Una alerta emitida por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) encendió las alarmas en Colombia por la posible incidencia de una tormenta solar severa, un fenómeno de origen espacial que puede generar afectaciones temporales en sistemas tecnológicos clave como las comunicaciones, la navegación satelital y las redes eléctricas.
La advertencia fue divulgada el 20 de enero, luego de que los sistemas de monitoreo del IGAC detectaran alteraciones significativas en el campo magnético terrestre asociadas a una intensa actividad solar. Según la entidad, el evento fue clasificado como una tormenta geomagnética de nivel G4, una de las categorías más altas en la escala internacional de intensidad.
“El seguimiento continuo, iniciado a la 1:00 p. m. del 19 de enero, ha evidenciado alteraciones significativas en el campo magnético terrestre, producto de la interacción entre una intensa actividad solar y la magnetosfera, la capa que protege a la Tierra de la radiación proveniente del Sol”, explicó el IGAC en un comunicado.
¿Qué es una tormenta solar?
De acuerdo con National Geographic, una tormenta solar —también llamada tormenta geomagnética— ocurre cuando el Sol libera grandes cantidades de partículas cargadas y radiación electromagnética que viajan por el espacio e interactúan con el campo magnético de la Tierra y su atmósfera superior.
Estos eventos se originan principalmente en fenómenos como las eyecciones de masa coronal (CME), las erupciones solares y las corrientes de viento solar de alta velocidad. Cuando alcanzan el planeta, pueden provocar corrientes geomagnéticas inducidas en la superficie terrestre, capaces de afectar redes eléctricas, sistemas de comunicación y de navegación, además de generar auroras en zonas donde normalmente no se observan.
Un evento poco común
El Centro de Predicción del Clima Espacial del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (SWPC) calificó este episodio como “la mayor tormenta de radiación solar en más de 20 años”. Según ese organismo, la última vez que se registraron niveles severos comparables fue en octubre de 2003.
Como muestra de su intensidad, en los últimos días se reportaron auroras boreales en lugares inusuales. En Grecia, por ejemplo, el fenómeno fue visible en la isla de Corfú y en la región de Salónica, donde el cielo nocturno se tiñó de tonos rojizos y violetas, imágenes que rápidamente circularon en redes sociales.
Posibles efectos en Colombia
Aunque las tormentas solares no representan un riesgo directo para la salud humana, sí pueden generar impactos tecnológicos. El IGAC advirtió que este tipo de eventos puede causar intermitencias o fallas temporales en las comunicaciones móviles, el servicio de internet, los sistemas de navegación satelital (GNSS) y la captura de coordenadas en tiempo real.
También existe la posibilidad de afectaciones al funcionamiento de satélites en órbita y, en casos extremos, daños a transformadores de redes de alta tensión, lo que podría derivar en apagones a gran escala.
Cómo se mide la intensidad
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) utiliza una escala de cinco niveles, basada en el índice geomagnético Kp, para clasificar la intensidad de las tormentas solares:
G1 (menor): efectos leves en redes eléctricas y auroras en altas latitudes.
G2 (moderada): auroras más extendidas y posibles anomalías de voltaje.
G3 (fuerte): fluctuaciones de energía y afectaciones en navegación satelital.
G4 (severa): interrupciones más graves en comunicaciones y sistemas eléctricos, con auroras en latitudes bajas.
G5 (extrema): fallas generalizadas en redes eléctricas y comunicaciones.
El evento detectado en Colombia se ubica en el nivel G4, con variaciones del campo magnético entre 100 y 200 nanoteslas, rangos característicos de tormentas severas a nivel internacional.
Recomendaciones y monitoreo
Ante este panorama, el IGAC recomendó extremar las precauciones en la operación de aeronaves no tripuladas (drones) y en actividades que dependan de sistemas satelitales y tecnologías sensibles. La entidad destacó que cuenta con capacidades para registrar datos geomagnéticos en tiempo real, con resolución de un segundo, lo que permite emitir alertas oportunas para sectores estratégicos como las telecomunicaciones y la navegación aérea y marítima.
Las autoridades mantienen un monitoreo constante de la situación, mientras el país permanece atento a la evolución de un fenómeno que, aunque invisible a simple vista, puede tener efectos concretos en la vida cotidiana y en la infraestructura tecnológica.



