No serán las únicas escrituras que relatan las donaciones de Pereira Gamba, antecedente en el cual se declara por los transferentes su condición de “agraciados”, como pobladores de La Villa de Pereira.
José Daniel Trujillo Arcila
Continúenos dibujando el entorno habitado por caucanos y antioqueños. Recuérdese la decisión de trasladar el poblado a las riberas del rio La Vieja. Tomada la disposición, un torrente humano pasó por Pindaná de los Cerrillos; otros, de manera lenta, fueron llegando a los nuevos lares y una nueva población fue tomando forma. El vecindario asumió nuevos aires. Continúo con su jerarquía religiosa, política y militar; la presencia caucana estaba asegurada. El poblado obtuvo mayor prestancia comercial, fue sitio donde se entreveró la doméstica política con los destinos nacionales.
Algunos investigadores indican que el sitio de Cartagoviejo, fundado por Jorge Robledo en la montaña del Quindío perteneciente a la Provincia de Popayán, quedó deshabitado desde 1640; lo cierto es que, oficialmente, desapareció en 1691, fecha en la que se dio traslado definitivo a los ornamentos religiosos que aún reposaban en el templo de los franciscanos, entre los cuales se hallaba la imagen icono de la reinante fe; nos referimos al recuadro o pintura de la Virgen de la Paz, personaje franciscano que pasará a la historia de la Villa de Robledo, luego Villa de Pereira, como Virgen de la Pobreza.
El investigador, Presbítero Raúl Ortiz Toro, tuvo acceso a los archivos secretos del Vaticano, a documentos custodiados por la Arquidiócesis de Popayán y otros connotados lugares vigilantes de la historia colombiana; tarea que lo llevó a reclamar la búsqueda de la verdad, ponderando el papel protagónico de la iglesia. Hay que tener en cuenta, recalca, que en poblaciones como Pindaná de los Cerrillos, El Palmar, Obaldía y Condina, la actividad pastoral fue” transeúnte”.
Protagonistas
En el recuento de los hechos, dice Ortiz Toro en cuanto a la presencia de la iglesia católica, que durante al menos siete años -1854–1861, Condina contó con la presencia del clérigo Fulgencio del Castillo Ayora, quien tuvo papel protagónico en su quehacer pastoral; actividad coadyuvada con tarea colonizadora, pues enviaba comisiones a Antioquia en procura de alimentar buenos ánimos de llegada en futuros ocupantes de la Provincia Quimbaya.
El cura Fulgencio del Castillo, despachaba emisarios a Antioquia desde 1845, mientras prestaba su servicio pastoral en las incipientes poblaciones de Cabal y Boquía. El juicioso investigador expondrá: “…a él se le debe que Condina no hubiera sido trasladado en el año 1857 al sitio de Cartagoviejo, pues con visión de futuro supuso que en lugar de unir poblaciones había que fundar más sitios poblados”.
Remigio Antonio Cañarte, visitará en varias ocasiones a Cartagoviejo, aún no corre el año de 1860. Luego, su estadía, al principio temporal, después definitiva, se prolongará hasta su muerte ocurrida el 29 de octubre de 1878.
Víctor Zuluaga Gómez recusa los mitos fundacionales que rodean la creación de Pereira: “Pero un pueblo que proyecta su futuro sobre la base de unos mitos o de historias idílicas, corre el riesgo de repetir con facilidad tantas equivocaciones, que se pueden evitar cuando de ellas no ha dado cuenta la historia”.
La montaña del Quindío
La montaña del Quindío estuvo en la mira de visionarios personajes y familias cartagüeñas vinculadas a la actividad política y religiosa del estado del Cauca; algunos de sus integrantes lograron influencia nacional.
Conocedores de las bondades de los incultos parajes y de los procesos políticos que siguieron a las guerras de independencia, olfatearon un amplio horizonte comercial, marchando ante despachos públicos en procura de ser adquirentes de las tierras ubicadas en la llamada Cordillera del Quindío.
Manuel Antonio Gómez de Lasprilla, adquirió en 1810 bienes realengos, es decir, propiedad de la corona española. Guillermo Pereira Martínez compró terrenos a la nación en 1826.
Décadas atrás
El académico Albeiro Valencia Llano relata lo siguiente -El café en el Antiguo Caldas-. Un pacto por la región. Informe regional de desarrollo humano UNDP Colombia, 2004:
“Era muy difícil la situación económica de la región antioqueña desde 1780 y fue esta la razón que motivó las migraciones hacia las tierras del sur, consideradas baldíos del Estado. La inmensa zona de abundantes bosques era conocida por medio de las leyendas de viajeros. En el pasado fue asiento de numerosos cacicazgos indígenas, pero finalizando el siglo XVIII las referencias que se tenían era por la población colonial de Arma y por el Camino Real que unía a Medellín con Popayán y pasaba por Arma y, el Paso de Bufú en el río Cauca, hacia las minas de Marmato.
Los colonos se fueron desplazando lentamente siguiendo el curso de quebradas y ríos, lo mismo que la dirección de la cordillera para orientarse y estudiar el paisaje. Por esto los caminos de colonización seguían los accidentes del terreno por alturas impresionantes dando rodeos aparentemente inútiles. La montaña a colonizar debía ofrecer estas cuatro condiciones: agua, madera (en especial guadua y arboloco), frutales y una rica fauna de animales comestibles. Se buscaba que la región tuviera buen clima y se preferían las tierras frías, consideradas más sanas que las cálidas”.
Concluyamos. las tierras adjudicadas y disputadas por Francisco Pereira Martínez y la prestante familia de Manuel Antonio Gómez de Lasprilla, tenían vocación agrícola, pastoril, minera; adjetivos a los que se sumaba la riqueza de las guacas halladas y la presencia de salados.
Con tantos atributos, las llamadas tierras feraces fueron sueño de expedicionarios dispuestos a la labranza e igualmente, empezaron a ser observadas por codiciosos personajes ávidos de incrementar su patrimonio, producto de las mejoras que dejaban los colonos.
Fundación
Volvamos a Víctor Zuluaga Gómez en su trabajo investigativo “La nueva historia de Pereira: Fundación”.
Manuel Antonio Gómez de Lasprilla adquirió propiedad realenga en 1810, la que fuera reclamada por sus herederos en 1847, dado el avance colonizador de los antioqueños que ya andaban por Santa Rosa. Los herederos, con la reclamación, blindan su propiedad ante el interés de los ávidos colonos de hacerse a terrenos que creían baldíos o los que ocuparían por vías de hecho. El proceso de deslinde y amojonamiento contó con la presencia de su colindante Francisco Pereira Martínez.
A la vez, nacida la república, Pereira Martínez se convirtió en propietario de tierras cuyo registro y limites datan en despachos públicos de Bogotá desde los años de 1825/26. Muerto el prócer en 1863, sus sucesores procedieron a iniciar juicio en el cual se le adjudicó a uno de sus herederos, Guillermo Pereira Gamba, las tierras comprendidas entre los ríos Otún, Consotá, la Quebrada de Egoyá y el sitio conocido como Pindaná o Cerrillos; predio delimitado y adjudicado el 14 de agosto de 1865 por perito que intervino a nombre del despacho que conoció de la mortuoria.
Litigios
Advierte Sebastián Botero Martínez – De las juntas de vecinos al comicio municipal. Pereira en la segunda mitad del siglo XIX, citando a Hermes Tovar “…los pueblos en las concesiones (de tierras) fueron espacios de equilibrio jurídico y factores de legitimación de la propiedad de los grandes concesionarios. Los colonos intentaron apoderarse del dominio político del Municipio para disputarles a estos empresarios el derecho a la tierra”.
Tovar remata con determinante sentencia: “lo ocurrido en el proceso de colonización puede resumirse en la lucha del hacha contra el papel sellado”.
Otro acontecimiento es que se construye el Camino del Privilegio. Estamos en 1855. Algunos dirán que se unió a Cartago con la Villa de María, concesión vial otorgada por La Nueva Granada a don Félix de la Abadía y obra que culminaría la llamada sociedad Abadía. La nueva comunicación permitió un mayor comercio y flujo de colonos.
Algunos autores consideran que “El Privilegio” se constituyó en erguida posición política del Estado Soberano del Cauca, permitiendo a sus autoridades determinar competencias, límites y control de paso ante el desbordado avance de antioqueños que, en avanzadas, abrían sementeras y construían vivienda. Comunicación. Afianzamiento de la jurisdicción caucana. Unión de poblados. Todo confluye.
Don Elías Recio, fedatario del momento en la Villa de Pereira, tendrá una particular visión sobre la ruta trazada. Así lo consigna en la escritura 117 diciembre dos de 1873. En el mencionado acto se vende una casa, incluyendo máquina motriz de moler trigo, un zacatín o alambique para fabricar aguardiente de caña; indicándose entre otros linderos: “…por el norte con el rio Saneujenio, por el occidente con el camino de Privilegio de la sociedad Abadía que conduce al estado en Antioquía partiendo de Cartago…”. Para el notario Recio, el Privilegio conducía a Antioquia.
Panorama jurídico
Un interesante entramado jurídico aparece en las tierras que dieron lugar al nacimiento de la Villa de Robledo, llamada luego Villa de Pereira.
Los muy genéricos títulos obligaron, a mi juicio, dentro del trámite sucesoral de Francisco Pereira, a la designación de perito, quien rindió su dictamen en el año de 1865 y dio posesión al heredero reclamante; personaje este que inició desde entonces su periplo con el carácter de amo, señor y dueño sobre el delimitado globo de terreno.
Habíamos prometido en entrega anterior no tomar partido sobre las donaciones realizadas por Guillermo Pereira Gamba; igualmente, anunciamos no pronunciarnos sobre las reclamaciones pecuniarias que realizó dicho heredero; es más, difícil resulta la clarificación de límites y áreas, los expertos en su momento hicieron lo suyo.
Revisadas las tradiciones mencionadas en el bienio 1872-1873, encontramos que algunos inmuebles fueron adquiridos por compraventa o permuta, mencionándose la tradición inscrita; es decir, tipo de acto, quien transfirió lo que se vende o permuta y la fecha de adquisición; información que el notario del momento tomará como antecedente, llevándolo a autorizar el contrato a suscribir.
En otros instrumentos se transfieren derechos de posesión que no cuentan con justo título; hablamos de posesiones o mejoras en tierras baldías.
No faltará tampoco la expresión o comentario, donde el vendedor acude ante el notario con el fin de legalizar transferencia de derechos, hoy la llamaríamos carta venta. Así ocurre en la escritura número 120 del 20 de diciembre de 1873, en la cual el vendedor advierte “que haciendo ya algún tiempo vendió al segundo…”
Donaciones realizadas por Guillermo Pereira Gamba
Aparecerán las donaciones. El tiempo nos ubica en agosto de 1865 y años siguientes. Advirtámoslo con contundencia. Es hecho incuestionable que Guillermo Pereira Gamba hizo historia registral en cuanto al título traslativo de dominio llamado donación. Recordemos:
Escritura número nueve de marzo seis de mil ochocientos setenta y dos, suscrita en La Villa de Pereira: “…por haberla adquirido gratuitamente como poblador de esta villa en la donación de un globo de terreno para beneficio de los pobladores hizo el señor Dr Guillermo Pereira G. en el año de 1864 i el cual terreno le fue adjudicado por los agrimensores el 14 de agosto de 1865”.
Escritura 118 del siete de diciembre de 1873, contratantes Reinaldo Marulanda y César Méndez, documento autorizado en la Villa de Pereira por el notario Elías Recio: “Declara el primero vender un terreno que posee sito en esta jurisdicción, el cual adquirió como agraciado de los terrenos que el señor Dr Guillermo Pereira G. donó gratuitamente a los vecinos del antiguo caserío de esta villa”.
No serán las únicas escrituras que relatan las donaciones de Pereira Gamba, antecedente en el cual se declara por los transferentes su condición de “agraciados”, como pobladores de La Villa de Pereira.
Encontramos también escrituras donde de manera expresa, los otorgantes dejan constancia que adquirió por adjudicación de tierras que le hizo el gobierno nacional por intermedio de la Comisión Agraria.
Digamos entonces como conclusión a la tradición de algunos predios donados por Guillermo Pereira Gamba. Estos le fueron adjudicados – delimitados – por deslinde que corrió en 1865, transfiriéndolos luego a título gratuito; tal secuencia registral da cuenta que lo donado tuvo antecedente previo, que no fue otro que la sucesión y peritazgo dentro del proceso mortuorio de Francisco Pereira Martínez, permitiéndole a su heredero transferir todos los atributos de la propiedad, es decir, el uso, goce y disposición a título de donante.



