Hablar con Angie Manrique es como hablar con la versión femenina de Indiana Jones, una mujer de riesgo a pesar de su juventud y con un lado involucrado también en la investigación.
-¿Alo? Angie, soy…
-¡Hola! Buenos días.
Ese saludo sonó amable, servicial, como si hubiésemos hablado esta misma semana y la realidad es que apenas sabíamos la una de la otra, pero la calidad de las personas cuando es genuina se siente así de bien. Me dijo que teníamos que hablar rápido antes de que se quedara sin señal, lo más lejos que la imaginé fue en una vereda bien adentro de Pueblo Rico, Risaralda. Cuando entró la llamada, los buses emprendían desplazamiento hacia el Resguardo indígena Canalitojo en Puerto Carreño, Vichada.
-¿Dónde? La verdad, sí la había contactado por ser la única mujer bombero seleccionada por la Dirección Nacional de Gestión del Riesgo para hacer parte del Wtrex 2025 (Women-In-Fire Training Exchange), pero no la creí internada en la Colombia profunda, como diría Alfredo Molano.
“Aquí estamos en el evento desde el 6 de septiembre que viajé, hasta el 17”.
¿Wtrex?
-Una santarrosana por allá, ¡maravilloso! Pero qué es, no tengo referencia.
“El Wtrex fue creado por una norteamericana, ella está acá con nosotros, nos enseña a trabajar todo el manejo integral del fuego de manera ancestral”.
Mientras Angie hablaba, yo rezaba para que no se perdiera la señal tan rápido y pudiera saber más de ella y su representación de las mujeres bombero de Risaralda.
“Se ha hecho en diferentes partes del mundo, en Australia, Suráfrica, y este año, decidieron hacerlo en Latinoamérica y escogieron Colombia. Ellos hacen una selección, digamos que a nosotros nos solicitaron una información previa, hicieron una convocatoria en todo el continente y nosotros enviamos las hojas de vida. Nos presentamos 550 personas”.
De los más de 500 aspirantes, pues aunque es para mujeres, también seleccionaron a siete hombres, pasaron solo 80, entre ellas Risaralda, representada por Angie.
“Aquí hay representantes de los diferentes organismos de socorro, de la Fuerza Pública, entonces hay del Ejército, de la Armada Nacional, de la Fuerza Aérea, bomberos e integrantes brigadistas forestales de todo Latinoamérica. Está Argentina, Guatemala, Perú, Brasil, Ecuador, Bolivia y Colombia”.
En Wtrex, afirma, les están cambiando el chip. “El fuego puede utilizarse también a favor de los ecosistemas y operaciones, se dieron cuenta que con el fuego también pueden atacar esos fuegos que no tenían previstos o que se les está saliendo de control. El fuego puede utilizarse también a favor de los ecosistemas, se dieron cuenta que con el fuego también pueden atacar esos fuegos que no tenían previstos.
Parece un kumis
Este es el primer evento al que asiste Angie, de tan grande a nivel. En Latinoamérica, los que han tenido oportunidades similares van en nombre de su línea, que es la investigación de incendios. Angie ha participado en otros encuentros, donde buscan el empoderamiento de la mujer.
“El año pasado estuvimos en Bogotá, en el primer curso de conductor operadora de vehículos de incendios, Al que también fuimos seleccionadas solo 24 mujeres de todo el país, que somos las únicas que conducimos vehículos de incendios. También tuve la oportunidad de estar en el evento de instructores de materiales peligrosos del país, donde también fue una selección, digámoslo, como muy exhaustiva, nos presentamos gran cantidad de participantes y solo pasamos 26. Pero de esta magnitud es el primer evento al que tengo la oportunidad de asistir”.
Pero hay mucho más. En alguna oportunidad hizo parte de la Policía Nacional, fue patrullera, pero allá fue donde se dio cuenta que su verdadera vocación era integrar el Cuerpo de Bomberos. “Regresé de manera contínua desde 2018, siempre buscando estudiar, fortalecerme y profesionalizarme”.
Hija, mamá y esposa
¿Siempre quiso ser bombero, ese fue siempre su proyecto de vida?
“Tuve la oportunidad de crecer en esta institución, porque mi padre es bombero, es el teniente José Manrique, comandante del Cuerpo de Bomberos de Santa Rosa de Cabal, y coordinador departamental de la Brigada Forestal. Digamos que me crié en esta profesión, pensé que me gustaba por costumbre y me gusta es por vocación”.
Angie es mamá de una niña de 4 años, tiene un bello hogar al que bendice, porque comenta que su esposo e hija son los pilares para que en este momento se encuentre internada en la región del Orinoco en plena selva colombiana.
“En todo lo que hago es fundamental el apoyo de mi esposo, ha estado ahí. Cuando siento que no soy capaz o cuando dudo, él es el que me dice, tú puedes, es el que me dice qué necesitas, y él que me dice, como sea, lo vas a lograr”.
“No es fácil dejar tanto tiempo una hija tan pequeña, desde que nació y desde que tiene un poco de uso de razón, sabe que mamá es bombera, sabe que mamá se enfrenta al peligro todos los días, y que mamá siempre espera volver a ella”.
Con apenas 31 años que le han rendido como si tuviera el doble, dice que es por la fortuna de tener unos padres que le ayudan a sacar los pies por donde ella mete la cabeza, porque de profesión es investigadora judicial y criminalista y se especializó en la investigación de incendios para el servicio de su Institución.



