Juan Bautista Muñetón Muñetón es una institución dentro de la Biblioteca Pública Municipal de Pereira, ha sido testigo de su transformación, desde la sede en la antigua estación del ferrocarril hasta el Centro Cultural Lucy Tejada. Don Juan tiene medio siglo de trayectoria que no le han quitado vitalidad ni esa chispa característica que lo hace afable.
La llegada a la antigua Estación (1975)
Mi trayectoria comenzó un 8 de julio. Recién salido del colegio en Apía, ante la oferta de un puesto en la Biblioteca o en Tránsito. Una persona allegada a un directorio político me consiguió el cargo en la Biblioteca Pública, sin tener ningún conocimiento del área. En ese tiempo la sede funcionaba en la antigua estación de ferrocarril, en el parque Olaya.
Estaba tan joven en esa época que la directora ‘sufría mucho’, porque yo era muy infantil, corría por esos pasillos y me descolgaba por el pasamanos que tenían las escaleras.
El aprendizaje por amor
En esos primeros años, me dediqué a los libros con amor, comencé a descubrir este mundo a través de los usuarios, me convertí en su amigo para conocer lo que necesitaban. Tuve y tengo una fuerte afinidad con los directores de turno, al comienzo con el escritor Silvio Girón Gaviria y luego llegó la doctora Gloria Edith García Arenas. Gracias a la buena relación con la doctora García, empecé a mirar y a aprender cómo el señor de Procesos técnicos hacía las tarjeticas para buscar libros por título, y cómo era el manejo del libro en esa área.
Del pasillo a los procesos técnicos
La directora me enviaba a todo curso de capacitación que saliera, fuera al Sena o a encuentros de bibliotecarios, incluso en Bogotá. Cuando el señor de procesos técnicos se pensionó, yo ajustaba casi 10 años de haber ingresado, entonces la directora me propuso para manejar el área. Desde ese momento quedé posesionado y me encargué de hacer las fichas y el proceso de los libros que llegaban por donación, compra o canje.
Encargado de la Dirección
Debido al conocimiento que adquirí y la dedicación al trabajo, asumí roles de mayor responsabilidad. En una ocasión, la directora Gloria Edith, se tuvo que ir a Bolivia por una capacitación, y le dijo a la alcaldesa de la época, Martha Elena Bedoya, que yo quedaba encargado de la biblioteca. Ahí estuve por tres años.
Otro encargo inesperado se dio cuando la directora fue nombrada directora del Instituto de Cultura y, al tener que asistir a un encuentro, me dejó encargado como director del Instituto.
Posteriormente, la biblioteca inició un nuevo proceso cuando se quemó la galería y consiguieron el lote para construir este Centro Cultural. Me tocó liderar todo el trasteo de allá para acá, un proceso que se concretó alrededor del 2004 o 2005. No se alcanzan a imaginar lo que fue eso.
La biblioteca lo llamó
En el 2001, vi la necesidad de estudiar y terminé Bibliotecología en la Universidad del Quindío, con la aspiración de obtener un mejor puesto. En el 2016, tras una reestructuración entendí que no había mucho para hacer, me pensioné y me fui. Sin embargo, el retiro sólo duró un mes, porque para ese entonces la directora era la doctora Janeth Gómez, que me llamó desesperada: ‘tengo una cantidad de libros tan aterradores, vení que te necesito’. Así regresé inicialmente para ayudar, pero me contrataron como profesional aunque con una paga menor por problemas administrativos, pero después lo solucionaron.
El 22 de agosto pasado, la biblioteca cumplió 87 años, me condecoró el director Juan Pablo Tamayo. Son 49 años, 11 meses y 330 días de servicio. En la actualidad todavía coordino el Área de Procesos Técnicos, me encargo de que todo el material sea analizado, se le asigne un número y se ingrese al sistema COA para que el público tenga acceso.
Lo que me ha llevado a seguir en este trabajo es la dedicación y el amor, además del espíritu de ser servicial. Invito a todos los pereiranos a visitar la Biblioteca en el Centro Cultural Lucy Tejada, todos los servicios son gratuitos, tenemos servicio a domicilio para llevar y recoger, lo que elimina la excusa para no leer.
Se crió prácticamente entre libros, pues llegó a Pereira recién graduado del colegio, prácticamente un niño que aprendió su oficio con dedicación, le tocó el trasteo masivo, se jubiló y regresó, porque el buen hijo vuelve a casa.
Don Juan Bautista les recuerda a los pereiranos que la Biblioteca tiene muchos servicios aparte de los libros, hasta un Vive Digital con cursos certificados por el Sena y salas inclusivas.



