El Ministerio del Interior publicó el decreto que pone fin a las diez curules que ocupan los excombatientes de las FARC en el Senado y la Cámara de Representantes. Balance y retos.
Por Pilar Salcedo Jiménez
A pocos meses de que culmine el periodo legislativo de los congresistas de Comunes, el partido que nació tras el proceso de paz con las Farc en 2016, enfrenta un balance agridulce en materia política y electoral.
Aunque han tenido cierta participación en debates dentro del Congreso, no se han consolidado como una fuerza visible ni con capacidad de ampliar su representación más allá de las curules transitorias que les fueron otorgadas en el marco del Acuerdo de Paz.
Analistas consultados por El Diario del Otún coinciden en que su proselitismo ha sido poco efectivo y que, en las próximas elecciones, podrían perder esos espacios debido al bajo respaldo ciudadano.
“En las urnas, Comunes no ha logrado consolidar una base electoral sólida. Su gran fracaso ha sido el voto popular señalan expertos, recordando que gran parte de la sociedad aún mantiene distancia frente al partido por la historia de violencia asociada a la antigua guerrilla. Este factor, sumado a la falta de resultados visibles en los procesos de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), dificulta que el electorado los respalde masivamente”, indicó a El Diario del Otún, el profesor Juan Carlos Ruiz, de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario.
El profesor Ruiz agrega que en cuanto al cumplimiento de lo pactado en La Habana, se destaca que los congresistas han podido ejercer su labor legislativa sin restricciones, participando tanto en la oposición como en algunos casos en apoyo a iniciativas del Gobierno. En este sentido, se ha respetado lo establecido en el acuerdo.
“De cara a las elecciones de 2026, el principal reto de Comunes será romper la apatía ciudadana hacia su proyecto político. Sin embargo, los antecedentes no son alentadores: la votación ha sido mínima, muy por debajo de la de partidos tradicionales que, con el tiempo, logran consolidar caudales electorales y reelegirse por décadas.
Las proyecciones apuntan a que Comunes podría enfrentar un declive definitivo en los próximos años, incluso con la posibilidad de su disolución, mientras sus dirigentes buscan refugio en nuevas agrupaciones o coaliciones políticas”, señala Ruiz.
Lo que viene
Por su parte, las víctimas del conflicto han reiterado sus exigencias de verdad, justicia y reparación a la colectividad, mientras que los actuales congresistas de Comunes han manifestado su intención de hacer campaña con miras a mantener la personería jurídica. No obstante, el partido ha señalado que, incluso si no logra cumplir con el requisito electoral, continuará funcionando bajo otras figuras organizativas.
Publicado decreto que elimina los diez escaños
El Ministerio del Interior publicó para comentarios el decreto que pone fin a las diez curules que actualmente ocupan los excombatientes de las FARC en el Senado y la Cámara de Representantes, en cumplimiento del carácter transitorio de estos escaños establecidos en el Acuerdo Final de Paz en 2016.
Según lo establecido, la participación de Comunes en el Congreso irá hasta julio de 2026. A partir de esa fecha, su permanencia dependerá de que el partido logre mantener la personería jurídica, requisito que exige alcanzar al menos el 3 % del umbral electoral, equivalente a unos 510 mil votos. Sin embargo, en las elecciones de 2018 y 2022 la colectividad apenas obtuvo un promedio de 55 mil votos, lejos de la meta establecida por la ley.
El dato
El partido Comunes ha presentado 141 proyectos de ley, 56 ponencias y ha citado 16 debates de control político.
Foto: Partido Comunes




Ellos sólo saben dar bala, reclutar menores, traficar con drogas y matar campesinos inocentes.