano, 
sobre los que duermo y muero muchos días antes 
de morir…

AUTOBIOGRAFÍA

Este es un tiempo muy especial, que no encuentro cómo describir:
tiempo en el que nadie devuelve lo que le prestan,
tiempo en el que todos toman souvenirs de las casas que visitan,
como si se tratara de museos y recintos de personas famosas e importantes.

Tiempo en el que cada cual trabaja para su orgullo, 
aun en los días de fiesta o en las noches, 
guardándose alguna lámina, un anillo, o libros, 
alguna cosa, con tal de no perder el tiempo, 
de salir con algo nuevo y agregado a la calle, 
con tal de no salir como entraron. Tiempo 
de los aprovechados, tiempo raro que tuerce las buenas intenciones.

¿O están tan pobres de cosas ajenas, 
tan decepcionados y cansados de lo propio, 
que necesitan un secreto que no sea suyo?
Cuando presto algo 
me despido de mis cosas que presto, 
porque sé que quien las recibe olvida enseguida a quién pertenecen.

Llevan cosas de otros y las encierran en casa 
como herencias antiguas. Reciben favores 
y no los devuelven. Reciben del cielo 
por los patios porosos, por las ventanas de aire y luz, 
reciben tantas cosas,
pero ellos apenas devuelven los saludos y las buenas 
noches al despedirse en las fiestas.

¿Dónde están todos los libros y revistas que presté?
Navajas, semillas, pipas de agua, separadores, 
fósforos y cigarrillos de colección, 
y alguna foto en la que estoy abrazado al ladrón…
¿Dónde está todo lo que di en estos años 
y nadie me devolvió ni cambió 
por otra cosa más hermosa?

ESTA ES LA SUPERFICIE

Aquí digo sí y no con facilidad, 
aquí tengo techo y refugio.
Pero bajo este poema hay otro 
que no logro escribir, 
bajo mi voz corriente hay otra voz 
sin miedo, iluminada,
bajo mi susurro hay un pariente desaparecido
que canta.
Los caballos que pastan bajo la lluvia 
son la imagen de otros caballos que besan 
una pradera verdadera.
Bajo este poema hay otro que no escucho, 
que nunca escucharé.

EL ANTIGUO RESTAURANTE

Ahora sólo se escucha el roce de las hierbas, 
los silbatos de los autos que pasan de largo.
Pero a la medianoche se oyen los ruidos de los vasos, 
susurros de novios separados hace tiempo, 
preguntas de los que apenas se conocen, 
con un interés que hace temblar el aire.
Los perros callejeros de hace años dan vueltas 
y olfatean las piedras.
El maitre de aire se frota las manos y alisa su cabello, 
mientras la joven cocinera se ha abierto 
una herida resucitada en la palma de la mano.
El pianista sale a la calle unos minutos, 
y mira el cielo que esta noche también le inspirará 
una bella canción de deseos muertos.

POÉTICA

 
Como un horno en este antiguo depósito de café
pero aquí vivo y duermo y 
bajo a comer siguiendo el oscuro 
cajón de la escalera

y mi tío es mi padre y su 
sirvienta de 15 años amable
es mi madre

y mucho fumo y visito 
el chorro de agua del baño y 
los naranjos

y aguzada la constelación de Orión en el cielo 
como un auto

No pierdo una palabra hasta de los niños 
que discuten
y lo que blasfeman los muchachos al montar
sacos de café a las jaulas
¿Qué significa el bello polvo blanco que cubre 
la carretera a la piscina?
También lo he preguntado

He recogido nombres de árboles y frutas 
pero aún no he bajado hasta ellos

Todo lo que duramente hago es escuchar
y cargo atmósferas y voces
como si paseara

Años enteros para ver unas cuantas cosas
como son
el ceñudo aire cargado de rápidas presencias
y de brazos
Desde el balcón mi tío me ha propuesto:
el árbol verde de hojas rojas saltonas
hazlo ver

Y así lo haré

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