Fabio Castaño Molina
Si de regalos se trata en esta época del año, nada más efectivo, productivo y conveniente que regalar paz a borbotones. Fácil y difícil comprarla, según la concepción que tengamos de esta postura tan esquiva para Colombia y para muchos países sumergidos hoy en guerras sin razón, como las de Israel y Palestina; Rusia y Ucrania, y otros conflictos en diferentes zonas del mundo, como los que azotan a nuestros hermanos venezolanos, nicaragüenses o cubanos sometidos por regímenes dictatoriales que han coartado todos sus derechos ciudadanos. Señala un estudio de la Universidad del Rosario que “Pocos países en el mundo tienen una sociedad con tanto trabajo, tanta experiencia, tanto esfuerzo y tantos avances en la búsqueda de la paz como Colombia. Paradójicamente, es también uno de los países que más arraigada tiene la guerra” Y advierte que, con la búsqueda de la paz en Colombia, sucede lo mismo que con la lucha contra la corrupción, o con la protección de los derechos humanos. Pues bien, la guerra y la paz están tan arraigadas en nuestra realidad, son ambas tan cotidianas, que perdemos rápidamente la consciencia y los referentes de esa lucha tenaz por pacificar nuestra forma de vivir. El regalo de la paz está al alcance de todos y comienza desde de la paz interior que nos nutre de un estado emocional que Incluye sentimientos de calma, serenidad, tranquilidad y satisfacción, en contraste con sentimientos como exuberancia, éxtasis o euforia. Los sentimientos positivos de baja excitación provienen de adentro y pueden ser más auténticos, estables y duraderos que los sentimientos positivos de alta excitación. La intolerancia en la que caemos tan fácilmente en discusiones familiares o callejeras en nuestro diario vivir, se convierten fácilmente en detonantes de guerra; de disgustos que nos llevan al rompimiento de los lazos familiares o a cometer locuras que derivan en la violencia. La polarización que vive Colombia en el campo político, es muestra de esa intolerancia que nos priva de vivir en medio de la paz y la concordia tan anhelada. Aceptar la diferencia de posturas y creencias, es una las reglas básicas de la convivencia, siempre y cuando esas diferencias no vulneren nuestros derechos. La búsqueda de la paz interior es el mejor regalo que nos podemos dar en esta navidad y en cualquier época del año. Esa paz interior significa equilibrio, ecuanimidad, armonía y estabilidad para reflejarla exteriormente con la tolerancia, la solidaridad y la sana convivencia en comunidad. “Dar paz a borbotones en esta navidad, debe ser la consigna de todos hoy y siempre!

