Los recorridos del libertador de cinco naciones fueron tan increíbles para su época, que se tiene cuenta de su paso por las montañas del eje cafetero.
La Sociedad Bolivariana de Santa Rosa de Cabal llevó a cabo la trigésima séptima Semana Bolivariana con un invitado muy especial, se trata del abogado rosarista e historiador en sus tiempos libres, el pereirano Germán Medina Franco y su conferencia ‘Bolívar en Los Andes del Quindío’.
Simón Bolívar es una figura de amores y odios, luces y sombras, porque la historia tiene versiones dependiendo de quien la cuente, y así como se conocen sus gestas, se desconoce mucho de su drama personal y el porqué en algunas ocasiones hizo lo que hizo.
Medina piensa a Bolívar
El señor Medina es miembro de número de la Academia de Historia del Quindío. El año pasado regresó a estos terruños después de pasar mucho tiempo fuera. La conferencia es fruto de una serie de reflexiones, una charla en la que como explica: ‘quiere pensar en voz alta’ y compartir esas reflexiones con el auditorio, porque “desde siempre he estado leyendo, estudiando y admirando al libertador”.
Es innegable la ‘fanaticada’ que conserva Simón Bolívar en pleno siglo XXI, sobre todo entre personas que se preocupan por la historia y las leyes. ¿Por qué Bolívar en Los Andes del Quindío, cuál es la importancia histórica? “El día 5 de enero del año 1830, Bolívar pernoctó en el punto que se llama Boquía, en la carretera que para ubicarnos en la actualidad, es la que uno toma cuando va del Roble hacia Salento, a orillas del río Quindío y de la quebrada de Boquía”.
El recorrido hacia el fin
¿Qué hacía por estos lados? “Allí, en medio de la manigua había una especie de hostal, porque todo era unos andurriales, allí se hospedó antes de emprender el cruce de Los Andes, de esa terrible montaña del Quindío o Los Andes del Quindío, que era el nombre original antes de que la denominaran Cordillera Central. Bolívar pernoctó allí tratando de coger un poco de fuerzas para continuar su camino de regreso a Santa Fe de Bogotá”.
Cuenta el historiador que el libertador venía desde Guayaquil, viaje que le tomó tres meses hasta Santa Fe de Bogotá. “Un tiempo de lluvia, terrenos anegados en donde, como él refiere en muchas cartas que escribió hasta la noche en que pernoctó en Boquia, no paró de llover, les hizo un tiempo terrible, condición que agravaba su salud, estaba muy mermado, ya tenía el germen de la tuberculosis haciendo estragos en su organismo, que le costó la vida ese año, el 17 de diciembre de Santa Marta”.
Medina refiere que Bolívar estaba, como se dice deshaciendo los pasos, era un viaje de retorno. “Fue una despedida, quiere entregar el poder ejecutivo, no quiere saber nada, está desencantado, está triste, está deprimido y está muy enfermo, física y moralmente”.
Aquella noche
¿Qué pasa en ese hostal, es una noche tranquila o hay novedad? “Es una noche en la que él va a estar muy intranquilo, porque todos esos demonios interiores van a salir y lo van a sacudir, no lo van a dejar en paz. Es una noche en la que yo invito a que nos metamos en esa piel de Bolívar, tratando de husmear todo lo que pasa por su mente, los recuerdos desde su infancia hasta el momento actual del 5 de enero de 1830, los temores que lo asaltan y tampoco le permiten conciliar el sueño de lo que ya le viene, que es la disolución de la Gran Colombia, ya sabe que es un precio irreversible”.
¿Quién estuvo con él esa noche? “Un grupo de oficiales que venía con él desde el Portete de Tarqui, donde derrotaron a los peruanos invasores del sur de la Gran Colombia. Después de ese triunfo apoteósico, uno más, del mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, quien iba en avanzada ya por esa montaña del Quindío”. ¿Al día siguiente, qué camino toma? “Toma el famoso camino del Quindío, uno de los antiguos caminos indígenas prehispánicos, de los cuatro caminos importantes. El camino del Quindío, partía de Cartago Viejo, pasando por el Roble, bajando a Boquía, para serpentear por el río Quindío, río arriba, hasta buscar el Boquerón del Páramo, y poder cruzar hacia Ibagué, eso le tomó 13 días”.
Al rescate
¿Qué hacer para que las generaciones de ahora sientan este mismo apasionamiento y no que es solo una estatua en una plaza? “Hay que incentivarlos a la lectura, que hagan un poquitico de esfuerzo intelectual, porque es que es una generación que se volvió de imágenes, y la imagen sustituye el pensar. Hay abundante literatura sobre Bolívar, hay infundios contra él, hay exaltaciones a ultranza y también una apropiación que instrumentaliza a Bolívar, una apropiación política contemporánea, como los bolivarianos tipo Chávez y el régimen”.
“Bolívar le decía a su fiel escudero José Palacio, ‘vámonos de aquí que esta gente no nos quiere’. Despidiéndose de esta vida y de Colombia”.
El Abogado explica que el odio que sienten en Nariño no es mito, porque infortunadamente en todas las guerras se cometen injusticias, hay inocentes que son sacrificados, los nariñenses eran monárquicos a ultranza y se convirtieron en un obstáculo para la libertad de la Gran Colombia.



