Desde Popayán, Benalcázar sale en busca del “País Meta”

Walter Benavides Antía
Estamos en junio de 1538.
Juan de Vadillo viniendo desde el norte (desde enero) ha pasado por
Buriticá, Marmato, y Anserma, dejando una ola de dolor y muerte.
Recordemos que Sebastián de Benalcázar después de salir en
marzo de Quito (pies en polvorosa), pasar por la Villa de Pasto
(Yacuanquer), y llegar en mayo a Popayán, prepara su excursión,
para salir en la búsqueda del País de la Canela, País Meta, donde
se encuentra según sus cuentas, la mítica ciudad del oro, pero lo
más importante, la salida al mar del norte por rio Marañón, pues
cuenta con el mapa secreto, y la información privilegiada de los
soldados, el vasco Juan de Avendaño, y Luis de Sanabria y
Guzmán, que conocen los secretos del Río Orinoco y del rio Meta y
las estribaciones de la Serranía de la Macarena (lugar de destino de
los Omegua), soldados que además, habían participado en la
exploración del Río Orinoco (rio de la Aparia) con Diego de Ordás.
Los dos soldados influyen en Belalcázar creer que, al oriente de
Popayán, pasando la cordillera, había riquezas desconocidas
esperando ser tomado. Luis de Sanabria había estado en Cubagua y
Maracapaná cuando Gerónimo Ortal 1 buscaba el País Meta.
Benalcázar estaba convencido de su existencia.
No es difícil entonces descubrir sus motivaciones.
La primera, alejarse del territorio concesionado a Francisco Piçarro:
“270 leguas por la costa del Pacífico y lo que descubriere la tierra
adentro”.
La segunda, encontrar el “País Meta” del que hablan Diego de
Ordás, Avendaño, Sanabria y Ortal, quienes afirmaba haber estado
cerca del mítico País Meta, que debía encontrase fluvialmente donde
nace el rio Meta, rio que lo conectaría con el territorio del recién
conquistado imperio Inca de Francisco Piçarro.

La tercera. Pedir una gobernación para él. No se conoce todavía
noticia de haber sido descubierta la ruta, y de encontrarla, formaría
parte de su gobernación, y la gloria de ser el primero en salir al mar
del norte y reclamar en la corte con nuevos descubrimientos su
Gobernación.
El Río Marañón
Antes de hablar del País Meta, hablemos del rio Marañón, nombre
dado al rio, cuya desembocadura fue descubierta en 1502. El río
Marañón aparece en el mapa de Sebastián Caboto de 1544, pero se
conocía de su existencia desde 1502.
“Está Marañón tres grados allende la Equinocial, tiene de boca
quince leguas, y muchas islas pobladas. Hay en él mucho incienso y
bueno, y más granado y crecido que en Arabia. Amasan el pan, a lo
que dicen, con bálsamo o con licor que le parece. Hanse visto en él
algunas piedras finas y una esmeralda como la palma, harto fina.
Dicen los indios de aquella ribera que hay peñas dellas el río arriba.
También hay muestras de oro y señales de otras riquezas. Hacen
vino de muchas cosas y de unos dátiles tan grandes como
membrillos, el cual es bueno y durable. Traen los hombres arracadas
y tres o cuatro anillos en los labrios, que también se los agujeran por
gentileza. Duermen en camas colgadizas y no en el suelo, que son
una manta medio red colgada de las puntas en dos pilares o árboles,
y sin otra ropa ninguna; y esta manera de cama es general en
Indias, especial del Nombre de Dios hasta el estrecho de
Magallanes. Andan por este río malos mosquitos y niguas que
suelen mancar a los que pican si no las sacan luego, como en otro
cabo está dicho. Algunos, según poco antes apunté, dicen que todo
es un río el Marañón y el de Orellana, y que nace allá en el Perú.
Muchos españoles han entrado, aunque no poblado, en este río
después que lo descubrió Vicente Yáñez Pinzón, año de mil
quinientos menos uno. Y el año de mil y quinientos y treinta y uno
fue allá por gobernador y adelantado Diego de Ordás, capitán de
Fernando Cortés en la conquista de la Nueva España, mas no llegó
a él, ca primero se murió en la mar, y le echaron en ella. Llevó tres
naos con seiscientos españoles y treinta y cinco caballos. Por
muerte de Ordás fue allá Jerónimo Ortal, de Zaragoza, el año de
treinta y cuatro, con ciento y treinta hombres, y tampoco llegó allá,
sino que se quedó en Paria y pobló a San Miguel de Neverí y otros
lugares, como se dixo”.

El apellido Marañón es de origen vasco. Se cree entonces, que un
capitán español de apellido Marañón de la tripulación de Vicente
Yáñez Pinzón, fue quien exploró por primera vez la desembocadura
del actual y recorrido parte del río Amazonas. Historia general y
natural de Indias de Gonzalo Fernández de Oviedo, relata el
descubrimiento de la boca por Vicente Yáñez Pinzón en 1502 y,
desde esa época, llamándolo río Marañón, aunque Vicente Yáñez
Pinzón lo llama en sus escritos, Santa María de la Mar Dulce.
Significa entonces que muchos soldados, que llegan a la isla La
Española, conocían la historia del rio y su nombre, por lo que cuando
Francisco Piçarro, conquista el Cuzco en noviembre de 1533,
descubre que existe un rio imponente, que corre de sur al norte y
supone con sentido común, que seguramente es el mismo rio
Marañón que desemboca en el mar del norte y del que ha oído
hablar muchas veces a sus soldados. Esa es la razón, para llamarlo
en el Perú, rio Marañón, pero que su ruta no había sido explorada. O
sea que la salida por rio desde el Perú al mar del norte no era un
secreto. Era un reto. Diego de Almagro, Sebastián de Benalcázar,
los hermanos Piçarro, Don Pedro de Alvarado y Conteras, todos
conocían la historia, y todos soñaban con encontrar la ruta, pues a la
gloria de ser el primero en salir al mar, había que agregarle las
riquezas que encontrarían en el País Meta.
Diego de Ordás y el “País Meta”.
Hablemos ahora del “País Meta”. El 20 de mayo de 1530, un
aventurero llamado Diego de Ordás, consiguió una capitulación para
“conquystar y poblar las dichas tierras y provinçias que ay desde el
dicho rio del Marañon hasta el cabo de la Vela, de la gobernaçión de
los dichos alemanes, en que puede aver dozientas leguas de costa,
poco más o menos” 2 . Cinco meses después zarpó de Sanlúcar con
cinco naves y cerca de seiscientos hombres, soldados, artesanos,
labradores, la mayoría andaluces, dispuesto a explorar la región
interior del rio Orinoco (rio de la Aparia). Aparecen como tesorero
Jerónimo de Ortal, como contador Simón de Carriazo, como alcalde
mayor González Dávila, y como alguacil mayor Alonso de Herrera.
Tras veintiséis días de navegación llega a la desembocadura del rio
Orinoco. Se aprovisiona en la isla de Trinidad y Tobago y funda en
Tierra Firme, la villa de San Miguel de Paria (14 de junio de 1531),

donde permanece cerca de cuatro meses recobrando fuerzas y
construyendo bergantines para afrontar la aventura fluvial de
internarse por el rio. El 23 de junio de 1531, Ordás es el primero en
remontar el rio Orinoco desde una de sus bocas en el delta.
Asociaba la existencia de oro con el calor de la zona ecuatorial. La
penetración pronto se volvió penosa: pantano del delta, falta de
brisa, hambre, enfermedades y la hostilidad indígena. Envió a uno
de sus capitanes, Juan González a explorar la Guayana y, aunque
regresó con noticias esperanzadoras de una tierra poblada y con
recursos, Ordás insistió en seguir río arriba. Llegaron a la
confluencia con el Meta (frontera llanera actual entre Venezuela y
Colombia), donde los rápidos de Atures y Maipures junto a las bajas
sufridas terminaron por frenar la expedición. Ordás regresó a la
desembocadura del Orinoco no sin antes asegurarse, por
informaciones indígenas, de la existencia de inmensas riquezas en
el interior de las montañas donde, en una supuesta provincia del
Meta, existiría un mundo paralelo en riquezas al conquistado por
Cortés. Diego de Ordás se reunió con Gonzalo Piçarro en la
Península en 1530, cuando fue a capitular la concesión al Perú.
Hernando Piçarro, conocía la historia en su paso por Panamá, Santo
Domingo y la Península. Pedro de Alvarado y Contreras, y Diego de
Ordás habían sido compañeros en el pasado y habían compartido
ideas de las riquezas del Perú. Ordás no estaba interesado en la
costa, sino quería ir hacia el interior por los ríos Marañón
(Amazonas) y Orinoco, porque consideraba que a las “espaldas de
su cordillera” de Quito estaban los yacimientos áureos. Por eso Don
Pedro de Alvarado y Contreras, al desembarcar en playas del
Ecuador, no tomo rumbo a Lima en busca de Piçarro, sino hacia
Quito, desde donde pensaba estaba la conexión por rio al País Meta
y al mar del norte. Además, De Alvarado avanzaba apoyado por una
brújula, en dirección nordeste, porque quería llegar donde Diego de
Ordás consideraba que había la riqueza de la provincia de Meta.
Nicolás de Federmann en 1536, con la información existente, articuló
la expedición con el objetivo de hallar las tierras ricas Xerira y del
País Meta que lo llevara a la sabana de Bogotá en enero de 1539.
Desde Popayán, Benalcázar sale al oriente, en busca del País
Meta, su salida al mar. Jun 24
Para junio de 1538, la Corona, los Piçarro, el joven Francisco de
Orellana y Sebastián de Benalcázar, habían recibido de los indios,

noticias de la existencia de un río que, partiendo del otro lado de la
cordillera, se hundía en la selva y los comunicaba con el mar, al que
denominaban de diferentes nombres, Aparia uno de ellos, donde en
su recorrido, se encontraban ciudades con oro y plata, además, la
existencia de una indígenas guerreras llamadas amazonas.
Además, era vox populi, que Benalcázar había recibido autorización
real para la exploración de Isabel de Portugal (esposa de Carlos V)
como Regente, y de la misma Juana la Loca (madre, de Carlos V), y
que una copia por error, había llegado a manos de Piçarro.
“porque según los indios le avian dado noticia del camino pensaba él
que no podía faltar, si su información no fuese falsa; la qual tenia por
cierta e de muchos indios".
Sale entonces con su tropa de Popayán, el 24 de junio con más
provisiones que Ximénez de Quesada, “en demanda de una tierra
que se dice El Dorado y Pasquies”, según declara Gonzalo de la
Peña, Tesorero de la expedición.
Busca atravesar la Cordillera Central (paso de Guanacas) y
encontrar el rio.
Es consiente que por Caly, es más difícil llegar a Cartagena, por lo
que decide hacerlo buscando el río que, viniendo del sur, corre hacia
el norte, seguramente hacia el mar y hacia España.
La más segura ruta seguida por la expedición, es Popayán, Paletará,
cuchillas del Buey y del Mandural, siguiendo el Río Mazamorras,
lsnos, río Grande de la Magdalena, valle de Timaná.
Recorren valles abundantes en oro y en cultivos, algunos poblados y
otros abandonados a causa de guerras tribales.
Y encuentra un gran rio. Pero no el llano. Hay otra cordillera. Con
precaución, sigue hacia el norte siguiendo el cauce del rio, hasta
pasar a la margen izquierda del río Grande.

RECUADRO
BIBLIOGRAFÏA
1 Nueve años de conquista y guerra. 1537-1546. Tema 53
2 Nueve años de conquista y guerra. 1537-1546. Tema 67
3 Hizo parte de la tropa del Gobernador Diego de Ojeda, a cargo del
capitán Lope de Olano en el descubrimiento de Santa María del
Darién en 1510.

4 Embarcó hacia las Indias en 1525, donde formó parte de la
expedición realizada por Diego de Ordás en 1531 para explorar la
zona norte del rio Orinoco.
5 GOMARA. López Francisco. Del río Marañón y la gente y
costumbres que por sus riberas hay.
6 El relato de este viaje aparece en varias crónicas. Décadas del
Nuevo Mundo (1501) por Pedro Mártir de Anglería, basadas en
informes de testigos presenciales, y de Vicente Yáñez, pero, sobre
todo, Diego de Lepe, el capitán Palermo que hizo un viaje "gemelo"
del de Pinzón, salió de Palos un mes y medio o dos meses después
y siguió su rumbo hasta adelantarle en el río Amazonas. Otra versión
es de Gonzalo Fernández de Oviedo en su Historia general y natural
de las Indias, pues "conoció y trató" a Pinzón.
7 M. del Vas Mingo, 1986: 270, doc. n.º 32; original de la capitulación
en Archivo General de Indias, Indiferente General 416, l. III, fols. 1-
4v.).
8 Desembarcó a un grado de la equinoccial porque buscaba tierras
situadas al sur de la ecuatorial donde, según San Isidoro “el paraíso
terrenal es en el oriente, debajo de la línea Equinoccial,
templadísimo y amenísimo lugar” y ello generaba que se prepararan
expediciones.
9 La Mesa de Los Santos (en chibcha Xerira, Jerira o Jeridas) es
una meseta situada en la cordillera Oriental de Colombia en el
Macizo de Santander. Está en jurisdicción del municipio de Los
Santos.
10 Jiménez de la Espada, Marcos: La traici6n de un tuerto. "La
Ilustración española y americana". 1892, tomo II, pág. 107.
11 Sierra de Patascoy, al norte del valle de Sibundoy.

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