CARLOS PATIÑO
Estamos a un poco menos de 60 días para las elecciones legislativas en el país. Los colombianos volveremos a las urnas a elegir quienes ocuparán las curules en el Senado y la Cámara de Representantes. Este es un año políticamente turbulento, no solo por las elecciones venideras, sino también por las diferentes circunstancias que se han presentado en el inicio de este año 2026.
El ambiente político que se respira en el país es ambiguo, hay movimientos y tensiones que sacuden a los partidos y a los candidatos que parecían estar en un momento propicio y firme en sus candidaturas, pero los silencios y la falta de agendas parlamentarias en pro de los territorios ponen en duda sus capacidades como parlamentarios. Aspiraciones que tambalean y alianzas inesperadas entre partidos dejan un sinsabor en el actuar de estos personajes.
En este momento el país y su ciudadanía exige más que unas consignas y discursos reciclados, exige coherencia, claridad y compromiso real con los problemas del país. Es evidente que existe un cansancio por parte del electorado, existe un desgaste institucional y una desconexión abismal entre congresistas y ciudadanos. No se trata solamente de un relevo generacional o ideológico, sino de una reacción frente a las necesidades del país que requieren ser atendidas.
Las elecciones que se avecinan serán una prueba para la madurez democrática del país. Hay un poder que se está demostrando desde los municipios que muchas veces pareciera estar más preocupado por mantenerse que por representar.
En este contexto de desconfianza y expectativa, el verdadero cambio no vendrá de los resultados, sino del nivel de responsabilidad con el que el electorado asuma la posición crítica y firme por sus convicciones en conformidad de a quién le designe su voto.
Invito a la ciudadanía en general a la reflexión y a la información, aprovechar los días que aún faltan para las elecciones e investigar los candidatos que están en la arena política y votar de manera consciente y responsable. El acto político más determinante en las elecciones es exigir coherencia y no resignarse a los mismos de siempre.

