Los “héroes” de la cámara abierta…

Por: John Jairo Posada Castaño
Especial El Diario

Son tan imprescindibles como mi arrugada libreta de apuntes, reyes del silencio y la acción. Por extraño que parezca, nunca nos reprochan nada, duermen como los ángeles cuando de tomar carretera en una unidad móvil se trata, y devoran dos sancochos y una frijolada en nueve minutos, sin piedad ni remordimiento.

Son nuestros mejores compañeros de la vida y se tornan hermanos del alma. Cada uno tiene una angustia escondida, un desamor, una pasión disfrazada en el tiempo. Se gastan los zapatos como imágenes precisas.

Sin ellos, un simple periodista, como quien escribe estas crónicas, sería muy poco en el oficio de informar, relatar, inventar o descubrir una bella historia.
El periodismo de alma comprometida con la verdad y el reportero gráfico o el camarógrafo son la materia prima de una buena historia.

Trabajamos nueve horas en una historia que, finalmente, se convertiría en solo dos minutos precisos del noticiero cotidiano. He llorado y nos hemos reído hasta el cansancio con todos ellos, grandes seres humanos y brillantes profesionales del oficio. Con ellos compartimos hasta la soledad nuestra de cada día.

Camarógrafos

Chepe

“Chepe” va a cumplir años el 31 de marzo. Nació en Alcalá, Valle del Cauca, y lleva 30 años en 1A Televisión. Es el primer trabajador que se va a pensionar en esa empresa periodística de Arpidio Escobar López, maestro y mi amigo.

Sin parpadear un segundo, relata:

El Negro

“Recuerdo la toma del Cerro Montezuma por parte del frente 47 de las FARC. Allí murió el coronel Sánchez. Estábamos varios camarógrafos y periodistas. Los combates comenzaron desde el día anterior y lo increíble fue ver cómo seis guerrilleros, casi adolescentes, asesinaron al oficial del Ejército en medio del fragor del combate. Las balas nos salpicaban en la ladera de la montaña y la tierra cubrió nuestros ojos. Ese día vi llorar a una periodista y conocí el valor de otros colegas. Arriesgamos todos la vida; los muertos pudimos ser nosotros”.

El “Negro” Nelson Suárez, también oriundo del norte del Valle, cuenta esta historia:

“En Nariño, Antioquia, llegamos varios periodistas y camarógrafos. Había unos 200 guerrilleros al mando de alias ‘Karina’. Ese día se lanzaba el Ejército del Pueblo; ella era la comandante general, la que realmente mandaba allí la parada. De pronto, una chiva nos salvó la vida. Comenzó la artillería sobre nuestras humanidades desde un avión fantasma. Los mismos policías en combate nos gritaban: ‘¡Periodistas, métanse ya debajo de ese transporte porque si no, los matan!’.

Ese día se llevaron de rehenes a unos ocho policías prisioneros de guerra. Entre ellos, el cabo Pérez. Yo lo vi con mis propios ojos marcharse hacia su destino fatal. Fue asesinado vilmente por sus captores; le dispararon por la espalda. Lloré, me sentí impotente y reflexioné sobre lo frágil que es la vida en este oficio”.

Van pasando los pedazos de cinta mientras rodamos la película de nuestras agotadoras y sacrificadas vidas. A veces no hay tiempo para amar. En esa memorable época eran casetes de 20 minutos que llamábamos “panelas”, y la “casetera” era tan pesada como las propias baterías.

El más silencioso, pero efectivo a la hora de rodar documentales, es Juan David Morales, quien nació en Pereira y ha realizado decenas de documentales como Patrimonio Travel. Ha montado en mula, jeep Willys, marranitas de balineras y tiene tanto “pietaje” en Telecafé que ya es un realizador curtido.

Uno de los de mayor experiencia es mi amigo entrañable, Hugo Velázquez, “El Máster”. Comenzó a trabajar con Luis Carlos Ramírez en 1998 en Agenda Noticafé, cuando El Diario tenía su propia programadora de televisión.

Casi nada se puede realizar en nuestro canal regional, sede Pereira, sin que Hugo sea el protagonista, consejero, guía y “obrero” con el más fino overol de la experiencia que dejan los años.

Mi maestro

Don Miguel Castillo Sarmiento se me apareció una fría mañana por los lados del Hospital San Jorge y luego lo recogí en una vetusta casa de bahareque en la Calle 26 con Carrera 11. Nos fuimos a cubrir una cumbre paramilitar en Balboa, Risaralda. Allí estuvimos con alias “Macaco”, comandante silencioso pero con voz recia de mando.

Con Miguel vivimos las mejores aventuras periodísticas que se puedan imaginar. Entrevistamos a Iván Urdinola en Roldanillo, conocimos al general Serrano en un helicóptero cuando cazaban a “Rasguño”. Entrevistamos desde cantantes hasta travestis, reinas y tramposos de las peleas de gallos.

La guerrilla varias veces nos entregó desde una concejal de un pueblo risaraldense secuestrada por el EPL hasta dos policías muertos de pánico pocas horas antes de ser fusilados por intentar fugarse en los cerros de Quinchía.

Con Miguel vivimos en carne viva el peligro y “resbalamos” por nuestras gargantas litros de whisky tras memorables crónicas que realizamos en diez departamentos de Colombia para la televisión nacional e internacional. Nos gastamos todo con nuestras familias, hasta que la vida nos lo arrebató en Miami hace unos años.

Fueron, además, Yamid Amat en CM&, varias veces, y Javier Darío Restrepo en 24 HORAS, otras tantas, quienes nos reconocieron y estimularon con apretadas manos de experiencia en nuestras extenuantes jornadas de trabajo.

Por ejemplo, una vez duramos casi cuatro días prácticamente sin dormir cubriendo el terremoto del Eje Cafetero.

Las lágrimas por los amigos memorables nunca hacen ruido al caer… Ellos, todos ellos, son mis verdaderos héroes de la imagen.

La vida es una fiesta de nostalgia hecha crónica.

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