CIRILO, POETA Y ESCRITOR.

Geross

Hace rato conocemos al artista José Cirilo Henao. Editor cultural, gestor cultural, artista pleno, escultor, pintor, director de ediciones de libros repletos de arte, coordinador de concursos de arte y de letras, embellecedor de ciudades (como Alcalde de Guatapé, puso a los artistas de su municipio a pintar las paredes de sus casas para hacer del mismo, una inmensa obra de arte), pero no muchos sabíamos (yo sí, un poco) que era escritor y poeta y, a decir verdad, lo hace bien.

Esta semana, cuando asistimos al cierre de la bella exposición que se llevó a cabo en la Biblioteca Pública Municipal y que se sostuvo durante el mes de la pereiranidad en la Galería de Arte ETNICA de los Maestros Juan Carlos Vargas y el crítico de arte Joaquín Romero Díaz, y que se habló de la bellísima obra del Maestro Rodrigo Arenas Betancur, donde vimos en pequeños formatos algunas de sus espectaculares y monumentales obras que embellecen algunas de las más importantes plazas públicas de nuestra Colombia del alma, nos topamos con tres grandes sorpresas:

  1. El blíster de la moneda del artista en su homenaje, que hiciera Juan C. Vargas y que ya lo desean tener los coleccionistas de nuestra ciudad y país,
  2. El libro que sobre Arenas Betancur escribiera José Cirilo Henao, en el que cuenta una serie de anécdotas, experiencias, historias y secretos, de manera muy agradable, sencilla y honesta, poniendo sobre el tapete con infinidad de detalles picarescos, entretenidos y amables, que desnudan su temperamento y manera de ser y
  3. El maravilloso libro de poemas UNA VENTANA PARA MIRAR HACIA ADENTRO, en el que se encuentra uno con una infinidad de versos que de verdad dejan a cualquier lector quieto en la butaca donde reposa. 

Abriendo el libro en la página 116 se topan nuestros ojos con este dedicado a los

 

LIBROS

Palabras al azar

O inquietantes gestos,

Relatos de añoranzas

De experiencias vividas,

Acontecimientos plenos

Que marcan las tragedias

O sueños

Que hacen que nosotros

Registremos la historia,

Que permanece al fin en hojas desteñidas

Por diálogos continuos,

Que esperan no caer en el abismo del olvido,

Al desdén,

Como guías de un mañana

Para poder servir

Y encaminar al hombre

Enrutando su destino

Hacia el porvenir.

Un libro que obliga a la lectura sin afanes, que toca al amor, a la vida, a la realidad sin prosopopeya, sin dogmatismos, con suavidad, con esa sonrisa que el artista, perdón el poeta mantiene permanentemente en su rostro tatuada y regala sin cesar y que sin querer queriendo, le dice a uno que puede saltar las páginas para escudriñar más adelante mundos nuevos en otros versos y que le permite el juego de leer en desorden, que es como a muchos nos gusta, porque es de la única manera que las sorpresas se hacen infinitas.

Brincarse dos hojas o diez o veinte y volver atrás, no es desorden, es invitar a la malicia a jugar con la razón y el corazón y es someter a la inteligencia a la reflexión sensata. Pero no olviden que, si se lee de corrido, de principio a fin, en forma lineal, la posibilidad de encontrarse con un libro con un eje temático preciso, también es lo que el lector puede encontrase cuando toma en sus manos esta ventana que lo hace mirar hacia adentro, donde nunca con seriedad lo hacemos.

Buena esa poeta. 

 

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