El Jardín Botánico de la UTP, como es más conocido por los pereiranos, tiene tras de sí el compromiso de un administrador, quien por más de 20 años, se ha formado y ha investigado todo lo que concierne a los diferentes ecosistemas, nichos y hábitats del bosque andino en los 1.469 metros sobre el nivel del mar y más húmedos de todo Pereira.
Se trata de Jorge Hugo García Sierra, el director del Centro de Ciencia Jardín Botánico. El señor García convirtió este lugar, de por sí privilegiado por la naturaleza, en un sitio para el deleite de los sentidos, la investigación y el aprendizaje. ¿Cómo fue su llegada y qué encontró?
“Me graduo en la UTP, como administrador ambiental y me voy a trabajar al Sena por 14 meses, ese tiempo coincide justo con el terremoto de 1999, vine a la Universidad nuevamente como voluntario a trabajar por la reconstrucción del eje cafetero, estuvimos en el Quindío en un convenio que tenía la Universidad con una cooperación alemana que se llamaba GTZ, nos convocaron a varios administradores ambientales para que ayudáramos en ese proceso, luego fui docente e investigador en varios grupos de la Facultad de Ciencias ambientales y desde eso nunca me fui”.


El director también participó en un proyecto muy importante con la Unión Europea, sobre bambú (la guadua en todo el eje cafetero), esa experiencia y la maestría que desarrollaba en ese momento, le permitió participar en un concurso de méritos para director del Jardín Botánico en 2004, “a partir de allí me dediqué a todo lo que tiene que ver con la gestión de este espacio tan divino que tenemos en la Universidad, empezamos con la parte de mejoramiento de infraestructura de los senderos, el fortalecimiento del equipo humano y a trabajar de la mano con la Vicerrectoría administrativa en la consolidación de los procesos como son: educación, conservación e investigación, vivero forestal de especies nativas y el Centro de eventos con cuatro salas para el servicio de la comunidad”.
Proyectos sostenibles
El señor García refiere que el enfoque en proyectos sostenibles es lo que les ha permitido crecer hasta el presente y convertirse en un equipo de 14 personas de manera permanente (siete profesionales y siete técnicos operarios). “Crecer como Jardín Botánico, requirió que la Universidad destinara 13 hectáreas, porque realmente posee 35 hectáreas en bosque y todas están a cargo del Jardín Botánico, lo que equivale al 60% de su campus. Eso es un indicador increíble para una universidad pública y urbana en Colombia, podemos decir que es la que más área en campus urbano tiene destinada a la conservación ambiental”.
La conservación que ellos trabajan, como se puede apreciar, no es estática o solo para apreciar, sino que tratan de aprovecharlo en forma sostenible, son dos kilómetros de sendero que pueden ser visitados 363 días del año (excepto en Navidad y Año nuevo), abierto en semana desde las 8:00 a. m. y las 4:00 p. m. y los fines de semana de 9:00 a. m. a 2:00 p. m. “El año pasado alcanzamos los 47 mil visitantes, lo que es muy satisfactorio. Anteriormente, no teníamos senderos sino que eran unos caminos, pero en este momento con el apoyo de la Vicerrectoría Administrativa y la oficina de Planeación, podemos decir que nuestros senderos se pueden caminar en cualquier momento, incluso en época de invierno sin empantanarse, porque tienen la infraestructura en madera para que sea de una manera agradable y segura a través de puentes, muelles, miradores, escalas y pasamanos”.

Los tres ecosistemas que según el director se pueden disfrutar es el de bosque secundario, bosque de guadua y un humedal. “Todo lo que se hace aquí, se hace pensando en que sea compatible con la naturaleza y el medio en que estamos. La madera de la infraestructura es pino rollizo inmunizado, está sumergida en el humedal del bosque hace 23 años, pide poco mantenimiento y es madera que proviene de plantación, constatamos que no sea de proceso de deforestación”.
Más datos sobre el Jardín
Este equipo encabezado por don Jorge Hugo, no solo conserva las plantas como jardín botánico, tienen un pabellón ecosistémico por medio del cual monitorean toda la fauna que les ha permitido registrar 196 especies de aves, 20 de mamíferos (monos aulladores, zorros plateados, perros de monte, mapaches, ardillas) y 29 especies entre anfibios y reptiles, a los que les hacen seguimiento permanente. Toda esta fauna se mueve por el último corredor ambiental de la ciudad que es dinámico y comprende desde el río Consota, El Salado, pasando por la Universidad, El Chocho, van hasta Canceles y por último llegan al río Otún.
Dato
Las magnolias son una especie de árbol consideradas en ‘peligro’ de extinción, por eso desde este centro hacen su recuperación y conservación, tanto así que el fruto de la denominada (Magnolia hernandezii) o molinillo, como lo conocen los antepasados, ya no es utilizado para batir el chocolate sino como logo del Jardín.
“Han sido 25 años de satisfacciones, un trabajo tan bonito como es la conservación de la biodiversidad y qué más que la podamos hacer en nuestra Universidad pública y para nuestra ciudad”.




