La decisión judicial que ordenó el envío a la cárcel de los exministros Ricardo Bonilla y Luis Fernando Velasco, vinculados al escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y el Invías, generó una reacción directa del presidente Gustavo Petro, quien abordó el tema este jueves 18 de diciembre de 2025 durante un encuentro institucional en la Casa de Nariño.
El mandatario reconoció la gravedad de los hechos y admitió las dificultades que enfrenta el Estado para erradicar estructuras corruptas profundamente arraigadas. En contraste con sus declaraciones de julio de 2024, cuando minimizó las acusaciones contra los entonces jefes de las carteras de Hacienda y del Interior, Petro adoptó ahora un tono más crítico frente al alcance del caso.
“Bonilla es ingenuo, le advertí muchas veces eso. Ojo, la extorsión, porque la extorsión no solo viene del extorsionado, sino del extorsionista, pero no me meto en eso porque es un tema de investigación”, afirmó el jefe de Estado, aludiendo a dinámicas de corrupción que, según dijo, trascienden a las personas y se enquistan en las instituciones.
Las declaraciones se produjeron luego de que la magistrada Aura Rosero Baquero, del Tribunal Superior de Bogotá, ordenara una medida de aseguramiento intramural contra Bonilla y Velasco, pese a que la Fiscalía había solicitado detención domiciliaria. Para la togada, el riesgo no radica en la movilidad física de los procesados, sino en su capacidad de articulación dentro de estructuras complejas de criminalidad contra la administración pública, lo que hizo necesaria una medida más severa.
Durante su intervención, Petro señaló directamente al exdirector de la UNGRD, Olmedo López, como el eslabón central del entramado de corrupción que salió a la luz en febrero de 2024. Según el mandatario, las prácticas ilícitas no se originaron en su Gobierno, sino que venían operando desde administraciones anteriores.
“El tema se llama Olmedo, en este caso. (…) De lo que se roba la plata en la UNGRD ya estaba ahí y lo había hecho por centenares de miles de millones de pesos o billones”, sostuvo el presidente, al explicar que estas estructuras se mantienen y se adaptan según el contexto político.
Visiblemente molesto, Petro condenó que funcionarios de su propio Gobierno hayan utilizado redes corruptas preexistentes en lugar de desmantelarlas. “Es que funcionarios del actual Gobierno, en vez de destruir la mafia interna, la usen para sí mismos. Pues se va, se va. Aquí no queda”, sentenció.
Finalmente, el jefe de Estado reconoció la dificultad de identificar a los responsables antes de que lleguen a cargos de poder. “Yo ojalá tuviera un detector energético para detectar al corrupto antes. Pero hay gente que llega con buena intención y el poder los corrompe”, concluyó Petro, en medio de un escándalo que es considerado uno de los más grandes de los últimos años, con posibles afectaciones estimadas en hasta 1,2 billones de pesos.



