Perú y Colombia buscan bajar tensiones por disputa territorial en el Amazonas

Los gobiernos de Perú y Colombia concluyeron este viernes en Lima la decimocuarta Reunión Ordinaria de la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Peruano-Colombiana (Comperif), un encuentro marcado por las recientes tensiones en torno a la soberanía de la isla de Santa Rosa de Loreto, ubicada en el río Amazonas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú informó que las conversaciones se desarrollaron “en un espíritu de firme voluntad de cooperación”, en línea con lo pactado por los cancilleres de ambos países durante la reunión bilateral sostenida en Bogotá el pasado 21 de agosto.

La polémica surgió después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, reclamara vía redes sociales la soberanía de Colombia sobre Santa Rosa, actualmente bajo administración peruana, tras la decisión de Lima de otorgarle categoría de municipio propio. El tema se ha visto agravado por denuncias de sobrevuelo de aeronaves colombianas sobre el poblado, el izado de una bandera colombiana por un precandidato presidencial y la detención de dos topógrafos colombianos que realizaban mediciones en la zona.

Durante el encuentro, las delegaciones destacaron su compromiso de trabajar conjuntamente en la preservación de la navegabilidad del río Amazonas, particularmente en el tramo Atacuari-Leticia, con el fin de garantizar beneficios para las comunidades ribereñas de ambos países. Asimismo, se acordó retomar estudios técnicos que permitan identificar soluciones frente a problemas de sedimentación y erosión.

El plan de acción aprobado también contempla trabajos de inspección y mantenimiento de los hitos fronterizos, así como el fortalecimiento de la libertad de navegación en la triple frontera compartida por Colombia, Perú y Brasil.

Mientras tanto, la posición oficial de Bogotá es que Santa Rosa debería pertenecer a Colombia, al considerar que la isla surgió después del Tratado Salomón-Lozano de 1922 que fijó la frontera amazónica. Lima, por su parte, sostiene que la soberanía peruana sobre la isla es indiscutible, al formar parte de Chinería, territorio asignado a Perú en 1929 y ubicado en el lado que le corresponde según el tratado.

Pese a las diferencias, ambos gobiernos reafirmaron su disposición de continuar trabajando bajo un enfoque cooperativo y constructivo, con el objetivo de mantener la estabilidad en la frontera amazónica y garantizar el bienestar de sus poblaciones.

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