La docente y coordinadora académica Patricia Pungo, y su iniciativa ‘Ojitos lectores’, arrancó en abril de 2014, con cinco niños de primaria de la Institución Educativa Juan Manuel González de Dosquebradas, quienes siempre estaban acompañados por un perro viejo y una cachorrita.
Háganos un recuento de la experiencia de poner a los niños de Dosquebradas y Pereira a contar historias desde hace 11 años. “Pienso que Ojitos ha crecido muchísimo, porque han participado 55 mil niños, algunos de ellos participan desde el exterior, tenemos muchísimos maestros vinculados. Ahora es un equipo muy grande, hemos logrado un espacio en la comunidad educativa y con las familias que se han sentado a conversar un poco sobre qué es la vida, su valor y el respeto por todas las especies. Además, desmitificamos eso de que los niños y los jóvenes no leen, a ellos les encanta”.
En la jornada de la tarde del colegio Juan Manuel González, son 300 niños, según comenta la profesora Pungo, “Presto diariamente un promedio de 120 a 150 libros y de esos 300 niños solo cuatro o cinco esporádicamente van por un libro, pero tienen aficiones como el deporte”. ¿Qué ha visto que les gusta? “Disney es el rey indiscutible, también los libros que tiene que ver con intriga, las historias de los animales les encanta y tengo algunos muy interesados en Astronomía”.
Una historia
¿Esta pasión por leer se conserva al pasar a bachillerato? “Disminuye un tiempo, eso ya lo tenemos de alguna manera calculado, porque ya hemos hecho todo el proceso desde que están muy pequeños hasta que salen de 11. Me encanta cuando abren el morral por casualidad y veo un libro adentro”.
Cuando pensó por primera vez en Ojitos lectores vio que a los niños les hacía falta leer, escribir o ¿qué observó? “Esto nació de una manera poco usual diría. El perro viejo en ese momento tenía 14 años y algunos consideraban que estaba muy viejo para estar en el colegio y que la mejor opción era aplicarle la Eutanasia, entonces conversamos de ese tema con los niños, porque no teníamos recursos ni dónde llevar al perro, éramos muy pocos. Así salió la estrategia de escribirle un cuento a Juana (la cachorrita) y a Mocho (el viejo) y cómo debíamos hacer visible esa necesidad fui a otros colegios donde tenía conocidos y me dejaron hacer la convocatoria por primera vez, llegaron 96 escritos. Cuando vimos esos escritos supimos que habíamos cumplido el objetivo de salvarle la vida a Mocho”.
Valorar la vida
“Un aprendizaje muy importante con el que se quedaron los niños del primer ejercicio, fue darle importancia a la vejez, que a esa edad nadie debe ser abandonado sea la especie que sea. Se trabajó mucho en ese sentido y al año siguiente arrancamos con el concurso de crónica, porque cuando llegaron los escritos nos dimos cuenta de que los niños lo que de verdad escribían era las historias de vida de sus animales y el género más cercano a esto es la crónica y ahí vamos”.
Animalistas
El eje principal de Ojitos lectores es la protección y el cuidado animal, en eso hace mucho énfasis doña Patricia. “Todos los concursos están enfocados en esto, hacemos también festivales animalistas, ya vamos por la octava versión, ese lo hacemos exclusivamente con la primaria completa, hemos hecho de especies en vía de extinción, especies endémicas, aves, los niños se disfrazan, asisten las familias, hacemos arte y todo siempre enlazado en el cuidado de las especies, además porque nuestra institución tiene un bosque tropical, tenemos mucha fauna silvestre para proteger y los niños lo cuidan”.
“Este año el libro viene con una innovación, 15 historias tienen un código QR, que lleva a una plataforma para escuchar la historia al estilo radionovela, unas en las voces de los niños y otras del equipo Ojitos lectores”.
El concurso no tiene una premiación como tal, lo que hacen es seleccionar las 50 crónicas más significativas y con ellas se construye el libro de cada versión.



