La esencia del testimonio de una mujer honesta y reflexiva, que en su forma de comunicar no se desprende de la estructura ágil que el periodismo le imprimió por años.
Liliana López Sánchez es un rostro reconocido en el eje cafetero, la productora audiovisual condujo por 15 años ‘Contacto Directo’ y era la presentadora del noticiero. “Lo que muchos soñaban, yo lo vivía. Desde afuera, parecía que lo tenía todo: carrera consolidada, reconocimiento, estabilidad económica y emocional, pero por dentro, algo no encajaba”.
Una pregunta la perseguía: ¿esto es todo? “Cuando lo que tienes no te llena, comienzas a sospechar que hay una pieza faltante en tu rompecabezas interno, y así comenzó lo que hoy entiendo como el inicio de mi despertar”.
Crisis
En medio de esa disonancia, la vida se le empezó a caer a pedazos; los contratos se acabaron, las puertas se cerraron, la economía cayó en picada, y la relación de pareja, que también parecía sólida, mostró las grietas. Se enfermó. “Me sentía sola, triste, confundida y vino la gran sacudida: cuando tocas fondo, ya no puedes seguir cayendo, solo puedes mirar hacia arriba”.
Proceso
Esa oscuridad, ese vacío, la llevó a hacerse nuevas preguntas. “¿Por qué no era feliz? ¿Por qué, si siempre fui sana, ahora enfermaba? ¿Por qué, si trabajaba tanto, no fluía el dinero? En esa búsqueda encontré algo esencial: somos energía y cuando se bloquea, lo que llamamos ‘vida’ comienza a estancarse y yo estaba totalmente bloqueada, especialmente en lo económico. Empecé a buscar respuestas y las encontré en lugares insospechados, en terapias, en palabras de mentores, en enseñanzas que antes había escuchado pero jamás encarnado”.
Su mentor espiritual es Gonzalo Gallo, ella lo entrevistó por años y de vez en vez lo consultaba cuando se sentía perdida. “Él me lo decía con claridad: medita, observa tu mente, conecta con la naturaleza, pero yo no escuchaba. Me parecía absurdo pensar que unos árboles, unos zancudos o una playa pudieran aliviar lo que sentía. Sin embargo, ahí estaba la clave y cuando decidí hacer lo que tantas veces había oído, todo empezó a cambiar. Salí, caminé, respiré, escuché y me escuché”.
Más mentores
“Conocí a Jaiber Pérez, mi mentor en temas de dinero. Aprendí que el dinero también es energía, que se manifiesta desde nuestras creencias. Yo vengo de una familia donde se dice ‘pobre pero honrado’, donde tener mucho es casi un pecado. ¿Cómo iba a atraer abundancia si en mi mente ser rica era algo malo?”.
De esta manera se acercó a otros inspiradores. “Susana Majul con la meditación, Mónica y Gloria Arroyave en el camino del alma, Armando Solarte con la mirada a la enfermedad como maestra, Papá Jaime con su voz interior. Empecé a unir los puntos y en ese tejido de sabiduría me tejí a mí misma”.
Los resultados no se hicieron esperar, la economía se transformó, sus relaciones cambiaron. “Mi hijo y yo sanamos la distancia. Hoy tengo una relación de pareja diferente, sana, hermosa. Vivo desde otro lugar: el del propósito”.
Nace inspiradores
Cuando Liliana entendió que no estaba sola en esa transformación, que muchas personas la habían inspirado a cambiar, supo que debía compartir esa energía. “Pensé, si ellos me ayudaron a mí, pueden ayudar a muchos más y entonces los convoqué, primero tímidamente, luego con más fuerza. Nos reunimos seis inspiradores en ExpoFuturo Pereira, en 2023. Luego ocho, en 2024, y este año ya somos 10 almas al servicio de quienes buscan otro camino. La cita de este año quedó pactada para 6 y 7 de septiembre, también es Expofuturo”.
Esos dos días, asegura López, serán para transformación, abrir el camino de los resultados que están por llegar, para subir al siguiente nivel, y quizá, como ella muchos dejen todo lo que vienen haciendo de manera equivocada y encuentren su propósito de vida, la plenitud desde una conciencia diferente.
“No fue fácil dejar atrás la vieja vida, pero hoy, a mis 41 años, puedo decirlo con certeza: encontré mi propósito y es vivir en plenitud, desde una conciencia despierta, compartiendo lo que aprendí no desde la teoría, sino desde la vivencia”.
La reconocida Liliana López asegura que todo el tiempo que duró este proceso valió la pena, porque cada caída, cada sombra, cada noche oscura del alma, le permitieron levantarse feliz, con sentido, con dirección y que eso no lo cambia por nada.



