Contra la polarización: “¡Velad!”

Francisco Javier López Naranjo

Ahora que se habla tanto de diálogos para evitar la polarización y que diversos expertos (líderes, humanistas, sociólogos, sicólogos, etc.) dan sus propuestas al respecto, me afianzo más en que si no estamos observando nuestras reacciones sicológicas que se oponen al diálogo amistoso (el temor, la ira, la impaciencia, el orgullo, el fanatismo, el dogmatismo) siendo conscientes de su peligro para una sana convivencia, no dejaremos de quedarnos en las palabras bonitas y buenas intenciones.

¿Pero cómo observarnos a nosotros mismos en forma serena e imparcial, sin justificaciones, culpabilidades o autoengaños? 

Me parece que primero que todo hay que sentir, cada vez que podamos, nuestro cuerpo, darnos cuenta de nuestros movimientos, emociones, pensamientos, recuerdos. Un ejemplo: si estamos conversando con alguien que no nos simpatiza por sus ideas o acciones, observemos cómo se mueve esa antipatía dentro de nosotros, sin justificarla ni condenarla, solo dándonos cuenta del peligro que representa, como quien ve una serpiente venenosa o está al borde de un abismo y se aparta inmediatamente. 

Quizás así, con una mente serena, podremos ponernos en el lugar del otro, escuchar verdaderamente a los demás y no obrar impulsados por el ego. Tal vez así veamos en los contradictores no un enemigo sino alguien como nosotros con temores y buenas intenciones, con logros y fracasos, con luces y sombras.

Alguien con quien llegar a un respeto mutuo o un consenso en medio de las diferencias. Me parece más efectivo esto que respirar hondo y contar hasta 10 o tomar valeriana o algún tranquilizante. Desafortunadamente se nos ha enseñado a observar el mundo exterior para transformarlo, pero no a observarnos a nosotros mismos para un cambio interior.

Esta práctica básica llamada autoobservación es empleada para tratar ciertas fobias en la sicología oficial y es recomendada por autores diversos como Krishnamurti, Ouspensky, Anthony de Mello, Ekhart Tolle, Samael Aun Weor, Osho. Quizás a ella, desde una perspectiva espiritual, se refería el gran maestro Jesucristo al decir: “Velad y orad para que no caigáis en tentación”. El término velad puede aludir a la vigilancia sobre sí mismo.

Trato al máximo de no ser dogmático ni de pontificar. Solo sé que a mí me ha dado muy buenos resultados para trascender el temor, la agresividad y las reacciones del ego. Y hoy la propongo, como un ciudadano del común, un buscador más de la verdad, a manera de hipótesis de trabajo, para superar esta polarización que nos está precipitando al abismo y en la que corremos el peligro de terminar pareciéndonos a quienes tanto criticamos.

(Imagen generada con IA)

JESUCRISTO Y SAN JUDAS EN EL SIGLO XXI

Del amor, la verdad y la belleza

a un gentío le hablaba Jesucristo.

Y Judas, por tentarlo, preguntó:

—¿Qué opinión te merecen los políticos?

Dijo el mesías: —La mejor política

es el cambio profundo de uno mismo.

Vosotros criticáis los gobernantes

por demagogos, pérfidos e indignos;

pero ellos son la proyección social

de lo que sois: tramposos, falsos, pillos.

¿Queréis cambio? ¡Dejad tanto de hablar!

y observad vuestra sique y egoísmos.

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN INFORMATIVO

Para estar bien informado, recibe en tu correo noticias e información relevante.

 
Artículo anterior
Artículo siguiente
- Publicidad -

LO ÚLTIMO

- publicidad -