Rodrigo Tabares Ruiz
Es indiscutible que, con la llegada de la era digital y el salto de los influenciadores de las redes sociales a las campañas electorales, la forma de hacer política ha cambiado sustancialmente. Las redes sociales son, desde hace varios años, uno de los escenarios de mayor empuje electoral.
Ante esta realidad, tanto políticos de reconocida trayectoria como nuevas figuras han trasladado una parte importante de sus estrategias a estos canales, aunque no siempre logran la misma conexión y alcance que los influenciadores digitales. La apuesta por creadores de contenido, en las listas al Congreso de 2026 refleja la adaptación de la política colombiana a la era digital. Los partidos buscan capitalizar la popularidad en redes sociales para atraer votantes, especialmente jóvenes, en un contexto donde la “política del entretenimiento” gana terreno.
Los creadores de contenido, algunos con formación universitaria y conocimiento, han ganado ventaja frente a los dirigentes políticos tradicionales, al considerar que conocen el espectro político y saben llegar a las emociones de los ciudadanos. El alcance que logran en horas, un político clásico tardaría semanas en conseguirlo, y eso transforma la manera en que se construye reputación, agenda y movilización. Sin embargo, este fenómeno también puede generar una “sobreexposición de discursos superficiales”, que puede producir un efecto contrario y alejar a los posibles votantes.
De otro lado, los expertos señalan que con la llegada de varios creadores de contenido se ha desdibujado el debate político, por la ausencia de discusiones serias y estructuradas sobre las diferentes propuestas de los candidatos, pues el énfasis lo ponen en atacar al contradictor e incitar al odio.
Este fenómeno es el resultado de una sociedad donde los medios tradicionales han perdido credibilidad, con muy poca cultura política, que no cuestiona, que no lee, que no se ilustra, que no sabe conversar, ni debatir con ideas y conocimiento, que se deja manipular emocionalmente. “Colombia es un país particular porque, a diferencia de los países europeos, la mayoría de la gente se informa por redes sociales”, dice Eduardo Suárez, director editorial del Instituto Reuters en Oxford.
El reto de los políticos tradicionales y los influenciadores tiene que ver fundamentalmente con la responsabilidad de legislar en un país que demanda soluciones estructurales. Lo que Colombia necesita es un diagnóstico claro de los retos que nos atraviesan, conocimiento de los problemas históricos del país y, sobre todo, propuestas creativas y viables que ofrezcan alternativas concretas que nos permitan avanzar como nación.

