Es una época de celebración, pero también un terreno fértil para un fenómeno silencioso y cada vez más peligroso, el incremento de las amenazas de los ciberdelincuentes.
En Colombia, según la Cámara Colombiana de Transporte de la Andi, cerca de 22 millones de personas se movilizaron, durante la temporada de fin de año del 2024, por las distintas regiones del país y gastaron, según un estudio realizado por la firma Raddar, 38.6 billones de pesos.
La Navidad y el cierre de año traen consigo luces, encuentros familiares, viajes y un dinamismo comercial que se siente con fuerza en todo el país. Es una época de celebración, pero también un terreno fértil para un fenómeno silencioso y cada vez más peligroso, el incremento de las amenazas de los ciberdelincuentes.
El auge del comercio electrónico, las compras con tarjetas, las transferencias digitales, las redes wi-fi públicas y el uso intensivo de plataformas tecnológicas convierten a diciembre en el mes preferido para estafadores, suplantadores y bandas dedicadas al fraude digital. Correos falsos que prometen premios, mensajes de texto que simulan ser del banco, enlaces engañosos con supuestas ofertas irresistibles, confirmación de reservas inesperadas y llamadas fraudulentas se multiplican justo cuando los ciudadanos bajan la guardia, confiados en el ambiente festivo.
Pereira, ciudad destino en Navidad y con un comercio cada vez más atractivo y diversificado, no es ajena a este riesgo. La llegada masiva de visitantes, el aumento del consumo y la actividad económica fortalecen el turismo y generan empleo, pero también exigen mayores niveles de prevención. Comerciantes, hoteles, restaurantes y consumidores están expuestos a ataques que pueden afectar no solo las finanzas personales, sino la confianza en la economía local.
La ciberdelincuencia no distingue estratos ni edades. Ataca tanto al pequeño comerciante como al gran empresario, al viajero ocasional y al comprador habitual. Un solo clic imprudente puede significar la pérdida de ahorros, información sensible o incluso la identidad digital. Por eso, esta temporada debe ser también un llamado a la responsabilidad compartida.
Las autoridades, el sector financiero y los gremios deben reforzar las campañas de prevención y educación digital. Pero el primer anillo de defensa está en los ciudadanos, desconfiar de ofertas demasiado buenas, no compartir claves ni códigos, verificar remitentes, actualizar sistemas de seguridad y denunciar cualquier intento de fraude.
Celebrar la Navidad implica disfrutar con tranquilidad. Protegerse en el mundo digital es hoy tan importante como cuidar la casa o el negocio al salir de viaje. Que el balance de fin de año sea de alegría y crecimiento, no de pérdidas evitables por cuenta de los ciberdelincuentes.
